¡Los tesoros no pueden seguir escondidos!

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Foto | Archivo Carlo Fidel Gómez - EL DIARIO
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La Alcaldía de Tunja se ha metido la mano al bolsillo y ha desembolsado algo más de 15 mil millones de pesos para que el centro de Tunja luzca como tiene que lucir. Se viene haciendo un importante trabajo de remodelación de los monumentos históricos y de los sitios emblemáticos de la ciudad, pero a eso debe agregarse la recuperación de los tesoros escondidos, que no es que estén escondidos; están a la vista de todos, sino que están tan despedazados que resulta necesaria su intervención.

Las obras del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) en la capital boyacense han resultado controversiales desde su anuncio hasta su ejecución. Seguramente sigan siendo motivo de discusión incluso después de su terminación. Pero algo que es innegable es que le están cambiando la cara al centro de la ciudad.

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Hoy los tunjanos pueden apreciar un fragmento de cómo lucirá la Plaza de Bolívar una vez terminen los trabajos de remodelación. La construcción de los baños públicos ha resultado más que polémica, pero resuelve parcialmente una grave problemática en la ciudad, la carencia de baños públicos. Aspecto sobre el que no se tiene claridad, pero que resulta fundamental en materia de salud pública.

También se ha hecho una intervención en el Teatro Suárez. Una reestructuración del escenario que ha dejado maravillada a la junta directiva del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Ha sido tan buena la impresión, que ya se tiene planeado compartir parte de la programación.


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Y como anillo al dedo ha caído la reubicación del Centro Cultural del Banco de la República, que será complemento ideal para la red de museos de la capital boyacense.

Pero si hay algo que desilusiona es el estado de varios inmuebles de alto valor histórico y patrimonial que no han podido ser intervenidos por diversos factores: falta de fondos, requerimientos del Ministerio de Cultura para la intervención, y, en muchos de los casos, el propietario del inmueble; que ve una oportunidad de negocio en la tenencia del lote en pleno centro de la ciudad. Privados que sienten la necesidad de establecer un proyecto de rentabilidad inmediata, pero que con sus proyectos tirarían al traste la inversión realizada por la Administración, al crear adefesios arquitectónicos como pueden ser parqueaderos o edificios.

  • Luego de varios años de espera la Casa Eduardo Santos será restaurada y así se recuperará su valor patrimonial. Foto | Carlo Fidel Gómez - EL DIARIO

Basta solo con ver la esquina del balcón de la casa del Capitán Martín de Rojas, que desde hace un par de años tiene una lámina que emula la imagen del balcón. Y ni hablar de la Casa Eduardo Santos, sobre la cual ya se ha anunciado su intervención pero que luce completamente deshecha desde hace años. Esto por solo nombrar dos estructuras emblemáticas, pero en cada calle del centro histórico se encuentran  casos similares.

Imagen | EL DIARIO

Por eso ahora más que nunca es necesario el compromiso y la inversión de los privados, de los comerciantes, y de todos aquellos que se verán beneficiados con la remodelación del centro. Es hora de que aporten su granito de arena para que el centro de la ciudad incremente su valor y sea un verdadero atractivo para propios y visitantes.


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Es momento de dejar de ver persecución y perjuicios en cada decisión de la Administración Municipal y así lograr que el centro de Tunja sea la envidia de toda Colombia. También que sea el modelo a seguir. Que Tunja imponga parámetros de cómo darle valor a una zona de la ciudad; que Tunja sea el ejemplo a seguir en materia de renovación urbanística.

Hay que concretar esta renovación para que el centro de Tunja valga lo que vale el pintoresco barrio Getsemaní en Cartagena, que está entre los diez más valorizados del planeta, y por qué no pensar en que pueda llegar a valer más.

Será necesario entonces que comerciantes de sectores como los de los alrededores de la Ermita de San Laureano, o de la calle 20 en inmediaciones a la Pila del Mono, o el Pasaje de Vargas; asuman el compromiso de embellecer el sector, de hacerlo lucir limpio, elegante, espacioso, y sobre  todo, de hacerlo un lugar vivible para la gente. Para tunjanos y foráneos.

Por eso hoy solo podemos hablar de una valorización a medias, de tesoros que no están en ningún túnel ni nada por el estilo, sino que siguen escondidos bajo una inmensa telaraña de olvido.

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