Sobre la Ah-Tenaz-Suramericana

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Por | Silvio E. Avendaño C.

Contrasta Bogotá en su extensión y el número de habitantes, con los primeros años de 1800, cuando Alexander Von Humboldt escribió, en su diario: “La ciudad tiene a lo sumo 30.000 habitantes, queda en la falda de una cordillera, mientras que hubiera podido ubicarse una mejor situación en toda la planicie.”

Al leer a José María Cordovez Moure, en Reminiscencias de Santafé: “Hacia el año de 1849, época en que puede decirse que comenzó la transformación política y social de este país, se vivía en plena Colonia. Es cierto que no había Nuevo Reino de Granada ni virrey ni oidores; pero si hubiera vuelto alguno de los que emigraron en 1819 no habría encontrado cambio en la ciudad, fuera de la destrucción de escudos de las armas reales; la erección del estatua del Libertador, la prolongación del atrio de la catedral y la traslación del Mono de la pila, con la pila misma, de la plaza Mayor, a la plazuela de San Carlos para pasar más tarde al Museo Nacional adonde en definitiva se ha confinado como objeto arqueológico.”

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 Hacia 1885 los bogotanos se quejaban ya del sistema de transporte en la ciudad. El tranvía de mulas producía numerosos accidentes. Es curioso que Baldomero Sanín Cano, fuese el gerente de la empresa de transporte hacia 1887. En lugar de ser profesor en la U. debía recoger la bosta de los caballos, pues el tranvía era de tracción animal. Pasada la guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá, en 1910 hubo el tranvía eléctrico y hacia 1930 ya existían 120 taxis en Bogotá. 

El tranvía eléctrico se inauguró en Bogotá el 10 de octubre de 1910, en medio de un júbilo general de los 120.000 habitantes, en una ciudad que había crecido cuatro veces desde principios del siglo anterior. Claro que no dejaban de transitar las zorras que tenían la ventaja que no lanzaban al aire los restos del combustible, sino la bosta de caballos y asnos. Más el 9 de abril de 1948 el tranvía fue incendiado, lo mismo que buena parte de la ciudad. Para entonces, los trolebuses operaban desde 1947 y fueron liquidados 1991. Las dificultades como el problema de recogida de pasajeros, el problema de los transbordos, las horas pico supuestamente se superarían con el Transmilenio y el Metro.

El transporte es unos de los problemas de la Atenas Suramericana. Éste es uno más, pues en la ciudad está presente la irracional urbanización, la ausencia de planificación, el metabolismo: agua, tratamiento de aguas residuales, la polución del aire y la incapacidad de la ciudad para absorber la fuerza de trabajo, con la consecuencia de la informalidad presente en el espacio público. Ahora bien, la forma de resolver los problemas del transporte, abocado a los trancones, las esperas continuas y accidentes, no es solo mejorar la red vial, sino hacer posible la eficiencia del transporte público, a la vez que desincentivar el uso del transporte privado.

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