Reactivación económica: patrimonio cultural y post pandemia

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Foto | Hisrael Garzonroa
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Por | Carlos Mauricio Rojas Güezguán / Profesor universitario / [email protected]

Las consecuencias derivadas de la pandemia del COVID-19 apenas empiezan a vislumbrarse en su realidad económica, con el agravante de que a ciencia cierta no sabemos cuando estarán disponibles los tratamientos preventivos que permitan indicar que la crisis ha sido superada.

En abril de 2020 la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, vaticinaba que la caída del PIB sería del -5.3%, siendo la peor de la historia, dado que dicha entidad ubicaba, por ejemplo, la gran depresión de 1930 en un -5% y que el desempleo  crecería en  la región en un 3.4%, porcentajes que lejos de ser una fría cifra, significarían más de once millones de nuevos desempleados.

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Para el 15 de julio de 2020, la misma entidad subrayaba que la caída del PIB se ubicaría en el 9.1% y frente al desempleo las cifras estarían  en dos puntos porcentuales, por encima de las proyecciones hechas apenas tres meses antes, ubicándolo en un 13,5% lo que en datos concretos implicaría más de 17 millones de nuevos desempleados, seis millones más que en las proyecciones hechas en  abril.

El Patrimonio Cultural, una gran oportunidad para Boyacá

Para Colombia y particularmente para Boyacá, el incierto panorama no es diferente y si bien los esfuerzos institucionales y el comportamiento de la sociedad, tantas veces ignorado institucionalmente, están dirigidos a prevenir el contagio con las herramientas que por ahora nos indica la ciencia: mantener el autocuidado y reducir de forma drástica el contacto social, también es cierto que se requieren acciones decididas y urgentes para preparar al departamento con miras a implementar las estrategias de recuperación económica, las cuales deben emprenderse desde ahora.

Casa Museo Antonio Nariño, Villa de Leyva. Foto | Archivo Periódico EL DIARIO

Una de las mejores posibilidades que tenemos radica en la generación de estrategias económicas relacionadas con el inmenso patrimonio cultural con el que contamos. 

La definición de patrimonio cultural es amplia, y para fortuna de los Boyacenses, fácilmente identificable en cada provincia de nuestro Departamento. La UNESCO ha reconocido dos tipos de patrimonio cultural: por una parte el tangible, conformado por elementos materiales con relevancia cultural legados por la historia a una sociedad,  tales como edificaciones, sitios arqueológicos, documentos, artefactos, entre muchos otros y por otra parte, el patrimonio intangible, constituido por los saberes y expresiones culturales, que con permanencia en el tiempo pueden identificarse como parte de la identidad y del acervo cultural de una sociedad, haciendo parte de ello la música, la poesía, la gastronomía, la artesanía, entre muchos otros.

Monumento a los lanceros, pantano de Vargas. Foto | Hisrael Garzonroa

Si bien el patrimonio cultural, al ser creación histórica humana, no puede depender de un reconocimiento normativo para probar su existencia, para efectos de su protección sí se hace necesario que se reconozca o incorpore el mismo. En sentencia C-111 de 2017, la Corte Constitucional puntualizó los trámites y competencias para la declaración y la incorporación del patrimonio cultural material e intangible respectivamente. 

Monguí. Foto | Hisrael Garzonroa

La necesidad de enfrentar la crisis económica que vivimos, que quizá se profundice en términos que ni las peores proyecciones vaticinaban, hace urgente e impostergable la toma de acciones para la reactivación económica de nuestro departamento, y para ello es hora que volvamos la vista hacia las posibilidades que nos ofrece el manejo sostenible del patrimonio cultural, tantas veces ignorado institucionalmente.  

Hay que recuperar los bienes más importantes

Es necesario que se adelanten acciones prontas para la recuperación de bienes de una importancia histórica invaluable, como la casa de la seis ventanas en Paipa, lugar desde donde el coronel realista  José María Barreiro viviría la derrota en el pantano de Vargas a manos de las tropas patriotas impulsadas por el valor indómito de catorce lanceros; la hacienda Aposentos en Tasco, habilitada como hospital militar de los patriotas malheridos luego del paso por el páramo de Pisba; la casa de Casilda Zafra, en Santa Rosa de Viterbo, los cuales hoy a la vista indolente de muchos están cerca de ser ruinas. Así como se lee: el patrimonio histórico de la nación, los lugares donde se forjó la ruptura de la dominación española y se escribió nuestra libertad, están cerca de convertirse en ruinas. 

Esculturas en Museo arqueológico, Mongua. Foto | Hisrael Garzonroa

Protección que con igual urgencia se requiere para patrimonios asociados a nuestros antepasados Muiscas, citando como ejemplo el patrimonio rupestre en las veredas Pedregal, Vanegas,  Pilar y Ceibita en Sogamoso,  el complejo del templo del sol en la misma ciudad, o en las piedras de Santo Domingo en Mongua, sin olvidar las muestras de escultura en piedra encontradas en el sector de la Salina, también en el  municipio de Mongua.   

Se deben articular dinámicas que promuevan el turismo rural con acciones de difusión y apoyo al patrimonio cultural, para resaltar la importancia histórica de municipios como Soatá, donde reposan los restos del Coronel Ramón Nonato Pérez, llanero héroe de las huestes independentistas de 1819, al igual que Tipacoque y Tibasosa, sitios de inspiración de la obra de Eduardo Caballero Calderón, en las casonas de la Hacienda y Santillana, respectivamente. Del mismo modo reconocer la tradición y legado de los artesanos del Valle de Tenza, Tinjacá, Ceriza y Ráquira; la gastronomía ancestral boyacense; la arquitectura colonial de Iza, Tibasosa, Monguí, Villa de Leyva y Corrales; el potencial de las provincias de Lengupá, Occidente, La libertad y Neira en paisajismo rural, entre tantas y tantas riquezas culturales que tenemos.

Iglesia de Tópaga. Foto | Hisrael Garzonroa

Estas acciones urgentes no soportan dilaciones, menos aun cuando mucho de nuestro patrimonio cultural tangible ha desparecido, como las pictografías muiscas que se encontraban en el sector de Malpaso, a orillas del Chicamocha, y que fueron dinamitadas para la ampliación de la carretera que de Sogamoso conduce a Tasco. Otros sitios se encuentran en el más doloroso de los olvidos, como el lugar donde fueron enterrados los mártires patriotas de la Ramada en Sogamoso, asesinados por las tropas españolas, y que debería ser un lugar de suma importancia en memoria de las mujeres y hombres cuyos nombres se perdieron con el paso de los años, pero que no puede ser óbice para olvidar su sacrificio por la independencia. 

Detalle Iglesia de Tópaga. Foto | Hisrael Garzonroa

La realidad de algunos municipios, hace especialmente urgente para ellos estas acciones. Solo para exponer un ejemplo, la situación de algunos que hacen parte de la ruta libertadora: Paya y Pisba que presentan un indicie de necesidades básicas insatisfechas, del 59,39% y del 34,07% (NBI, 2018), respectivamente, sobre una media departamental de 10,04%; Betéitiva que no cuenta siquiera con una vía pavimentada para su acceso. Cómo decirles a los descendientes de mujeres y hombres que contribuyeron a la libertad de la patria, que el sacrificio  de sus antepasados, no ha sido retribuido en la forma como debiera.

También el patrimonio natural

Páramo de Pisba. Foto | Hisrael Garzonroa

Esta protección al patrimonio cultural debe aunar esfuerzos para proteger igualmente nuestro patrimonio natural, por lo que se deben profundizar las acciones de conservación de los ecosistemas relacionados con el patrimonio histórico, por ejemplo el páramo de Pisba,  el páramo de San Ignacio o el de Rabanal; la cuenca del río Teatinos sobre el cual se selló la libertad en el glorioso Puente de Boyacá; el río Satoba en cuyas orillas se libraron las batallas de los molinos de Tópaga y Gámeza; el Chicamocha o el Suárez, lugares de épicas hazañas comuneras.

Es imperiosa la necesidad de políticas públicas y acciones administrativas que resalten la importancia del manejo, con criterios de sostenibilidad, del patrimonio cultural y natural en la post pandemia, resaltándose el papel de planeación, el ordenamiento urbano y la inversión para la protección del patrimonio tangible de nuestros municipios, así como acciones de fomento económico a iniciativas relacionadas con nuestro patrimonio intangible, como rutas gastronómicas, apoyo a la artesanía y, en general, el fomento a la creación y la gestión cultural.

Es momento de revisar el acceso al patrimonio histórico por parte de la comunidad; sitios como el convento agustino enclavado actualmente en el complejo de la ciudadela de Belencito que hace parte del conglomerado brasileño Votorantim Group, debe ser parte de acuerdos que permitan su acceso libre como dinamizador de turismo.  

Se requieren inversiones y apoyo para el mantenimiento de los archivos históricos, para la conservación de nuestra memoria histórica y que guardan en sus páginas soportes documentales de suma importancia como el acta de defunción del coronel Antonio Arredondo que reposa en Tasco, el testimonio silente de la forma en que algunos libros parroquiales fueron escondidos para evitar que en la guerra de independencia las tropas realistas los tomaran para hacer cartuchos de munición, tal como quedó registrado en la anotación de julio y agosto de 1819 en el libro parroquial que se encuentra en la iglesia de Paipa, o los invaluables datos que nos ofrecen estos libros para entender dinámicas que afectaron la población, como la epidemia de la peste española de comienzos del siglo XX. 

Patrimonio y dinámicas económicas

Las posibilidades de desarrollo que ofrece el patrimonio cultural permiten visibilizar y articular dinámicas económicas, como el turismo rural, donde las inmejorables condiciones que tiene el departamento se deben aprovechar de manera sostenible.

La posibilidad de reactivación económica que se propone, exige además que se articule y se apoye el trabajo y esfuerzo que se hace desde sectores de la Academia y especialmente desde el esfuerzo propio de muchas personas y colectivos que vienen trabajando en torno a la protección del patrimonio cultural, como la recuperación de la cultura muisca, la rehabilitación de caminos ancestrales, la protección y difusión del patrimonio, la gastronomía, la artesanía, la poesía costumbrista, el folclor, entre otras. 

Igualmente, se debe profundizar la unión de esfuerzos con los departamentos de  Cundinamarca y Casanare alrededor de la campaña libertadora y con el departamento de Santander, en la importancia de la ruta comunera.

Es hora de que al patrimonio cultural se le dé su papel determinante, se enfoquen recursos y se posibiliten modelos de gobernanza, para que desde el fortalecimiento de este patrimonio  se brinden alternativas en la reactivación económica de Boyacá en tiempo de la post pandemia desde una perspectiva de sostenibilidad y de equidad social. Para ello es imperioso que se unifiquen esfuerzos y que los recursos destinados por el gobierno nacional para la reactivación económica en el país, no brillen por su ausencia en estas tierras de libertad. 

6 COMENTARIOS

  1. Excelente artículo. La necesidad de recobrar el valor real de nuestro patrimonio supone esfuerzos conjuntos y articulados aunados a una fuerte y clara conciencia sobre la importancia y valía de nuestra historia.

  2. Es un imperativo impostergable generar estrategias para recuperar, mantener y valorar nuestro patrimonio material e inmaterial. En este proceso deben participar las escuelas, los colegios, las universidades y en general todos los centros de enseñanza e investigación así como otros sectores sociales para que no se Borre o desaparescan los vestigios de nuestro pasado pues ellos nos una identidad y nos abren espacios de futuro. Gracias por el interesante artículo.

  3. Es imperativo generar estrategias en torno a la preservación, recuperación, valoración e identificación con nuestro patrimonio material e inmaterial. Por medio de talleres en los centros educativos. El conocimiento de nuestro pasado ancestral permite reconocerlos y proyectarnos al futuro. Gracias por este interesante artículo.

  4. SERIA ESTUPENDO QUE SE RECUPERAR TANTOS LUGARES TURISTICOS QUE TENEMOS. GRACIAS A ESTE TEXTO NOS PODEMOS HACER UN VIAJE QUE ALGUNOS MINUTOS POR BOYACA, PERO QUE BONITO SERIA FOMENTAR PRACTICAS DE TURISMO RURAL PARA LA REACTIVACION ECONÓMICA CON SE PLANTEA. EXCELENTE

  5. Es de gran importancia que las Administraciones locales tenga el inventario cultural de su municipio, dado que cada municipio tiene algo cultural que ofrecer a propios y turistas, en especial el Departamento de Boyacá, el cual cuenta con un abanico amplio de opciones, como, casas coloniales, artesanías, gastronomía, historia indígena, personalidades, artistas entre otros.

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