Defensoría del pueblo en Boyacá llegó a quienes más necesitan defensa de sus derechos

Aparentemente es una verdad de Perogrullo, pero hacerlo realidad no resulta tan fácil. Que una institución como esta en verdad sirva a los intereses de quienes más necesitan la protección de sus derechos no es tarea menor. Sin embargo, en el balance que para este medio hace el recién salido Defensor Regional del Pueblo en Boyacá, Mauricio Reyes Camargo, afirma que durante los cuatro años que permaneció al frente de ese despacho, su único objetivo fue el de llegar hasta el último rincón del territorio para atender los requerimientos de protección de quienes realmente lo necesitaron.

En amplio diálogo con periodicoeldiario.com, el exfuncionario hace el recuento de sus logros y frustraciones al frente del cargo y de sus proyecciones futuras. Reyes Camargo manifiesta que su inclinación siempre ha sido la del servicio a la comunidad por lo que primero su aspiración fue ser concejal de Tunja, dignidad que alcanzó entre 2012 y 2015; y, desde 2017, como Defensor del Pueblo en el Departamento realizar un trabajo que siempre cumplió desde fuera del escritorio, vinculado a las realidades de la cotidianidad de la gente.

La violencia intrafamiliar, la violencia contra la mujer, los derechos de las minorías, los hechos del conflicto armado, las dificultades para acceder a servicios del Estado, como la salud, el uso desmedido de la fuerza por pare de los organismos de seguridad, la protección a las manifestaciones sociales: trabajadores, estudiantes, ambientalistas, entre otros, son asuntos que la Defensoría conoce y tiene que manejar todos los días, y ese fue el trabajo de Reyes Camargo en estos cuatro años, según su narración.

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