Segunda Acción en Armas Batalla de Gámeza y Tópaga Campaña Libertadora 11 de julio 1819

De izq. a Der.: Antonio Arredondo y Juan José Reyes Patria.
Publicidad

Por | Patriota / Maestro Eduardo Malagón Bravo / Presidente Confraternidad Bolivariana de América

Luego de los alivios aportados en Socha y Tasco, y las intempestivas masacres de La Ramada y La Chivatera y Sogamoso y Corrales, la Vanguardia del ejército libertador se entraría a los españoles al mando de Barreiro en las inmediaciones de Gámeza y Tópaga. Este enfrentamiento tuvo dificulta desde parte y parte en razón a la abrupta topografía del lugar.

Para resaltar el enfrentamiento del oficial Juan José Reyes Escobar con un español en mitad del Puente del río Gámeza, saliendo vencedor, quien se llamaría, en adelante: Coronel “Reyes Patria”.

Publicidad

Anecdotario:

“Cuando con la penumbra de la noche concluyó la acción y las tropas de uno y otro bando regresaron a sus posiciones que tenían al comenzar el combate, Bolívar llamó al héroe de la lid sobre el puente y le preguntó su nombre: “Soy Juan Reyes, señor” usted, contestó Bolívar debe honrar no a los Reyes, sino a la Patria con su apellido: en el ejército será llamado “Juan José Reyes Patria”, tal como se conoce históricamente, tanto él como sus hijos.”

Tal vez la acción más heroica del General Reyes fue la siguiente, narrada en la Alcaldía de Corrales así: “La acción más famosa del teniente Juan José Reyes ocurrió el 11 de julio de 1819 en el combate sobre el Puente del río Gámeza, hoy conocido como Puente Reyes, donde como preludio de la acción, acepto el desafío de un capitán español que reclamaba a gritos un jefe patriota para enfrentarse con él sobre el puente que separaba a los ejércitos. Respondió el reto el teniente Reyes y los dos adversarios se trabaron en un combate singular que duró algunos minutos y que concluyó cuando, enardecido el patriota con una herida recibida, le propinó un sablazo a su oponente, quitándole la cabeza que cayó a las aguas del río.”

EL PUEBLO Y LAS AUTORIDADES DE TASCO
ACOGEN CON PATRIOTICO ENTISIASMO
AL EJERCITO LIBERTADOR
AQUÍ SE ORGANIZAN
LOS PRIMEROS HOSPITALES DE SANGRE Y
LAS PROPAS GRANADINAS Y VENEZOLANAS
TIENEN LA OPRTUNIDAD DE REORGANIZARSE
SE LES OFRECEN ROPAS Y ALIMENTOS
Y NUMEROSO VOLUNTARIOS INGRESEAN ENTUSIASTAS
A LA GRAN MARCHA DE LA LIBERTAD
LA CAMPAÑA LIBERTADORA DE LA NUEVA GRANADA
SE HA CONVERTIDO EN EMPRESA
DE TODOS LOS PUEBLOS DE LA RAGION

“En memoria del coronel

ANTONIO ARREDONDO – RECUERDO DE UN VALIENTE CEUTÍ

Alfredo Cardona Tobón

Comandante del Batallón Cazadores de la vanguardia de la Campaña Libertadora de la Nueva
Granada.
mortalmente herido en el combate de Gámeza, sepultado en Tasco el 13 de julio de 1819”

RESUMEN

Antonio Arredondo fue un africano, natural de Ceuta, que luchó al lado de los patriotas en la Campaña Libertadora. Este militar se unió a las guerrillas llaneras bajo el mando del general Francisco de Paula Santander; hizo parte del Batallón Cazadores que marchó a la vanguardia en el paso por el páramo de Pisba, combatió en Paya, Gámeza y Tópaga, siendo honrado con el grado de coronel por su valentía en el combate.
En el sitio de la Ramada, Arredondo salvó a numerosos prisioneros que iban a ser ejecutados por los españoles y protegió la retaguardia en Tópaga, donde recibió dos balazos que lo llevaron a la tumba.

Sus cenizas reposan en Tasco, Boyacá.

Pese a figurar como español, pues Ceuta está ocupada por España, Arredondo prefirió la libertad americana al yugo absolutista de los borbones. Por ello y el sacrificio en aras de la patria que escogió su corazón.

con dos heridas de bala murió hace doscientos años el coronel Antonio Arredondo en la” HaciendaAposentos” de la aldea de Tasco. Hoy, un monumento erigido en la plaza del pueblo, recuerda a este héroe nacido en territorio africano ocupado desde el siglo XVII por los españoles
Arredondo fue un enamorado de la Libertad que luchó contra el absolutismo de los borbones. fue un valiente que no luchó por el dinero, ni por el poder, sino por una Patria que aprendió a amar desde el momento que tocó tierra de la Nueva Granada.

Antonio Arredondo llegó en abril de 1815 a costas venezolanas y como soldado del Batallón Numancia, bajo las órdenes de Pablo Morillo, luchó en Cartagena y ocupó a Santa Fe de Bogotá. Fue la época de los cadalsos y los patíbulos, de la “Huerta de Jaime” anegada con sangre americana, del sacrificio de lo más lucido de la juventud granadina, de la ejecución de Policarpa Salavarrieta y de
cuanto patriota caía en manos del virrey Sámano o del general Barreiro que creían que en esa forma callarían las voces de los rebeldes
Mientras los españoles sembraban el terror en la zona andina y en las costas del virreinato, en Casanare y el piedemonte llanero las guerrillas de Santander, Mariño, los Almeidas y de los Santos picaban al invasor como avispas furiosas y hacían retroceder a Barreiro hasta sus cuarteles en Sogamoso. Mientras tanto, la resistencia patriota espiaba, conseguía recursos para los combatientes y seducía a los soldados del rey para que desertaran, huyeran por los caminos al llano y se sumaran a los alzados en armas.

Hubo españoles que adhirieron a la causa republicana sirviendo con pundonor y valentía en las tropas patriotas; entre ellos figura Antonio Arredondo, un veterano fogueado en la lucha contra Napoleón que desertó de las filas realistas y se internó en Casanare para unirse a las guerrillas del coronel Francisco de Paula Santander.

LA GUERRA EN EL LLANO

Simón Bolívar reinició la lucha en el puerto de Angostura, en la Guayana venezolana. Con Páez y sus guerrillas combatió a las tropas de Morillo en los llanos de Apure y Arauca extendiendo sus operaciones hasta el Casanare, donde Páez discriminaba a los combatientes “reinosos” o granadinos y trataba de hacer a un lado a Santander y a los oficiales que lo acompañaban. Ante tal situación el coronel
Santander envió una comisión presidida por Mariño y por Antonio Arredondo, al cuartel general del Libertador, para exponer la situación de los granadinos. Bolívar ratificó a Santander en la comandancia del “Batallón Cazadores”, le encomendó la vanguardia del ejército que invadiría la Nueva Granada remontando la cordillera oriental y nombró a Nonato Pérez, gobernador del Casanare, desligándolo
del mando de Páez.

Con un grupo de avanzada, Antonio Arredondo exploró la ruta que habría de seguir la tropa patriota. Cruzó por Nunchía, llegó a Morcote y en Paya avistó un destacamento enemigo con trescientos hombres que guardaban el paso en la fortaleza de” El Trincherón”. Después de un corto tiroteo, como para medir la potencia de fuego de los defensores, Arredondo volvió sobre sus pasos para informar las novedades al grueso de la tropa que avanzaba por el llano inundado por las lluvias.

Los patriotas tenían que seguir adelante y para hacerlo era necesario tomar el fuerte de Paya, donde unos pocos hombres podrían contener a toda la fuerza republicana. A las seis de la mañana del 27 de julio el batallón” Cazadores de Vanguardia” inició su avance hacia Paya. Arredondo arremetió por el norte y el noroeste y Antonio Obando con su batallón Primero de Línea marchó a campo traviesa
apoyado por los hombres de Santander.

Fueron cuatro horas y media de combate con los realistas atrincherados en la poderosa defensa con muros en forma de estrella de ocho puntas y rodeadas de un profundo pozo. Arredondo avanzó con un grupo de jinetes y envolvió al enemigo que viéndose en peligro de ser arrollado, abandonó las posiciones y se retiró por el camino de Labranzagrande dejando cuatro muertos, 14 heridos y el camino despejado para seguir hacia Pisba y penetrar al corazón de la Nueva Granada.

EN SOCHA

Al empezar a remontar la cordillera las deserciones aumentaron y el frio y el soroche hicieron mella en los llaneros venezolanos. Todo parecía perdido, muchos no querían continuar la marcha; entonces Santander, con Arredondo, Paris y los granadinos de vanguardia se adentraron en el páramo de Pisba y lo cruzaron llegando a Socha el 2 de julio de 1819, señalando el camino al resto de la tropa que
superó el paso de la cordillera al igual que la Legión Británica cuyos hombres marchaban en la retaguardia.

En la población de Socha los patriotas esperaron a los retrasados. Con la ayuda de los lugareños rescataron los heridos y los enfermos, descansaron, consiguieron provisiones y ropa, y engancharon numerosos voluntarios que engrosaron las tropas llaneras.

Poco después Bolívar estableció el cuartel general en la población de Tasco y empezó a desarrollar estrategias ofensivas de combate mientras Barreiro, comandante de las fuerzas realistas, contenía los ataques con fuerzas dispersas en Sogamoso, El Socorro, el Valle de Tenza, Tópaga, Tuta y Gámeza.

El 10 de julio de 1819 El Libertador concedió el grado de coronel a Antonio Arredondo en reconocimiento de sus acciones en Paya y el valioso contingente en el paso de la cordillera, no adivinaba el valiente ceutí que sus horas estaban contadas, que la muerte estaba guardada en las balas enemigas…


EL COMBATE DE GÁMEZA

Bolívar envió patrullas de exploración que reportaron la presencia de un fuerte destacamento realista en “Los Corrales de Bonza” y ubicaron el grueso de las tropas enemigas en Sogamoso. El comandante español José María Barreiro no tardó en enterarse de la presencia de la tropa insurgente y de inmediato organizó dos columnas de 800 hombres cada una, a lado y lado del río Sogamoso. El día 10 de julio, el coronel Justo Briceño, al mando de un escuadrón, atacó a los realistas, obligándolos a replegarse hacia Tópaga; mientras esto sucedía una compañía del ejército libertador se replegaba con fuertes bajas en la zona de Gámeza. Bolívar ordenó el contraataque de los “Cazadores” de vanguardia dirigidos por Santander, esto obligó al enemigo a desplazarse hasta Tópaga, dejando libre el paso sobre el río Gámeza.

Bolívar ubicó el grueso de su tropa en posición de batalla, pero Barreiro rehuyó el combate y se replegó a una altura llamada El Molino en donde esperó refuerzos. En los alrededores del puente sobre el rio Gámeza, se libraron varias escaramuzas sin utilidad táctica: Una partida comandada por el teniente Ascanio fue destrozada por tropas de Barreiro con el saldo de 60 muertos patriotas; luego hubo otro
enfrentamiento en el puente con varios bajas y 34 prisioneros en poder de los españoles, la mayoría de ellos fueron asesinados en el sitio de La Ramada, unos pocos sobrevivieron gracias a la intervención de una escuadra dirigida por Arredondo que se los arrebató al enemigo.

En Tópaga el coronel Arredondo con el “Batallón Cazadores” fue el primero en entrar al combate y el designado para proteger la retaguardia patriota en su retirada por el cañón de Monguí, fue aquí cuando Antonio Arredondo cayó abatido por dos balazos mortales; sus compañeros lo recogieron y en andas lo llevaron al hospital de Tasco donde el 12 de julio falleció en medio del dolor de sus camaradas.

La partida de defunción tomada del archivo parroquial dice: “En la parroquia de Tasco en trece de julio de 1819, yo el cura interino di sepultura eclesiástica al cadáver de Antonio Arredondo. Recibió los santos sacramentos. Doy fe. Dr. Bernardo La Mota”.

En adición posterior se aclara que el coronel Antonio Arredondo era marido de la señora Francisca Solórzano y reconocido como un buen patriota. Fue una nota importante pues no quedaron dudas sobre la identidad del personaje y se registró para la posteridad el nombre de la esposa.

HOMENAJE A SU MEMORIA

Los oficiales del batallón

Mural de la Tumba de Coronel Antonio Arredondo en Tasco
Héroe Libertador -Imagen de Julio Parra

“Cazadores de Vanguardia” llevaron por dos días una cinta negra en la empuñadura del sable y 150 años más tarde, en julio de 1967, se inauguró en Tasco un sencillo monumento con una placa conmemorativa. En esta pequeña y hermosa localidad se venera la memoria de este gran patriota, cuya suerte debió estar ligada a la gloria en Boyacá y Ayacucho y su vida uncida a la naciente Colombia. Fue una pérdida enorme en una acción inútil, que poco significó en la marcha libertadora y muestra el desprecio por la vida de sus hombres que en repetidas veces mostró el Libertador.

En la madrugada del 25 de julio, el viento acarició la tumba de Arredondo; no muy lejos, en las riberas del Chicamocha, su batallón “Cazadores de Vanguardia” fabricó balsas para cruzar el río y enfrentarse a Barreiro. Cuando Rondón y sus lanceros barrieron como una tromba al enemigo, delante de ellos cabalgó el espíritu de Antonio Arredondo con su lanza, montado en el caballo apureño que acompañó a su dueño hasta la eternidad.

Ruinas del Cuartel General y Hospital de Sangre donde acampó el Ejército Libertador
En Tasco – Imagen de Julio Parra

Refrendar el valor histórico de los lugares, acontecimientos y personajes que no dejaron el precioso legado de la LIBERTAD, es el acto más noble de nuestra propia existencia

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.