‘Esclavitud penitenciaria’ en la cárcel de mediana seguridad de Tunja, denunció Daniel Coronel

El columnista de la W Radio denunció esta mañana que, de manera irregular, el Director de la cárcel de Tunja ha estado utilizando mano de obra de los internos de esa penitenciaría para cultivar y cosechar papa, en un terreno aledaño que es de propiedad del Estado. “La tierra es de la cárcel y el trabajo gratuito lo ponen los presos”, dijo Coronel, quien espera que el Inpec se pronuncie.

Daniel Coronel, uno de los periodistas más leídos del país, denunció esta mañana en La W Radio que en la cárcel de Tunja han estado ocurriendo irregularidades por cuenta del director, Óscar Iván García Santos, quien tiene un cultivo de papa en terrenos de la penitenciaría, en el que emplea como obreros a los presos.

Según contó el periodista, en la Cárcel y Penitenciaria de Mediana Seguridad de la ciudad, “el director de la cárcel de Tunja usa terrenos de la penitenciaría y mano de obra gratuita de los reclusos para cultivar papa”.

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LA COLUMNA DE Coronel se titula “El carcelero papero y los reclusos esclavos” y en ella cuenta como varios internos son llevados a cultivar y empacar papa junto a otros productos agrícolas, esto según el texto en terrenos de la Cárcel de Media Seguridad de Tunja.

El texto da inicio con una breve descripción de lo que es la cárcel ubicada en uno de los barrios populares de la capital boyacense, el barrio Dorado. En el escrito se describe también la capacidad del centro de reclusión la cual es de 120 personas.

“La historia de hoy está sucediendo en la Cárcel y Penitenciaria de Mediana Seguridad de Tunja, la capital de Boyacá. Un penal con capacidad para albergar 120 personas privadas de la libertad que con frecuencia sufre situaciones de hacinamiento” Escribe Coronell.

La continuidad del texto habla de cómo hace ocho meses, llegó a la cárcel el director Oscar Iván García Santos, Mayor retirado de la Policía Nacional quien prestó un servicio destacado en la institución, el redactor cuenta como García Santos dio inicio a sus labores con una nueva función, cultivar la tierra.

“Hace ocho meses a esa cárcel llegó un nuevo director. Es el señor mayor retirado de la Policía Nacional Óscar Iván García Santos, una persona con una trayectoria destacada que, después de dejar la institución, trabajó como director de seguridad de importantes empresas.

El arribo del mayor García, según lo relataron fuentes de información, trajo consigo una novedad. Grupos de internos empezaron a ser llevados por los guardianes para arar la tierra aledaña a la cárcel y sembrar principalmente papa. También frijol y cebolla.” Escribe Coronel.


Dentro del texto se aclara que en Colombia no existe una pena de trabajos forzados, siendo una buena actividad el trabajo para los privados de la libertad, como una actividad de resocialización, siendo esta una actividad “humana, libre” y que “tiene un fin resocializador, dignificante y de redención de pena”.

Dando a entender que en este caso los trabajos realizados por los presos que están en la cárcel ubicada en Tunja, no tiene ningún fin de resocialización y mucho menos en una posible redención de pena.

A esto se adiciona el miedo de los reclusos a poder hablar y denunciar lo que sucede en una penitenciaría que ante el INPEC no tienen ningún fin agrícola.

“No fue el caso de estos internos que no tenían capacidad de oponerse a las órdenes de los guardianes y que trabajaron largas jornadas sembrando y cosechando, sin obtener remuneración. Como además esa cárcel no consagra legalmente este tipo de labores tampoco les servirá para redimir la pena.

En esta aberrante forma de trabajo forzado, de esclavitud penitenciaria, las personas privadas de la libertad no se oponen, ni denuncian, por temor a las represalias.

Bueno, a veces sí denuncian. Tengo algunas fotos lejanas tomadas por un familiar. Esas imágenes muestran internos con el uniforme kaki y naranja empacando bultos de papa”.

El escrito continúa dejando una inquietud aún más preocupante, ¿qué pasa con los productos cosechados? ¿se venden? Y de venderse, en donde esta esa plata o cuanto reciben los presos por el trabajo realizado; estas y otras inquietudes fueron hechas al director de la cárcel, quien, según lo escrito por Daniel Coronel, quien aún no ha respondido con claridad.

“El periodismo de investigación a veces pone la lupa en las cimas más encumbradas del poder y a veces en los rincones más modestos de la sociedad.

En todos los casos el periodismo, cuando es honesto, tiene que ser un contrapoder. Nuestro trabajo consiste, en buena medida, en darle voz a las personas más desprotegidas. Y pocas están más desprotegidas que los presos, al menos los presos pobres”.

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