El Paro Cívico Nacional de 1977

Paro cívico nacional, 1977. Foto | Vía semanariovoz.com
Publicidad

Por |Ciro Queipo Jiménez Díaz
Los cambios en la economía nacional y sus consecuencias en el movimiento obrero, ocurridos en las últimas cuatro décadas, han sido de gran trascendencia.
Por estos días, conmemoramos los 40 años de la realización del Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977, uno de los acontecimientos más importantes de la historia en lucha sindical y popular de Colombia.
El gobierno liberal de ese entonces, en cabeza de Alfonso López Michelsen, adelantó políticas que desconocían los derechos básicos de la población y arremetía contra sus organizaciones sociales y, en especial, contra el movimiento sindical, como una respuesta oficial a las acciones combativas que libraban los trabajadores, cuando, con una oleada de lucha en ascenso, se veía alcanzando nuevas conquistas y avanzando para lograr espacios de unidad.
 
Hace 40 años, de la población económicamente activa, registrábamos cerca al 16% de los trabajadores organizados. La fuerza sindical se concentraba en el sector industrial, que si bien no era muy desarrollado, por lo numeroso, tenía un peso determinante en la economía del país y concentraba a la clase obrera en los cordones industriales de las principales ciudades y en la mayoría de esas empresas se tenían fuertes sindicatos.
 
SUTIMAC, en la industria del cemento y SINDICONST, en la de la construcción se tenía la mayor expresión organizativa, de solidaridad y de coordinación sindical.
En términos generales existían empresas industriales, cuyos sindicatos libraron importantes luchas, batallas: Good Year, Colcurtidos, Postobón, Croydon, Induacero, Conalvidrios, Eternit, Avianca, las textileras: Fabricato, Coltejer y Tejidcondor, muchas de ellas con exitosas huelgas ante la intransigencia patronal.
Los sindicatos en ministerios y entidades estatales tenían una buena presencia: Caja Agraria, Telecom, el ISS.
Todo esto significaba una fortaleza para poder confrontar al régimen y su política económica, sintetizada en la consigna obrera de “Contra el Mandato de Hambre!” de López.
 
De otro lado, la división en el movimiento obrero se mantenía: existían ya las cuatro agrupaciones nacionales: UTC, CTC y CGT, con direcciones tradicionales, gobiernistas y de derecha, sumadas a la del “sector clasista” que integraba la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia, CSTC,  con orientación izquierdista.
 
La coyuntura, de serias contradicciones del gobierno con sus dirigencias sindicales afectas y el descontento generalizado de la población en general, permitieron una ejemplar preparación del paro cívico nacional.
Los obreros coordinaron todas las tareas. Constituyeron comités de paro en cada empresa, en cada barrio, en cada municipio y en todo el país.
Las tareas del paro arrancaron con mucha fuerza y desde abajo: los sindicatos de base, la juventud y el estudiantado, las Juntas de Acción Comunal, las asociaciones de padres de familia, el campesinado y miles de organizaciones sociales mas, obligaron a las direcciones sindicales a sumarse al portentoso paro cívico nacional protesta, que inició antes y terminó después del 14 de septiembre, con un saldo de mas de 60 muertos.
Se paralizó el país entero.
El presidente López recurrió al manido argumento de la “acción subversiva”, señalando como promotores del desorden a los ejecutivos de las centrales obreras y reprimió violentamente.
Han pasado 40 años después de la gran demostración del descontento, el movimiento sindical, aunque bastante mermado, sigue activo y paulatinamente poniéndose al frente de la movilización social.  Asi lo demostraron las expresiones huelguísticas en el Magisterio, la DIAN, Mintrabajo, el SENA, el ICBF, la justicia, las Contralorías, entre otras, aunadas a los recientes paros cívicos de Buenaventura y el Chocó, (mayo/2017), o a los mas distantes, agosto de 2013, el camionero o el nacional agrario.
 
En todas esas luchas se visualizó una nueva tendencia: crece la protesta social, que quiebra la racha de reflujo derrotista de los años 2002 – 2010, en donde la constante era la represión y la inexistencia de negociación.
 
Con el gobierno Santos, las masas se han volcado a las calles y logrado reivindicaciones que, aunque limitadas, comportan un desahogo de la inconformidad y en un ambiente libre de la estigmatización de ser producto de la infiltración subversiva. La situación hoy, por efectos de la paz con las FARC, es muy diferente.
Sin embargo, el nivel de organización del proletariado sigue siendo muy deficiente: de la población económicamente activa, la afiliación sindical escasamente llega al 4%, predomina la del sector estatal, particularmente, los maestros, que casi, con sus 220 mil sindicalizados, constituyen el 50% de la totalidad de los organizados, mientras los obreros del sector industrial y la agroindustria, están reducidos a su mínima expresión.
 
La debilidad está explicada por la funesta actitud del Estado: la liposucción estatal (privatización), la imparable desindustrialización, quiebras y cierres de empresas, despidos y la “tercerización”, la inminente desaparición del contrato laboral directo.
 
Con todo y eso, lo cierto es que han sido cuatro décadas que han servido para mostrarle al país entero que el movimiento sindical no ha perdido su vigencia, que acabarlo no es posible y sigue siendo baluarte principal en la construcción de una patria en paz, dialogante, incluyente y que camina, en medio de dificultades, por la senda del progreso y la democracia.
 
Publicidad

1 COMENTARIO

  1. Recuerdo con nitidez, por lo mucho que me impresionó, la manera como desde los micrófonos y la reportería de sus colaboradores jugó un importante papel en la neutralización del paro de septiembre de 1977 el entonces relativamente joven periodista Yamid Amat, aliado numero uno del presidente López Michelsen.
    Tan reverencial como hoy en Pregunta Yamid en las entrevistas a los altos jerarcas de la iglesia católica a propósito de la pasada visita a Colombia de quien hoy preside las acciones de esta institución supranacional.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.