El autocuidado y sentido común parecen no bastar

Foto | archivo / Hisrael Garzonroa

La COVID-19 se convirtió en un todo contra todos, más que por un bienestar económico, por una necedad de acatar las medidas mínimas del autocuidado.

El gobernador de Boyacá, Ramiro Barragán, en consenso con los gremios de la salud y económicos acordaron, de forma unánime, un confinamiento total, apostando más por la salud ante el incremento de la COVID-19, que al sector productivo.

Un no recibió como respuesta a la solicitud de la Gobernación de Boyacá al Ministerio del Interior, para decretar un confinamiento total durante este puente festivo en el departamento.

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Debido a la respuesta del MinInterior, se mantendrán las medidas decretadas por los municipios, medidas que disgustan a algunos, a otros les parecen insuficientes, pero que la mayoría ignora hasta que llega la multa.

El lavado de manos, uso de tapabocas y practicar distanciamiento social, fueron buenos consejos hasta que llegó el día cuando vimos que somos incapaces de modificar hábitos como individuos en una sociedad consumo y cultura del atiéndame a mí primero.

Bueno es que convoquen a un café, un almuerzo en el centro comercial, rumbas en la disco donde está prohibido bailar, manifestaciones, partidos de fútbol, filas de vacunación, y pidan respetar las normas de bioseguridad; lo malo es que, son dos o tres que cumplen el protocolo.

Plazas, cafés, bancos, hasta las clínicas habilitadas para la vacuna contra la COVID-19, están atestadas de personas con el tapabocas sosteniéndoles la barbilla, otras no ven ningún problema con fumar en las filas, comer paquetes de papitas, toser sin taparse la cara, escupir, las riñas en los bares (que cabe señalar que no en todos), hacerle motín a la celadora de la clínica porque llevo dos horas esperando.

En la práctica se deben tomar más enserio los protocolos del autocuidado, tal como lo solicitan las Secretarías de Salud, para poder llegar a un verdadero alivio económico. La necedad por acatar las medidas quizá ha costado más vidas que la falta de vacunas, que sin dejar a un lado, no sobra decir que han sido insuficientes.

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