Construcción del campo cultural y social del territorio

El país que habitamos es poseedor de una enorme riqueza en biodiversidad y puriculturalidad de territorios y pueblos. En esta casa común, entre naturaleza, geografía física y grupos humanos, en el hecho vital de reconocernos como conjunto, damos lugar a la coexistencia del Estado, regido a través de un marco de Derechos Sociales y Culturales consignados en la Constitución Política de Colombia, que no ha sido justamente aplicada y ha de ser reivindicada en el horizonte del cambio histórico.

Por | Santiago González. Artista Visual e Investigador de Arte y Cultura. Integrante del Pacto Histórico y Cultural Boyacá.

Ontologías del territorio

La palabra Cultivo en su etimología europea designa el sentido de cultivar la tierra y de allí surge la palabra Cultura, tarea que nos convoca en el análisis de los derechos culturales del territorio. Al enrutar la evolución de la palabra Cultura, nos lleva a Francia, entre la Edad Media hasta el siglo XIX:

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«Si bien el siglo XVIII puede considerarse como el período de formación del sentido moderno de la palabra, sin embargo en 1700, “cultura” ya es una palabra antigua en el vocabulario francés.  Proveniente del latín cultura que significa el cuidado de los campos o del ganado, a fines del siglo XIII designa una parcela de tierra cultivada… A comienzos del siglo XVI, ya no significa más un estado (el de la cosa cultivada), sino una acción, el hecho de cultivar la tierra. Recién a mediados del siglo XVI se forma el sentido figurado, “cultura” podía designar, entonces, cultivar una facultad» (Cuche Denys. 1966).

La noción de cultura y cultivo está vehiculada a la vida del campesino andino, que para el caso de Boyacá posee una especial relación ancestral con la tierra y el cultivo como lo describiera el sociólogo Orlando Fals Borda en su texto El Hombre y la Tierra en Boyacá: «una relación contenida en el tiempo» para el pensar y devenir. La cultura se asume como hecho vital, matriz del territorio, la construcción del espacio cultivador-vital-creativo del territorio.

En el estudio de la construcción de campo cultural, Pierre Bordieu pone en discusión una serie de elementos y categorías de análisis de la producción cultural como campo intelectual, que contiene inter-relaciones entre el saber académico, culturas populares, “alta cultura” y las formas de legitimación que conforman ese sistema. Profundiza en el «proyecto creador», que responde a la sociedad y su tiempo, entre campos en tensión-relación, que dan lugar al sistema cultural. Que para nuestra realidad y contexto estamos resignificando como un todo, un ecosistema cultural, posibilidad que requiere una base estructural: la dimensión de los derechos culturales, que se darán en términos creativos, sociales, políticos y de la academia.

Cultura, diálogos interculturales y caracterización cultural

La cultura es un campo de reivindicaciones, ese lugar donde se suceden o reelaboran lecturas de la circunstancia social e histórica de los pueblos, donde se repiensan o resignifican los monumentos. Acudimos al tiempo en que los monumentos son aquellos que adquieren sentido en la vida de los pueblos, es decir, en la otra historia o narrativa que no ha sido la oficial en los centros de poder: las cosmovisiones que fueron quebradas por el proceso colonial en ruptura de la otredad, y en ello, reivindicar lugares de enunciación sociocultural.

Lo anterior exige un proyecto de país cultural distinto al que ha sido pensado por una élite desde el nacimiento de la República. Son 200 años de exclusión social, de exclusión cultural, de alienación subordinada, de blanqueamiento político. La construcción de campo cultural como proyecto democrático de Producción/Acervo Artístico y Cultural en las regiones, exigiría también un cambio en las lógicas de subordinación cultural, un despertar de conciencia, una acción viva de la cultura y los espacios, una Gobernanza Cultural del Territorio como mandato de los pueblos. Y, en definitiva, esto demanda un recurso digno, amplio y participativo para conducir la energía creativa en función de la producción y acervo sociocultural.

Las Políticas Públicas de Cultura, la Gobernanza Cultural participativa son parte estructurante para organizar y posibilitar el andamiaje del ecosistema artístico y sociocultural de los territorios, en el acceso de creadores culturales y de la población a la cultura, a la soberanía cultural, a la decisión cultural y social, que es un cambio en la consciencia colectiva. En este caminar, un gran tejido de Artistas, Gestores y Creadores Culturales de todo el país estamos convergiendo en el tiempo histórico de cambio de la política, en construcción programática de ciudadanía consciente en su destino cultural, a través de la propuesta sociopolítica del Pacto Histórico con Gustavo Petro Presidente – Francia Márquez Vicepresidenta.

En el nivel nacional contamos con un Documento Programático resumido en 53 páginas que es producto de un juicioso análisis sociocultural de las décadas recientes, que propone un proyecto integrador, participante, activo, dinámico y de justicia cultural con las regiones, todo un amplio proyecto de país cultural en torno a los derechos culturales y el reconocimiento a la labor creativa e investigativa de artistas, creadores, gestores y población de nuestro país pluricultural; con ello somos un tejido de país que busca reconocer el acervo cultural y la fuerza sociocultural emergente, todo esto implica un trabajo arduo en repensar al Ministerio de Cultura, nuevas leyes que acompañen y dinamicen su devenir en función de la ciudadanía cultural y del proyecto creativo de Colombia: el Cambio Por la Vida.

En el nivel departamental hemos convocado públicamente a través de reuniones y formulario web, el trabajo aunado en un Documento Programático resumido en 14 páginas, que traza líneas de escucha y sentido colectivo para un nuevo horizonte sociocultural de la acción creativa respondiendo a la matriz cultural del territorio, de la cultura campesina y la naturaleza híbrida del intercambio cultural actual como lugar posible. Sea esta una invitación a sumarse al Proyecto del Pacto Histórico, a su capítulo Arte y Cultura, también a aportar en la construcción programática del documento departamental, que próximamente será entregado al equipo político Pacto Histórico Boyacá, como hoja de ruta, de palabra y pensamiento sagrado con el territorio para el devenir cultural/creativo regional y nacional.

Para descargar:
>Documento Programático resumido en 53 páginas
>Documento Programático resumido en 14 páginas

Cultura por la vida y organización de tejido social

Desde el camino hacia una sociedad más consciente, no es posible normalizar la voracidad neocolonial, que es violenta e inescrupulosa. Que va en vía a la depredación del mundo, oculta entre las esferas del poder dominante hasta hoy. La economía naranja y sus midas usurpadores de derechos, la seguridad democrática y su plan del enemigo interno, la propaganda estigmatizante que se sirve de sensacionalismo y mensaje fácil, los reflectores de espectáculos de alienación, son estrategias especializadas del despojo al territorio, con ello repetiremos una y otra vez: #BautistaRespeteAlArtista.

Las prácticas creativas y del pensamiento decolonial han sido tarea para derrumbar falsos midas, falsos héroes y sus violencias. Frente a la violencia colonial y corporativa, la respuesta está en develar la cultura viva de las entrañas del territorio en su brillo inmenso de Tunjos. En estos años de luchas colectivas hemos entregado al territorio elementos de construcción del campo cultural y social. Caminos de tejido con una conciencia cada vez más crítica/reflexiva como sector cultural y sociedad, todo un avance en la luz de la dignidad humana.

La organización y sus procesos, todo aquello que nos hemos trazado, es un destino creativo: las voces, las imágenes, las expresiones, los saberes de los pueblos, un proceso de entendimiento entre las diferencias y coincidencias como Cultura y Sociedad defendiendo una dignidad colectiva. Para un sector tan asimétrico, sin formación universitaria en Derechos Culturales, Gestión y Campo Cultural, hemos tejido estas materias desde la experiencia e investigación propia. El resultado es un sector local, regional y nacional que se renueva, organiza y aporta como fuerza vital de Cambio por la Vida.

Hay mucho por solidificar en la organización como sector, pero esto que se ha avanzado es enorme, es una propuesta colectiva, un programa de país cultural, un campo cultural vivo, diverso, popular y de sentido con la vida de todos los seres. Hemos escuchado las prácticas que convocan la vida, el trabajo colectivo, la consciencia con la madre tierra, la memoria del territorio, la minga, la movilización en torno al fogón que alimenta las prácticas del compartir de los pueblos. Yo como usted, siento esa emoción también. Que nos hace sentir vivos, que nos da sentido a todo esto que hemos buscado como gente, cultura, arte y creación de otros mundos posibles.

Las acciones de estos años, sumados a la poderosa idea de cambiar la política, son vitales. Concretar un gobierno popular progresista, permitirá un programa de dignidad a la sociedad olvidada, que será la reivindicación de la historia y la cultura en este país violentado. Ya no cedemos, ya no podrán humillar al pueblo consciente, pues somos dignos desde nosotros mismos, porque la dignidad se hace costumbre, ya no nos mandarán a callar al Mono de la Pila. La cultura agradece al colectivo y nodo cultural organizado por un profundo cambio sociocultural. ¡Somos fuerza colectiva, digna, pensante, actuante, activa y de poder consciente del amor, la creatividad y la vida!

2 COMENTARIOS

  1. !!! BAUTISTA RESPETE A LOS ARTISTAS!!!
    El salto social que ha inspirado toda una movilización creativa y solidaria, en el marco del cambio que logre superar la exclusión, desigualdad, sectarismo cultural, marginamiento y desfinanciacion del sector, conlleva la unificación en una sola fuerza de los fragmentos que por efectos del manejo feudal e incompatible de el empuje regional, impide el crecimiento y la dignificación del trabajo , del que cada día se levanta para aportar elementos nuevos de orgullo y patrimonio consolidante del cuerpo general de la cultura de país, solo idéntico a su sentir y a su gente, donde es digno el campesino que trabaja el folclore, como el intelectual que redacta el ensayo innovador, sobre nuestro parecer frente a la ciencia o la filosofía, pintura, teatro, artesanía, narración oral y todas las modalidades nacidas del concepto local del mundo.
    Libertad, unidad y fraternidad, paradigmas que sugieren el paso adelante, sobre la exclusión, desfinanciacion del sector cultural y dignificación de todos y cada uno de los miembros de la nueva hermandad cultural, sin truhanes corruptos que denigran su origen y desangran el erario derecho de todos.

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