Los bemoles del reajuste salarial de los empleados públicos

Foto | Hisrael Garzonroa

Recientemente el Gobierno Nacional reajustó, después de mucha resistencia, en 2,61 por ciento el salario de los empleados públicos colombianos, reajuste que la inflación en el año corrido enero-junio (3,13 por ciento), ya desbordó. De otra parte, en medio de la parálisis académica de la UPTC, ha causado malestar dentro del profesorado universitario las tendenciosas declaraciones de la representante docente ante el Consejo Superior de la institución, que, según manifiestan los profesores, no los representa. En una asamblea realizada el pasado 27 de julio los docentes plantearon la revocatoria del mandato.

Por: Edilberto Rodríguez Araújo- Profesor investigador, integrante del grupo OIKOS de la UPTC

El toma y daca de la negociación

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A mediados de julio se anunció el reajuste salarial de los empleados públicos docentes y administrativos, luego de cinco meses de intensa negociación entre las organizaciones sindicales y el Gobierno Nacional, el cual, desde el comienzo, no mostró disposición de transigir.

La atomización del sindicalismo colombiano no ha permitido avanzar unificadamente en defensa de los cerca de 1,3 millones de trabajadores y empleados públicos, por los particularismos ideológicos y programáticos que exhiben las organizaciones sindicales. Sin embargo,  a pesar de la resistencia gubernamental, en la que este no cedía más allá de 0,19- 0.39 por ciento y la coexistencia de centrales obreras y federaciones sindicales mayoritarias, tales como la CUT, Fecode, Fenaltrase, ASPU, la CGT y la CTC con una decena de minúsculas agrupaciones,  el incremento salarial se alineó con la inflación causada más un punto porcentual, lo que no sería extraño, pues en el periodo 2010-2018, el criterio dominante fue la inflación del año anterior más un punto.

De otra parte, con alguna excepción, los aumentos salariales han estado, sistemáticamente, por debajo de los reajustes anuales del salario mínimo.

Evolución del reajuste salarial de los empleados públicos en Colombia 

AñoIncremento salarial (IS-%)Variación IPC (%)Variación SMMLV (%)Diferencial IS/IPC (%)
20103,173,60
20113,173,734,000
20125,02,445,801,27
20133,441,944,021,0
20142,943,664,501,0
20154,666,774,601,0
20167,775,757,001,0
20176,754,097,001,0
20185,093,185,901,0
20194,53,806,001,32
20205,121,616,001,32
20212,613,133,501,0

Fuente: DAFP. La variación del IPC en 2021, corresponde al periodo enero-junio.

En el interregno 2019-2020, los salarios se reajustaron en el IPC más 1,32 puntos, cifra que, según el compromiso del Gobierno, será de 1,64 puntos más la inflación para el próximo año. Si se contrasta el tardío incremento con la inflación año corrido (enero-junio) de 2021 (3,13 por ciento), se observa que esta ya lo desbordó en medio punto, por lo que la pérdida de la capacidad adquisitiva mermó sensiblemente este pírrico aumento. Al finalizar el año el rezago será mayor. 

La crisis de representatividad en la UPTC

El profesor John Sudarsky, reiteradamente ha llamado la atención sobre la crisis de la democracia representativa, y, por extensión, de la democracia participativa, por la fractura entre representantes y representados, en la que, al final de cuentas, el ungido no representa nada ni a nadie.  En efecto, cuando los elegidos no interpretan a una comunidad, sino los intereses particularistas de sus electores, ello conduce al cercenamiento de la democracia deliberativa.

No se da, entonces, ninguna petición ni rendición de cuentas sobre las decisiones y actuaciones del representante ante sus representados.

Una representación deslegitimada

Esta observación resulta pertinente en el reciente episodio provocado por las volátiles declaraciones y los temerarios señalamientos de la actual representante docente ante el Consejo Superior de la UPTC, quien ha tomado como cabeza de turco al rector de la misma, para cuestionar el manejo académico, administrativo, investigativo y presupuestal, erigiéndose en una Torquemada, ante el mutismo del Consejo Superior de la institución. No hay que olvidar que un sector del profesorado, nucleado por exdirectivos académicos, ha buscado crear un inminente vacío de poder dentro de la fragmentada estructura de poder existente.

A la aludida representante, después de cinco meses de haber sido elegida, no se le conoce, aparte de sus hiperbólicos videos informativos, convocatoria de asamblea de profesores alguna, pese a que en su escrito dirigido al CSU, menciona “varios encuentros” y trae a colación citas entrecomilladas y rotuladas “los docentes plantean”, autoproclamándose, en un arrebato de mesianismo delirante, en la única “doliente” de la comunidad universitaria.

Una de las tantas ideas peregrinas incluidas, es afirmar que, “a pesar de no haber un (SIC) incrementado ni en cursos, ni en programas (…) se haya incrementado la contratación en un 30%, pasando de 675 a más de 900, en un periodo inferior a un año”. Lo cierto, es que entre el primer semestre de 2020 e igual periodo de 2021 la población estudiantil de pregrado aumentó en 1.856 personas y la vinculación de profesores ocasionales se elevó de 923 a 955. Es decir, en términos relativos, la población estudiantil se incrementó en 6,8 por ciento y la nómina de profesores ocasionales en 3,5 por ciento. Simultáneamente, los profesores de planta descendieron de 551 a 535.

Cabe destacar, que de tiempo atrás, ASPU, la organización sindical que aglutina más de 350 profesores de la UPTC, ha planteado la conveniencia de ampliar la planta docente de la UPTC, acorde con las necesidades reales, -al margen de las convocatorias convencionales-, por lo que sorprende que, dentro del sesgado discurso de la beligerante representante, no se refiera a la formalización docente, quizás, por su conocida displicencia hacia los profesores ocasionales.

A su vez, no existe evidencia de propuesta alguna presentada en favor del profesorado universitario ante el Consejo Superior Universitario, menos de algún documento que sustente una agenda de trabajo colectiva.

El escándalo mediático desatado por la profesora Torres, ha enrarecido el ambiente de la institución, cuyas clases se han interrumpido, por el paro académico declarado por los estudiantes, que están reclamando Matrícula Cero y alternancia en condiciones de bioseguridad.

COLOFÓN

En fin, volviendo a la fractura entre representante y representado en una democracia representativa, debo decir: profesora Doris Lilia Torres, ¡Usted, no me representa!

E-mail: [email protected]

Twitter: @zaperongo

1 COMENTARIO

  1. Profesor Edilberto, cordial saludo. Interesante análisis; sin embargo, me parece equivocado el referente de Sudarsky en materia de democracia “participativa”. Sudarsky fue el Senador verde que defendió la inconsulta reforma de la Ley 30 de 1992 que promovió el gobierno Santos, luego de retirar reforma de Uribe. Y bien recuerdo, que salió emputado el 3 de noviembre de 2011 del auditorio en donde se realizaba audiencia pública en Bogotá. Sus argumentos no convencieron a nadie; se tomó el doble de tiempo y se retiró, no escuchó.
    De anotar que, en esa época, el primer discurso de Santos en el Legislativo anunciaba que los verdes se unían a su gobierno por “principios”… Historia. Síntesis: Sudarsky, como integrante de la democracia representativa intentó pasarse también por la faja la democracia participativa. Les salió el tiró por la culata. La MANE y las ciudadanías movilizadas tumbamos la reforma.

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