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PUBLIREPORTAJE Las preocupaciones en Boyacá redundan en aspectos que están relacionadas con las variables sociales; por eso en la campaña de Wilmer Leal, el centro de toda acción es el ciudadano, los hombres y las mujeres en su realidad.

El territorio desde lo social 

Una población que envejece, lo cual se ve representado en una pirámide poblacional achatada en la parte superior, de donde surge una de las preguntas fundamentales: ¿Qué se va a hacer con los ancianos que en Boyacá no tienen seguridad social y que según los gráficos siguientes se quedaron con la sola asistencia del Sisbén? Para Wilmer Leal esta es una de las preocupaciones, pero no es la única.

También estamos ante una caída de la tasa de natalidad; según el Dane, en los últimos 15 años ha descendido de forma dramática: cada vez son menos las mujeres que quieren tener hijos y los hogares que se forman, lo que está configurando un profundo cambio en la formación de la familia monoparental en el departamento.

A esta realidad se suma la migración que no se detiene; como se observa en los mismos gráficos, cada día están migrando más mujeres y hombres en edad productiva, entre los 20 a 24 años; la cifra llega a las 17 mil personas cada cinco años. Aquí otras preguntas: ¿Estamos perdiendo nuestro bono de población joven, productiva y capacitada? ¿Qué vamos a hacer para detener este flujo migratorio y no quedarnos con una población adulta, empobrecida, sin seguridad social, sin Estado etc.? Estos son los asuntos que se está formulando Wilmer Leal.

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De allí que busque en un trabajo de diagnóstico conocer el estado de nuestros municipios y de las regiones que conforman el territorio boyacense, ¿Qué Estado tenemos para responder a tantas exigencias? ¿Qué institucionalidad se tiene para responder a estas necesidades de la población?

Como lo muestra la gráfica por provincias y sus municipios, se comprueba que los ingresos propios tan solo llegan al 30% del total, salvo Pajarito que, por ingresos petroleros, llega al 50%. Este es un ejemplo tipo de la fiscalidad del municipio en Boyacá.

Casos específicos

Se observa en la gráfica siguiente, cómo los gastos de  funcionamiento para estas mismas localidades  alcanzan a comprometer hasta el 60%, el 70%, o incluso el 90% de sus ingresos propios, lo que deja ver el poco margen de maniobra fiscal que en promedio tienen los municipios de Boyacá para responder a sus necesidades con recurso propios.

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De modo que los municipios  dependen cada vez más de las transferencias del gobierno nacional y los esfuerzos que hace el departamento. En este punto se pregunta Wilmer Leal: ¿no estamos ante profundos problemas de dependencia fiscal? ¿No enfrentamos una crisis del modelo descentralizador? Mientras las necesidades van por el ascensor, los recursos van por las escaleras. En situación tan compleja, ¿cómo se justifican las tomas de decisiones locales, los ordenamientos del territorio, y un Estado del desarrollo hacia el buen vivir?

Reforma a la ley 100; fin de las EPSs

En el marco de estas reflexiones, Wilmer Leal centra su atención frente a  lo que está pasando con  la crisis de la salud y lo que esto significa para los Boyacenses. Ya vimos cómo tenemos una población envejecida que requiere más y mejore tratamientos; pero, como se ve en los gráficos siguientes, tomando una provincia tipo, el 90% de su población  ´pertenece al régimen subsidiado’; si esto es así, se pregunta el joven candidato, ¿de qué modo vamos a enfrentar la crisis de la salud? Si a un hospital al que no se le pagan los servicios que prestó y se lleva a la quiebra, ¿cómo vamos  a  resolver la dependencia social de este sistema de subsidios, donde los recursos quedan en manos de las EPSs? Teniendo en cuenta un escenario tan complicado, Leal plantea una postura radical reformar la ley 100. Aquí coincide con el candidato a la presidencia Gustavo Petro, hay que acabar las EPSs.

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Relacionado con el cuadro anterior vemos los ejemplos tipo de las provincias de Boyacá, donde el régimen contributivo es mínimo, casi inexistente; tomemos el caso de  municipios como Chiscas, el Espino, Guacamayas, donde se observa la correlación con la debilidad de la economía y la informalidad. “Nos enfrentemos a un mundo de  informalidad, afirma Leal, ante  la poca relación laboral formal que existe en cada uno de nuestros municipios y provincias y el alto  impacto que significan sistemas de mercado adversos, privatizados, que atentan contra derechos del régimen de seguridad social, como es el caso de  la salud. Ahora bien, hablar de pensiones en este contexto ya es un chiste. Y vuelve a inquirir Wilmer Leal, “al no pagar las EPSs a nuestros hospitales, ¿no ponen en riesgo la vida de nuestros habitantes ante la alta vulnerabilidad que tenemos?

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El objetivo: la calidad de vida

“En lo social, dice Leal, queremos hablarle a la Boyacá profunda; y, desde allí, hablar de  calidad de vida, y buen  vivir. Tenemos que empezar por caracterizar ¿qué afecta a cada una de nuestras provincias, qué le duele  a cada uno de nuestros habitantes”? de allí su inquietud sobre el  tratamiento diferencial en materia social en cada una de nuestras realidades locales, que no son estandarizadas. Wilmer propone que como cada provincia tiene su propia antropología, conductas sociales y culturales, entonces que se miren fenómenos como los de la violencia intrafamiliar de Occidente, donde en municipios con 3.500  habitantes, aparecen 500 denuncias, como sucedió en el 2011 en Maripi; y en promedio, de 250 a 300 casos de violencia intrafamiliar en los demás de esa región ¿Cómo vamos a atender estos factores psicosociales, de morbilidad y mortalidad que afectan a cada provincia de Boyacá? Necesitamos de unas políticas de prevención más que curativas, y mucho menos policivas, para resolver los problemas de salud y tejido social que tenemos en Boyacá. No todo se resuelve con pavimento.

En el mismo sentido, se cuestiona Leal, si se va a ser indiferente ante la elevada tasa de delitos sexuales que afectan a esa Boyacá profunda; a las mujeres, que muchas veces se ven silenciadas por factores de cultura patriarcal, dependencia económica, y  demás factores que atentan contra la dignidad y la equidad de género que hoy hacen parte de los índices de desarrollo social de las Naciones Unidas, para resolver la inequidad y el maltrato entre géneros. En este aspecto, la sensibilidad de Leal es sumatoria a  la lucha de las mujeres en Boyacá frente a sus derechos de representación  en una batalla por lograr mejoras sustanciales en estos aspectos de equidad.

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Contra la pobreza

Aunque la pobreza es una tendencia descendente en todo el país, incluyendo Boyacá, se puede observar en el siguiente gráfico cómo la incidencia de la pobreza en el departamento es muy superior a la nacional y a la de las cabeceras más pobladas, lo que no permite que se baje la guardia sobre estos indicadores afirma el candidato Leal. Necesitamos mejorar estos indicadores, porque aún se tiene una pobreza del 38. 6 % que no deja de ser alta si se tiene en cuenta que mide cómo en un hogar integrado por cuatro personas, estas deben vivir con un salario mínimo del 2016. Aquí el esfuerzo por mejorar las fuentes de ingreso en el departamento es el gran reto, que tiene necesariamente que ver con la recuperación económica y un compromiso con el desarrollo integral de la región.

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También nuestra pobreza extrema no es menos preocupante; Boyacá debe disminuir este indicador, que establece que por cada hogar de cuatro personas, estas deben mantenerse con la mitad de un salario mínimo; esto es, con 400.000 pesos, lo cual deja varios retos que resolver. Se pregunta Leal, ¿no es esta, acaso, la mayor preocupación de un parlamentario, cuando tenemos que ver el fenómeno de la desigualdad, cuando tenemos que meternos en un proceso de creación de oportunidades, para llegar a curvas de bienestar social que nos saquen de la trampa de la pobreza?

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En conclusión, en Boyacá no es mucho lo que haya que distribuir, es la riqueza que tenemos que crear, resolver el tema del hábitat de nuestra población que ocupa  la ruralidad y nuestros centros poblados; debe ser parte de una respuesta, fortaleciendo los instrumentos de gestión de lo público, la institucionalidad, la presencia del Estado, liderando procesos en una  reformulación del papel de lo público, en factores que incidan en la creación de  oportunidades. Es el único camino que tenemos para resignificar los  territorios que deben convertirse en destinos de atracción y disfrute, de conservación, bajo conceptos de solidaridad, donde se prioricen las   acciones  colectivas, abiertas al mundo.

Es la forma en que Wilmer leal concibe los caminos para avanzar a mejores niveles de bienestar y la manera de entender al hombre y la tierra en Boyacá en el siglo XXI.

Ayúdanos a compartir nuestra propuesta de una Boyacá Leal

1 COMENTARIO

  1. Que bueno, por suerte Boyacá sigue siendo tierra de libertad, aqui vienen a cazar votos y a casar ingenuos y con las artimañas de siempre, también por suerte, lo que ha llevado a un buen grupo de nuestra ciudadanía a libremente rechazar esa manipulación con el ejemplo desde la dignidad de la tierrita, tambien por suerte.

    @fabiohipo Senado Verde #19

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