«Minería ilegal está acabando con los ríos en Colombia»

Foto | David Sánchez / Archivo EL TIEMPO

La Contraloría General advierte que Colombia está en presencia de una masacre ambiental por culpa de la minería ilegal. “En comparación con el negocio ilícito de la cocaína, donde el kilo de coca puede estar en el mercado de Colombia por alrededor de los 5 millones de pesos, un kilo de oro ilegal está por el orden de 250 millones de pesos».

La Contraloría General de la Nación informó que la minería ilegal está acabando con los ríos en Colombia, a tal punto que hoy cerca del 85 por ciento del oro que exporta Colombia es producto de esa actividad.

Según indicó el Contralor Delegado para el Medio Ambiente, Gabriel Adolfo Jurado, la minería ilegal se ha disparado y contamina de manera crítica «solamente el río Atrato en el Chocó sino también muchos otros ríos, lo que beneficia solamente a unas 4 a 5 grandes organizaciones criminales».

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“En comparación con el negocio ilícito de la cocaína, donde el kilo de coca puede estar en el mercado de Colombia por alrededor de los 5 millones de pesos, un kilo de oro ilegal está por el orden de 250 millones de pesos».

El 66 por ciento de la minería ilegal en Colombia se hace en zonas de reserva, en Parques Naturales y en Reservas Forestales. 

Asegura Jurado que Colombia está en presencia de una masacre ambiental ante el creciente fenómeno de la deforestación. En el año 1990, Colombia tenía cerca de 65 millones de hectáreas de bosque y hoy, 32 años después, se está llegando a 59 millones de hectáreas. Es decir, se han perdido más de 6 millones de hectáreas.  Para ser más gráficos, Colombia pierde al día 500 hectáreas de bosque, que para dimensionarlo son cerca de 1000 estadios tan grandes como El Campín de Bogotá, aseguró. La situación se presenta sobre todo en la Amazonía y el departamento del Chocó. 

Explicó que esta masacre ambiental se está generando básicamente por algunas situaciones como las siguientes: 

  • Por la expansión ilegal de la ganadería, inclusive en Parques Nacionales Naturales, como Chiribiquete y Los Picachos, por parte de bandas criminales organizadas. 
  • El segundo factor detonante son los cultivos ilícitos, grandes responsables de la deforestación en la Amazonía y en zonas del Chocó y el sur occidente del país, como la zona de Tumaco, en el departamento de Nariño.

«El reto que viene en los próximos años es perseguir los bienes que tienen escondidos estas mafias o a través de testaferros, o quizá algunos en el exterior”, anotó Jurado. 

“Todos los grupos delincuenciales organizados hacen esto por dinero y la única forma de resarcir los daños ambientales que producen es persiguiendo esa plata, para que una vez se decomise, o entre a las arcas del estado, se utilice a manera de reparación”, subrayó. 

En algunas CAR: dinero rentando e inversiones sin planeación 

Jurado expuso igualmente otros temas de afectación ambiental. Dijo que la situación del recurso hídrico es crítica y se refirió luego a los resultados de las auditorías a la CAR. 

Afirmó al respecto que se han encontrado corporaciones que manejan mucho dinero y lo tienen guardado en títulos financieros, sin ejecutar esos recursos. También se encuentran inversiones ambientales mal hechas y sin planeación., agregó. 

Colombia debe honrar compromisos ambientales 

En cuanto al Informe sobre el Estado de los Recursos Naturales y del Ambiente (IERNA) 2021 – 2022, que se publicará próximamente por parte de la CGR, anticipó que el mismo se refiere precisamente a la situación de deforestación absolutamente crítica y grave que enfrenta Colombia y a la contaminación de los recursos hídricos producto de los fenómenos de minería ilegal criminal. 

Además, el informe señala la necesidad de que Colombia cumpla los compromisos internacionales de descontaminación y de limpieza de los recursos hídricos, que ha adquirido como estado. 

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