Una Ráquira floreciente: De la Artesanía a la experiencia turística, reflexiones sobre el crecimiento

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¿Quién no ha oído hablar de Ráquira?, la de las artesanías, las casas coloridas… son elementos que la gente asocia rápidamente con nuestro municipio. En los últimos años, Ráquira ha experimentado un crecimiento turístico exponencial en el territorio boyacense. Justo antes de la pandemia, ya comenzaban a surgir nuevos emprendimientos, aprovechando la creciente tendencia del glamping y las estancias campestres.

Por: Santiago RodríguezArtista y Abogado

Tras la pandemia, surgieron aún más proyectos en el territorio: glampings temáticos, casas campestres para venta o alquiler, y una variedad de servicios relacionados. El fenómeno global del COVID-19 aumentó el interés por lo rural y los espacios amplios y aislados, especialmente entre aquellos de las ciudades con suficiente capacidad adquisitiva para buscar alternativas de ocio y descanso fuera del entorno urbano.

Fotografía: Daniel Sierra

La destacada presencia de la artesanía de arcilla y las coloridas vitrinas arquitectónicas de venta de la calle del comercio fueron claves a la hora de convertir el flujo turístico de los visitantes en grandes oportunidades hoteleras, gastronómicas e inmobiliarias, algo que tanto nos había costado a los raquireños, pues hacía décadas que veníamos viendo como Villa de Leyva crecía y crecía al punto de ofrecernos como un pasadía más de sus activos turísticos, tanto así que ¨ser como Villa de Leyva¨ se había convertido en una aspiración, pero de alguna forma ostentaba una nostalgia de lejano, al parecer algo caro y difícil de lograr, máxime que por más de una década las decisiones e intereses políticos de los gobernantes locales no se encontraban alineados con el desarrollo turístico.

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El éxito de un negocio radica en identificar una problemática y ofrecer una solución, o en replicar un modelo de negocio exitoso – me dijo uno de los emprendedores del sector turístico de Ráquira mientras conversábamos. En esta nueva etapa de desarrollo turístico del municipio, marcada por las difíciles condiciones de la producción artesanal, incluido el aumento en los costos de insumos como carbón, arcilla, transporte y servicios públicos, así como las regulaciones ambientales y sanciones a las fábricas de artesanías, ha surgido un nuevo enfoque productivo: capitalizar el flujo de visitantes mediante atracciones y experiencias turísticas de pago.

De esta manera, los visitantes pagan una entrada para ¨tirarse¨ fotografías en lugares «instagrammeables» como: La Mano del Artesano, Olla Muisca, Finca Beraca, Xüe Güe (Hogar del Sol), Casa Al Revés, Patio de Brujas, Monasterios de La Candelaria, entre otros, y para participar en experiencias como el Laberinto Humano, Vuelo en Globo, talleres demostrativos y sitios ecoturísticos, con más opciones que siguen surgiendo mes a mes.

Estos bellos y creativos emprendimientos emergen de la marcada identidad de Ráquira como pueblo alfarero, la templanza del raquireño emprendedor de idear y construir algo desde el principio o de ¨inspirarse en el vecino¨ pero al final lograr un producto destacado. En este punto es donde debe haber cautela en el crecimiento exponencial de territorios con vocación turística como Ráquira, pues en nuestro afán de parecernos a Villa de Leyva y Villa de Leyva en parecerse a Cartagena o Medellin hemos marcado un derrotero hacia padecer sus mismas problemáticas y externalidades: (gentrificación, turismo sexual, alza en el costo de vida local, apropiación cultural, desbordamiento de la capacidad de carga de un territorio, etc), creo que estamos en el momento preciso de hacerlo bien, en defensa del crecimiento actual de nuestro municipio, debo decir que destacan los emprendimientos de personas locales, el interés de los empresarios del sector minero en nuevos proyectos turísticos, lo que denota un sentido de pertenencia profundo (claro, con temas discutibles) pero una garantía de que el desarrollo es aprovechado y distribuido en el mismo territorio, diferente a otros lugares donde las grandes inversiones y negocios los hacen los foráneos, al punto degradante de convertir a los habitantes locales de propietarios y tenedores de la tierra, con todo el potencial que ella contiene, a empleados o servidores de fincas, hoteles, restaurantes y otros.

Un desplazamiento blando se está padeciendo en estos territorios de la Colombia de los desplazamientos, que no siendo violentos en estas latitudes, no dejan de ser desplazamientos, del rico que saca al pobre campesino de sus tierras comprándole, porque ya no le alcanza la plata a este último para llevar el pan, un pan ¨gluten free¨ de ¨masa madre¨ y ¨artesanal italiana¨ que desplazó a la arepa de maíz y de trigo hecha en paila de barro y que es más caro y pretensioso que el pan normal.

Un desplazamiento que se da entre un conflicto curioso y revestido de sátira, pues ahora los que se hicieron con una porción de nuestro paisaje y nuestra historia padecen también de grandes problemáticas que los aquejan, pues no les gusta los invernaderos de cebolla y tomate, no soportan la juerga y las malas costumbres campesinas de sus nuevos vecinos, no quieren que les falte el agua en su piscina o jacuzzi y ya no pueden meditar con su droga orgánica, pues los espacios se les han vuelto muy ¨mainstream¨, ¨ya no son como antes¨ dicen.

Es una ilustración de lo que ya se viene padeciendo en muchos municipios turísticos y que estamos en el momento preciso de reconocer y tratar de evitar en nuestro municipio, se requiere de políticas acertadas de impulso al desarrollo turístico, que sea sostenible y se armonice con los territorios y sus recursos naturales, que sea consciente de lo cultural e identitario, que mida las cargas y capacidades del territorio, que sea regulado y reglamentado, pero sobretodo que este pensado en los habitantes de su municipio evitando el encarecimiento de la vida local, el desplazamiento blando por parte de los visitantes e inversionistas foráneos y el consumo desmedido de los recursos, se requiere de estrategias que protejan el emprendimiento y la inversión local, pero que incentive el flujo de visitantes nacionales y extranjeros.

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