Y sumercé, ¿se subió al bus de la victoria?

Foto | Prensa Federación Colombiana de Fútbol de Salón.
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Por: Gonzalo J. Bohórquez

Respóndame con toda sinceridad. Bueno, tiene razón. ¿Por qué a mí, verdad? Contéstese cada uno, ya que la emoción aflora, las redes pululan y, si se gana, se goza y se quiere formar parte. Así uno no tenga ni idea.

Algunos dicen, jocosamente, al presentarse un triunfo: ahorita todos en Facebook (aplica para todas las redes sociales incluido el WhatsApp) con fotos de tal tema (el que sea), en 1, 2, 3… y sí. La mayoría lo hacemos. ¿O no? Cada quien, con sus razones, con su sentimiento, con su admiración y demás, sabrá el por qué lo hace y como lo hace.

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Quería pasar a otro tema en este segundo artículo de opinión que escribo. Pues no pude. En el primero hablé de fútbol femenino (aquí el enlace para quienes deseen recordar: https://periodicoeldiario.com/pura-gloria-y-poco-pan/?fbclid=IwAR2_dNYxNLazUnsY6F-sIYCN3VNYll3ggQQL8jI7ksI6ZyY4t5UDPB6GamQ), y ahora, también.

Imposible no hacerlo y muchos dirán, en atención al día histórico que vivimos el domingo 30 de octubre, que muy tarde para redactar. Eso no me afana mucho, porque al igual que los verdaderos procesos, cuando uno se dedica a esto, es como una golosina, así no seamos “virales”.

Un sueño labrado en Boyacá: Colombia campeona IV Mundial Femenino Mayores de Fútbol de Salón. Foto | Prensa Federación Colombiana de Fútbol de Salón.

Y es como quienes están siempre allí, con apoyo constante, no lo hacen para un momento solamente. Es a diario. Sí, como salir a buscar “la papita”, eso es todos los días. Como le toca, principalmente, a las familias de las deportistas. Eso no es de redes, es la vida misma.

Orgullo, alegría, felicidad, en fin… de todo despertaron las jugadoras el fin de semana. Un subcampeonato mundial de fútbol sub-17 y campeonas mundiales de Fútbol de Salón. Eso no se ve cada rato. Y volvemos a lo mismo: los hombres… bien, gracias.

Una vez más las mujeres dejan en alto el nombre del país. Por un lado, las ‘chicas súperpoderosas’ que se fueron entre lágrimas, una ‘Linda’ joven pidiéndole “perdón” al país por no traer el título. Imagínense eso. Diez y tantos años subcampeona del mundo, algo que quién sabe cuándo veremos en la mayores masculina, y le dolió hasta el alma. Lloró sentada recargándose en uno de los travesaños del arco, como quien busca una explicación, un alivio a su manera de vivir los sueños. El sueño que cumplió, que nos puso a todos a vibrar de emoción. Faltaba más. Que nos perdone y nos perdonen a nosotros por el olvido en el que estaban.

Y, en segundo lugar, el que más nos toca, como lo dije el domingo en una corta publicación del ‘Face’, que se siente tan propio, tan de “la tierrita” y que fue tan merecido, el título de campeonas del IV Mundial Femenino de Fútbol de Salón que se quedó en casa, pues se jugó en Cundinamarca. Ahí sí como cantan nuestras ‘heroínas’ que jugaron con la selección: la berraquera, la berraquera, la berraquera, la berraquera, ¡la berraqueraaa!

Y eso por no decir más. Qué vaina tan del carajo. En resumidas cuentas: 55 goles a favor, 0 en contra para ‘la tricolor’; mejor jugadora o ‘salonista’ del mundo, qué digo del mundo, del planeta, y goleadora Shandira Wright (16 goles); además, Laura Becerra en segundo lugar compartido de esa misma tabla con 11 tantos, asistidora de lujo, con la derecha, con su prodigiosa zurda, con la que sea, pasa, remata y anota; Paola Corredor y Yeni Ríos que estuvieron a la altura en los minutos que jugaron. Y claro, el ‘profe’ Wilinton Ortiz, eso sí el de Boyacá, el de Tunja, a quien confunden cada rato con el ‘viejo Willy’ (que pasó por Millos, América…) quien lideró al equipo; y la fisioterapeuta Andrea Niño, quien asistió al técnico en este reto con el combinado patrio y ha tenido la oportunidad de estar con ellos en la Liga nacional.

¿Quieren más? Es un lujo a quienes tenemos. Y que el amor se siga despertando, ojalá más seguido. Y que la camiseta la portemos siempre. No únicamente cuando la victoria asoma.

Qué tal si compramos la camiseta de Colombia de Futsalón (no es la misma que la de fútbol), qué les parece si en lugar de la verde, la roja, la azul, la blanca, nos ponemos la de Heroínas. Empezaré yo. Seguro. Todavía no la tengo, por cuestiones varias. Es una promesa. Y cuando esté de nuevo la casa… ahorita no hablemos de eso, porque estamos felices. Pero, cuando eso ocurra, espero llevarla puesta.

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