Un crimen pasional fraguado a sangre fría en familia

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Foto: Archivo
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La Fiscalía logró esclarecer el asesinato de una comerciante de la capital boyacense, que habría sido motivado por los celos de la amante del esposo de la asesinada.

El pasado 1 de julio Luz Marina Pacheco salió a cumplir un compromiso en el barrio Curubal en el oriente de la capital boyacense. Luz Marina se dedicaba al comercio de decodificadores y al parecer ese 1 de julio iba a hacer un gran negocio tras una llamada en la que se le citó en ese lugar.

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Pero Luz Marina nunca iba a volver a casa. Ese iba a ser el último de su día entre los mortales ya que en una zona despoblada de dicho barrio le esperaban dos sujetos para asesinarla en frente de su hijo de tan solo diez años.

El asesinato inicialmente consternó a los comerciantes de San Andresito, lugar donde Luz Marina ejercía sus actividades comerciales. Luego iba a quedar fría el resto de la ciudadanía al enterarse del modo y las circunstancias en que se produjo su asesinato.

La responsable del crimen fue la amante del esposo de Luz Marina, que seguramente celebró ese inicio de julio al ver conseguido el objetivo de limpiar su camino. Pero esa paz le duraría apenas tres meses, ya que tras un arduo trabajo investigativo de policía y Fiscalía se logró establecer su responsabilidad en el crimen.

“Es de mucha satisfacción presentarle a la opinión pública  y a la comunidad en general un resultado tan importante frente a un hecho que fue de alto impacto aquí para esta ciudad. Se trata de ese primer caso de un homicidio bajo la modalidad de sicariato, característica que no es propia aquí, en esta región; y hablamos de que en un tiempo récord de 90 días del trabajo interinstitucional, permite arrojar el resultado hoy de la captura de las tres personas que estuvieron involucradas en este ilícito”, sostuvo la Comandante de la Policía Metropolitana de Tunja, Coronel María Emma Caro.

Tres personas estuvieron involucradas en el crimen: Margarita Ávila Ávila, autora intelectual del ilícito; su hermano José Alberto Ávila, quien se encargó de conseguir el arma y coordinar las acciones del atentado, y Vladimir Alvarado Suárez, quien actuó como sicario.

Y así como el hermano de la amante estuvo involucrado en el asesinato; el esposo de la víctima fue esencial para aclarar el crimen y dar con el paradero de los responsables.

“Él colaboró también, pero adicionalmente ayudó la Policía Nacional y el señor fiscal del caso; las cámaras, la vigilancia a personas, las interceptaciones telefónicas, fue una muy buena investigación que se llevó a cabo”, comentó Javier Díaz Villabona, Fiscal seccional de Boyacá.

A los hermanos Ávila y a Alvarado Suárez se les imputaron los delitos de homicidio agravado y concurso con porte ilegal de armas de defensa personal, por lo que pasarán una larga estancia tras las rejas. Quizás el tiempo suficiente para la reflexión de Margarita Ávila, a quien el esposo de la víctima ya había abandonado, y quien encontró la mejor solución en desaparecer a su rival sin ningún tipo de miramiento o consideración; un vil asesinato a sangre fría.

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