Tunja y Boyacá, reflexiones acerca del patrimonio y la cultura

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Foto | Hisrael Garzonroa

Por| Jhonathan Leonel Sánchez Becerra, Historiador 

Sea esta la oportunidad para felicitar a nuestros nuevos dirigentes por su éxito en las pasadas elecciones, Dr. Luis Alejandro Fúneme González, Alcalde Mayor de Tunja, Dr. Ramiro Barragán Adame, Gobernador de Boyacá y a sus correspondientes Secretarias de Cultura y Turismo y Cultura y Patrimonio. 

Por otra parte, a través de la experiencia he podido establecer que aún existe bastante confusión tanto en la academia universitaria y, con mayor razón, en la administración pública a la hora de abordar los temas de la cultura y el patrimonio. 

En Colombia, a partir de la Constitución Política de 1991, la Ley 397 de 1997 – Ley General de Cultura- y la Ley 1185 de 2008 -Ley del Patrimonio Cultural-, entre otras políticas que se han venido desarrollando en torno a la materia, se puede entender el patrimonio en términos generales como la herencia de los antepasados, no renovable y por ende, insustituible: natural, artificial, material e inmaterial. Claro que comparto la definición ofrecida por el arquitecto e historiador español Julián Sobrino Simal, al expresar que: “patrimonio, es la relación que mantenemos con el pasado”, y agregar al respecto que en Boyacá, persiste una deuda histórica con las diferentes comunidades, su patrimonio y sus culturas; es decir, con sus particulares formas de comprender y representar la realidad y los imaginarios. 

Hoy tenemos la posibilidad de mirar al futuro con esperanza y aportar nuestra formación, experiencia profesional y capacidad crítica para construir, ya no para las comunidades, con un dejo de imposición y arrogancia, si no de la mano con ellas, atendiendo a sus requerimientos y apoyando sus iniciativas. 

En el presente hay grandes retos, como el de gestionar la integración de la cultura, la educación y la economía, ya que tradicionalmente se han querido mantener esos tres conceptos separados lo que ha demostrado ser un grave error a la hora de poner en marcha planes, programas y proyectos que beneficien a los diferentes sectores en clave de desarrollo; por el contrario, creo firmemente que es necesario aunar esfuerzos para que la cultura sea sostenible en términos cualitativos y cuantitativos. 

Es preciso dejar de ver la cultura como una carga presupuestal o un elemento más del espectáculo y, en su lugar, aprovechar todo el potencial que posee para convertirse en una empresa productiva, económicamente hablando, pues ha sido ampliamente demostrada su capacidad transformadora de la sociedad en diferentes latitudes, capaz de aportar para mejorar la calidad de vida de las comunidades. 

En este orden de ideas, sugiero: 

• Diseñar un diagnóstico cultural que permita establecer mecanismos y poner en marcha, canales de comunicación directos entre los diferentes grupos de artistas, escritores, cantantes, músicos, pintores, escultores, cineastas y artesanos, etc., en el territorio con las autoridades administrativas. 

• Activar los convenios de cooperación internacional, a través de los agregados culturales de las embajadas y consulados. 

• Iniciar programas de profesionalización con las universidades donde se homologue la experiencia para que así, los cultores, puedan acceder al mercado laboral, vincularse al sistema de seguridad social y alcanzar en el futuro una pensión digna. 

• Abrir programas de capacitación en gestión y gerencia de proyectos para que democráticamente, dichos sectores puedan participar en las convocatorias de estímulos a nivel local, regional, nacional e internacional, en igualdad de condiciones. 

• Fortalecer los programas ya existentes y poner en marcha otros programas de formación, cursos, talleres y diplomados, entre otros, de largo aliento; es decir, de tal forma que permitan medir la trazabilidad de los procesos. 

• Establecer convenios entre la empresa pública y privada que permitan visibilizar la diversidad cultural, mejorar el acceso a la cultura y promover el turismo. 

• Crear grupos de expertos que dialoguen con las juntas de acción comunal y demás comunidades para socializar las distintas necesidades de capacitación y poder dar una respuesta efectiva. 

• Crear proyectos económicos sostenibles, a través de la cultura, que promuevan la vinculación de la población de escasos recursos. 

• Abrir espacios donde tengan lugar las diferentes prácticas artísticas, permitiendo la formación, investigación y circulación de las mismas, fortaleciendo el capital humano. 

• Crear un centro cultural que cuente con un museo que integre y visibilice la historia y las tradiciones culturales de la ciudad de Tunja y las diferentes regiones del departamento de Boyacá y que, adicionalmente, habilite espacios de exposiciones y auditorios donde los egresados de los diferentes programas de música y artes plásticas y visuales, entre otros, tengan la posibilidad de sustentar sus trabajos de grado y así ofrecer una oferta cultural permanente para la ciudadanía. 

De esta manera y confiando en la voluntad de nuestros dirigentes, podremos consolidar el tejido social que hará de nuestra ciudad y departamento, un territorio que brinde verdaderas oportunidades para el bienestar y la apropiación social del patrimonio y la cultura. 

4 COMENTARIOS

  1. Señores aparte del patrimonio histórico también está el natural que es mucho más antiguo que el histórico y si no lo consideramos dejamos de ser mamíferos para convertirnos en virus. En Tunja existen todavía bosques de más de 100años acabados por las dos anteriores administraciones y que fueron víctima del negocio de la reforestacion y la madera.

    • Por supuesto, para abordar el tema del patrimonio natural ambiental es necesario diseñar y poner en marcha un plan de protección, preservación y difusión de dicho patrimonio, concertado con las secretarías de planeación y medio ambiente y desarrollo.

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