Tunja: Abril, alzas mil…

Foto | Hisrael Garzonroa

Por | Edilberto Rodríguez Araújo- Profesor investigador, integrante del grupo OIKOS de la UPTC

Edilberto Rodríguez | Contrapunto económico

Los ingresos de la población colombiana se han menguado cada vez más. El DANE reveló que la carestía no cede. La canasta familiar está desbocada. La variación mensual de precios de los bienes y servicios, correspondiente a abril (1,25 por ciento), superó todas las previsiones y desbordó los registros históricos, como resultado de la trepada de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, principalmente arroz, papa, leche y derivados, huevos, carne de res, cebolla, plátano, pan, frutas, entre otros. Es decir, los productos que resultan infaltables en la mesa de las familias colombianas

Esta es la situación que los colombianos de a pie padecen cuando realizan sus compras en plazas de mercado, tiendas, supermercados y grandes superficies, en los que la inflación anual (9,23 por ciento), -la más alta durante las dos últimas décadas-, gravitó con mayor intensidad en los más pobres y vulnerables superando los dos dígitos (11,26 y 11,07 respectivamente), anulando el publicitado aumento del 10 por ciento del salario mínimo.

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Los pronósticos de lo que ocurrirá al finalizar este año, -el Banco de la República proyecta un irreal 7 por ciento-, no son los mejores, pues los hogares colombianos han ampliado su consumo, después de la contención registrada el año pasado.

En lo transcurrido del año variación de los 443 artículos, productos y servicios que conforman la cada vez más comprimida canasta de los asalariados de las 38 principales ciudades, -donde se obtiene la información para la medición de lo que coloquialmente se llama el costo de vida-, fue de 5,66 por ciento, siendo una medición de la inflación urbana. Que ocurre en las zonas rurales es toda una incógnita.

En Tunja, a pesar de que la ciudad en el mes de abril no está entre las ciudades más caras del país, ya que ocupa el 15º lugar entre las ciudades encuestadas (dominios geográficos), la carestía en el periodo enero-abril (6,42 por ciento) sobrepasó el promedio nacional (5,66 por ciento). Quizás lo más preocupante es que la inflación anual rebasó la variación para todo el país: 9,86 versus 9,23 por ciento. Cabe subrayar, que la ciudad más cara es Santa Marta (12,29 por ciento) y la más barata es Bogotá (8,11 por ciento).

El galopante comportamiento del nivel de precios de bienes y servicios no puede ser exhibido por el Gobierno nacional como uno de sus presuntos logros. La guerra en Ucrania no puede ser el pretexto para ocultar los lastres de la política económica. Las medidas monetarias son inocuas si no se estimula la producción agropecuaria, con precios estables y adecuado suministro de agroquímicos, -muchos de ellos importados y costosos-, además de drásticos controles a los intermediarios que se lucran con la economía campesina.

POSDATA: Es paradójico, que el precio de la papa haya tenido una incidencia menor en la inflación de abril, a pesar que durante el año corrido (enero-abril de 2022) haya sido la de mayor variación, después de la cebolla y la variación anual (abril 2021-abril 2022) sea escandalosamente la más alta (77,47 por ciento).  Los ciclos de la papa seguirán golpeando a los cultivadores del Altiplano cundiboyacense, que ven con frustración que los fluctuantes precios no mejoran sus inciertas condiciones socio-económicas como productores de uno de los ingredientes básicos de la dieta alimenticia de los colombianos.

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