Se acercan los carnavales políticos

Por | Silvio E.Avendaño C.

Y, de pronto, comenzó a extenderse el virus. Más tal noticia no fue creíble y no se tomaron las medidas necesarias para evitar la propagación. A diferencia de otras pestes que se caracterizaron por ser epidemia, lo nuevo fue la pandemia. Como no se cerraron los aeropuertos se extendió el covid 19. Entonces, mientras se recurría a las medidas de bioprotección, las farmacéuticas se frotaron las manos, dado que, en el horizonte se encontraba un nuevo negocio, cada una se dedicaría a la invención de una vacuna que fuera económicamente efectiva.

Luego, como si la situación no fuera crítica y, se viviera en tiempos de bonanza económica vino la propuesta de reforma tributaria. Estallaron las protestas. El retiro del proyecto no opaco las manifestaciones. Creció como espuma el descontento ciudadano. La represión causó: muertos, heridos, lesionados, desparecidos. La reacción violentase justificó con el cuento de los vándalos, terrorismo. La sordera se hizo institucional. No se quiso dialogar ni con manifestantes, sindicatos, estudiantes ni indígenas. El coronavirus trajo el escándalo de mano de la confidencialidad acerca del precio de las vacunas. La reforma se justificó con el cuento de ayuda para los más necesitados… La opinión pública percibió que la represión a las manifestaciones demuestra que no hay ni pizca de democracia.

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Pero, de pronto en el horizonte asomó la salvación dado que las calendas señalan que ha llegado al período electoral. Fue como un manto de olvido que cubrió el país descuartizado, descuadernado. De la peste del olvido surgieron voces de los ausentes que no chistaron nada ni se asomaron a las protestas pues, voltearon a mirar para otro lado en los días de gases, plomo y balas de entuertos. Los nubarrones de crisis desaparecieron. El cielo se torna azul de esperanza, sin tormentas, con lluvias de promesas, de ilusiones, de cambios. Y los postulantes corren a ver quien les financia la campaña pues, en este juego todo género de trampas es válido, desdela legalidad hasta lo más hondo de la ilegalidad, ya que hay que conseguir recursos que van al tesorero de la campaña… Hay que sufragar publicidad en la prensa, en la radio, en la T.V., en Internet.

Los aspirantes se muestran puros e inmaculados, pues de ellos se borra el entramado del pasado o de las medidas antipopulares que han proyectado o llevado a cabo. Unos se ponen los guantes, disputan, discuten, critican, arman peleítas. Vendrán las pancartas, las entrevistas grandiosas, las concentraciones. Todos con rabo de paja, de cómo se desacredita al otro, porque es no sé qué, porque no-sí, sé, ¿cuánto…?

Durante días, semanas, meses lloverán los proyectos, las esperanzas, las propuestas de una existencia distinta, hasta el día clave. Entonces, para esa jornada las bebidas alcohólicas estarán prohibidas, pero no la compra de los votos. Y, a la medianoche del día de elecciones saldrán los elegidos que correrán a los organismos internacionales a ejecutar lo que se ha determinado para estos lares.

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