Reapertura oficial de la Licorera en manos del departamento

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Foto|Hisrael Garzonroa

Este 20 de diciembre de 2019 vuelve a marcar un hito trascendental en la historia de la Industria Licorera de Boyacá, cuyo manejo regresa a manos del departamento, luego de 17 años de haber estado concesionada su producción a un operador privado, en un proceso que resultó polémico en la forma pero que en el fondo sirvió para no cerrar, como les sucedió a otras licoreras en el país, estabilizó su producción y garantizó importantes recursos de participación a las rentas del departamento.

La Licorera a manos del Departamento, la última apuesta del gobernador Amaya

A comienzos de la primera década de este siglo la Licorera estaba en francas dificultades, después de unos 25 años de fracasos con los proyectos asociados del ingenio panelero del Río Suárez y la planta Industrial de Ricaurte, la factoría de transformación de frutas que se montó en Moniquirá, pero que nunca pudo funcionar a pesar de las grandes inversiones en su montaje e intento de puesta en marcha. Además, por los años 90 estuvo de moda, o el cierre de las empresas en similar situación, caso Licorera de Santander, o, como sucedió con la de Boyacá, entregarla a particulares.

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La decisión de la concesión la tomó el entonces gobernador Miguel Ángel Bermúdez (2001 2003), ante la dura situación económica de la empresa cuyas pérdidas se venían acumulando y que no dejaban salida, o era el cierre definitivo. En el proceso de concesión hubo todo tipo de especulaciones y cuestionamientos sobre las condiciones del negocio; finalmente, este se hizo con un grupo empresarial encabezado por el conocido hombre de negocios Fernando Acevedo Quiñones, quien estuvo al frente de la industria, hasta su inesperada muerte en 2011. 

Luego, la empresa quedó en manos de la viuda de Acevedo Quiñones, Esperanza Quevedo Álvarez, quien permaneció al frente hasta la decisión judicial del Tribunal Superior de Tunja que a comienzos de este año determinó la anulación del contrato de concesión, lo que aprovechó el gobernador Carlos Amaya para diseñar y poner en marcha una estrategia de recuperación del manejo de la empresa, otra vez, por parte del departamento, para lo cual se llevaron a cabo los respectivos trámites legales que crearon, mediante ordenanza discutida y aprobada en la Asamblea departamental, la Nueva Industria de Licores de Boyacá que este viernes se reinaugura oficialmente como Empresa Industrial y Comercial del departamento.

En cuanto a los resultados de la concesión y de acuerdo con el contrato firmado en 2003, es necesario resaltar y reconocer el estricto cumplimiento que observó el concesionario, desde el primero hasta el último día de operación, con cada una de las cláusulas y obligaciones.

Ahora que la decisión judicial permite que la Industria vuelva a manos del departamento y la consecuente opción que tomó el Gobernador Carlos Andrés Amaya de organizar de nuevo la industria bajo la figura de dependencia Industrial y comercial del departamento, implica un enorme reto de organización, eficiencia y transparencia.      

“Esto no se va a volver fortín político, esto definitivamente va a producir plata”: Sergio Tolosa

Recibimos una empresa que arranca desde ceros. Hay mucha gente que piensa que nosotros vamos a continuar la operación de la concesión, y resulta que no; la concesión se acabó, la empresa se terminó, se liquidó, se llevaron todas las cosas que tenían, la memoria, los archivos, absolutamente todo. Así que arrancó una empresa absolutamente de ceros por lo tanto hemos empezado por identificar cuál es la estructura que necesita la empresa, el organigrama y los nuevos manuales de funciones. Y en eso, Jorge Herrera, el primer gerente de la nueva era de la empresa hizo una gran labor, por el conocimiento que tenía de la empresa. Dejando las líneas principales de la nueva empresa formada y estructurada. ¿Estructurada en qué sentido?, en el tema de las instalaciones de la planta, del personal de producción y administrativo; se adoptó un plan de contingencia, porque como la planta se cerró, se apagó, con la licorera de Caldas a la cual no se le dice <<prepáreme mi trago>>, sino que se le pide que nos maquile la producción, para lo cual enviamos nuestros químicos y al grupo principal de la gente de planta para que fueran ellos los que prepararan la fórmula e hicieran todo el proceso de producción. ¿Entonces qué hizo Caldas?, envasar el licor que nosotros producimos y con eso empezamos a suplir las necesidades del mercado. Como el mercado del licor es cíclico, siendo las mejores ventas los tres últimos meses del año, es decir están entre finales de septiembre y mediados de enero. Entonces, ese es el mercado más importante que tiene la industria de los licores. El ciclo baja en febrero y vuelve a repuntar en Semana Santa y luego a mediados de año por las vacaciones para volver a caer en los meses de julio agosto y parte de septiembre. Entonces, me entregan una empresa ya estructurada, con todo el personal nombrado y con un pedido en Caldas, listo para arrancar. Entonces me entregan la nueva planta bebé, como quien dice, tome le entregamos este bebecito para que lo cuide y le ayude a crecer. Es la tarea que tengo desde la gerencia, con planes, estrategias y programas para empezar a fortalecer la nueva Licorera de Boyacá para que vuelva posesionar los productos tradicionales como el mismo Onix, el brandi Lanceros y el Ron Tunja, productos de los cuales hoy se escucha, pero muy poco. Volver a rescatar productos que hoy en día, a mi manera de ver, son productos que tienen mucha fuerza a nivel nacional y sobre todo internacional, porque son productos únicos de la Licorera de Boyacá, como son el Tripe Sec, las cremas de café y de cacao. En estos productos hay un mercado importante y obviamente seguir fortaleciendo los productos tradicionales que son los que más se venden como el Aguardiente Líder tradicional, el Líder sin azúcar, que en este momento es el producto más pedido, y un producto que viene surgiendo que es el Líder 24, que es el verde, producto que se ha impuesto en los gustos de las nuevas generaciones como lo demuestra la industria de licores de Cundinamarca que fue derivando el Néctar tradicional al Néctar azul y, ahora, su principal producto es el Néctar Verde. Aquí el verde apenas va en ese camino. Por eso, la estrategias de aquí en adelante es ampliar el portafolio de productos para poder aumentar las ventas, uno, en número de botellas, dos, mejorar el posicionamiento de marca no solo en el corredor industrial y el resto de Boyacá sino también lograr un posicionamiento de marca en el orden nacional y avanzar sobre los mercados en el exterior, con productos que pueden competir en este orden.

Enseguida hay que empezar a mirar qué nuevos productos vamos a desarrollar. Por ejemplo, sacar nuestro Ron Bicentenario sacar un aguardiente de lujo, productos hechos con alcoholes y tafias locales, producidos en el bajo Ricaurte a partir de sus extensos cultivos de caña y de las plantas particulares ya instaladas que en este momento tienen la capacidad de producir alcoholes de la más alta calidad, lo cual nos debe llevar a producir un aguardiente con denominación de origen, que sería el primero a nivel nacional, dado que todo el aguardiente que se produce acá es con alcoholes importados de Ecuador.

Así que en esto tenemos mucho por hacer. Este 20 de diciembre arranca una planta con los elementos y el personal básicos. Tenemos la materia prima, botellas, tapas, etiquetas, estampillas. A partir de este viernes que el gobernador Carlos Amaya ponga en funcionamiento la planta del Jordán de la Nueva Licorera de Boyacá, la idea es no parar en producir aguardientes y los demás productos. La planta que se pone en marcha puede producir entre 30 y 35 mil botellas diarias de aguardiente, lo cual es una capacidad instalada gigantesca y que no es aprovechada en su totalidad por lo que tenemos que pensar en aquellos departamentos que no tienen licorera propia, que no tienen la capacidad para producir su propio aguardiente, y cómo llegamos a ellos y cómo les podemos ofrecer esa maquila para que podamos desde acá, no solo producir nuestro aguardiente, sino los aguardientes de otros departamentos, como Casanare, inclusive Santander. Y buscar, aparte del mercado local, una proyección para mercados nacionales y para mercados internacionales. El objetivo es ir por ejemplo a Cundinamarca y decirles que permitan introducir en ese mercado el Aguardiente Líder a cambio de que en Boyacá se venda el Néctar. En este caso se podría salir ganando, porque bogotanos en Boyacá no hay muchos, pero en Bogotá boyacenses hay más de tres millones, así que este sería el mercado natural e ideal, pero toca ver si nos dejan entrar. En cambio la correlación no sería la misma con Antioquia, caso en el cual con mucha seguridad, el aguardiente antioqueño se vendería muy bien en Boyacá, pero el nuestro no se vendería en Medellín. Así que esto hay que mirarlo. Ya se abrieron las fronteras en materia de rones. Nosotros podemos entrar a cualquier departamento pero cualquier otra empresa puede entrar a vender ron a Boyacá. No se han abierto todavía las de aguardientes, pero hacia allá podemos avanzar siempre y cuando evaluemos y acertemos en la decisión, teniendo en cuenta el costo beneficio o la reciprocidad necesaria, como ya queda explicado.

En cuanto al mercado internacional, nosotros no seríamos muy fuertes para competir en el mercado internacional porque Antioquia y Caldas tiene mercados muy fuertes en el exterior, inclusive por temas de costos de producción y precios finales, les queda más fácil, primero producir a menor costo y segundo exportar más económico. Entonces estamos evaluando cómo llegar al mercado internacional en términos competitivos y con qué productos. Por ejemplo, competir con los rones –cubano dominicanos, centroamericanos-, incluso con los rones nacionales, por ejemplo los que se producen en Barranquilla que hoy por hoy son de los rones a nivel mundial ahí no más hay una competencia muy fuerte la cual hay que mirar con cuidado. Pero en cambio tenemos productos locales que no los tiene nadie, productos que ya mencionamos antes: Tripe Sec, las cremas de café, de cacao, ese tipo de cremas que son originales de Boyacá, de nuestra empresa de licores, estos sí son productos con los cuales podemos llegar a competir porque hoy en día la gente no consume tanto el trago seco, digamos el solo aguardiente, la gente hoy en día consume el llamado trago largo, representado en los distintos tipos de coctel. En clubes y hoteles hoy la gente no pide una marca  de trago, pide un coctel, así que con nuestras cremas y el triple Sec que es una copia bien hecha del borbón podríamos llegar a ser competitivos a nivel internacional. Esto es lo que estamos viendo en el horizonte para evolucionar.

También vamos a evolucionar en el tema de marca de imagen, de mercadeo, en la forma de hacer diferente el tema de los aguardientes, de los licores tradicionales de nuestra empresa. Siempre hemos visto la marca Líder, muy buena, muy tradicional, pero si uno mira las grandes marcas, estas no son las mismas desde su creación. No, esas marcas han evolucionado de manera permanente, por eso considero que nosotros tenemos que ir evolucionando para no quedarnos atrás siendo los mismos, sino que hay que avanzar con las necesidades y con el target de consumo que debemos tener en este momento. Los ochenteros, los de la generación de la guayaba y por supuesto los más viejitos, nos identificamos con las marcas tradicionales. Pero las nuevas generaciones ven en las tradicionales botellas de aguardiente un trago viejo o para viejos, así que tenemos que evolucionar, mostrar una imagen distinta, evolucionar en marca no quitando tampoco la esencia de nuestro producto principal que es el Aguardiente Líder y demás, pero sí evolucionando en cosas que hagan ver nuestras marcas más juveniles, más agradables. Los que ya conocemos nos seguiremos tomando el aguardiente cambie o no cambie, pero lo que tenemos que hacer es cambiar para las nuevas generaciones que tienen otros gustos y otras valoraciones en un mundo donde la gente busca cada vez tragos menos fuertes. Antes la gente tomaba Onix, hoy todavía en el ambiente rural se toma Onix, pero ya en un bar en la ciudad que un joven llegue a pedir Onix, eso no va volverá a pasar. Por hoy están los tragos sin azúcar, que el verde que el rosado que el amarillo. Así que nos tocará evolucionar en eso. Incluso en la categoría de los rones, ya no son esos tragos que entran con uñas y que se toma el primero y dice yo no quiero tomar más, sino que ese primero que se tomó lo sintió delicioso y en adelante se zampó la botella. La gente hoy no quiere un trago que lo haga decir eso me entró en reversa, yo no quiero más de esa vaina, pero en cambio con los cocteles, se toma el primero, pide el segundo y al final salió más que alegre.

Hay que actualizar la planta, tenemos una línea de producción que ya tiene más de 20 años, por lo que tenemos que actualizarla, no para aumentar la capacidad de producción sino para mejorar la calidad del producto terminado lo cual disminuye costos, como sucede con la etiquetadora, que antes era con pegante y manual, hoy en día es automatizado, lo que le da mejor presentación. Todo esto tenemos que trabajarlo y actualizarlo al interior de la empresa; y, de puertas para afuera todo es mercadeo, comercialización, cubrir nuevas necesidades llegar a nuevos sitios y actualizar los sabores de nuestros productos para los gustos de la nueva generación. Tenemos que cambiar esos fuertes sabores del Onix y del Líder, que se comparaban por ejemplo con el Galeras de Nariño, distinto a los productos que ahora sacan Antioquia, Caldas, Cundinamarca. Tenemos que estar acordes al mercado con sus tendencias actuales.

Si el temor más grande es el de la corrupción en la empresa. Pero creo que en esta primera etapa el mensaje con mi nombramiento es que por lo menos ese no se la va a robar. Creo que este es un mensaje muy importante. El gobierno de Carlos Andrés Amaya, demostró que lo público es sagrado y demostró que la plata de lo público es para invertirla en proyectos y hacer inversiones sociales importantes y creo que se hizo mucho con temas como la educación y la salud. Esto no tengo que contárselo porque la gente lo ha visto, el tema de la clínica de Tunja, el Hospital de Moniquirá el colegio de Guicán, y los demás colegios que se hicieron. Venimos de un gobierno y hacemos transición a otro donde la línea es muy similar. Entonces queremos nosotros, y es tarea que tiene la gerencia, demostrar que lo público sí puede ser bien administrado y que hay quién lo hace de la forma más correcta y eficiente, lo que creo que se demostró en este gobierno en todos las ejecutorias realizadas, como lo demuestran los ejemplos ya citados y el éxito de los resultados de entidades como el Infiboy y la Lotería que son entes descentralizados que tienen la misma condición de la Industria Licorera y que son absolutamente exitosas; los resultados más sobresalientes son los de la Lotería. Ahora bien, esto no se va a volver fortín político, esto definitivamente va a producir plata. Con la concesión el departamento recibía de utilidades 600 pesos por botella. Retomada la empresa, el departamento va a recibir a partir de ahora unos cuatro mil pesos de utilidad por botella. Ahí no más la plata que le entra al departamento es muy significativa. Y no la va a tocar nadie, esa es plata para el departamento porque es su utilidad. Y eso hablando de utilidad. Porque también hay que hablar de los recursos que hay que pagar por impuestos que seguirán manteniéndose para las transferencias ya conocida al deporte, a la educación, a la salud, inclusive, la estampilla pro adulto mayor. Entonces eso se va a incrementar con esta nueva administración, dadas las proyecciones que nos hemos propuesto que es ampliar el mercado y vender mucho más de lo que se vendía antes. En los buenos tiempos la licorera llegó a vender cerca de tres millones de botellas, cuando se toma la concesión vendía más o menos dos millones de botellas. Después de que fallece Fernando Acevedo, baja a un millón 400 mil botellas en promedio al año. Ahora nuestra tarea, con un canal de comercialización exclusivo (no podíamos tener un sistema propio de distribución, con personal con vehículos) para una empresa que está comenzando, por ejemplo una cafetería con diez mesas usted no puede tener un mesero por cada mesa y no puede tener todo lo que se le ocurra si no sabe que la gente le va a pedir. Entonces arrancamos con una empresa totalmente austera y muy justa para el arranque de la operación. En este momento hay 34 personas en la planta de los cuales 22 son personal estrictamente de producción y el resto de la parte administrativa, que también son los cargos exclusivamente necesarios. Esta estructura se va a mantener hasta que la empresa cope su capacidad de trabajo y empiece a pedir más gente. Arrancamos así en planta y arrancamos con un comercializador que aparte de tener que vender, tiene que cumplir con un piso mínimo inicial para el primer año de un millón quinientas mil botellas, lo cual significa que de entrada incrementamos las ventas, que con el trabajo de gerencia y con las estrategias de publicidad hay que llegar pronto al millón 800 mil botellas o dos millones. Esa es la proyección. Planta tenemos, gente tenemos. Ahora tenemos que buscar el mercado y tenemos que ampliarlo. Primero, consolidar el mercado local que yo diría que está descuidado, en nuestras fronteras el contrabando es escandaloso, porque ni siquiera estábamos llegando a las fronteras del departamento. Como anécdota, en estos días llegó un cliente que compró para llevar al norte de Boyacá, adquirió 400 cajas y no le alcanzaron sino hasta Soatá. Así que estoy seguro de que con un adecuado plan de publicidad, llegándole a la gente en todos los rincones del departamento con el mensaje, muy seguramente podemos avanzar y aumentar la venta de nuestros productos. En las fronteras por lo menos debemos empezar convenciendo a los comerciantes que compren la mitad de adentro y la mitad de afuera, porque con seguridad es nuestro aguardiente el que quieren los boyacenses.

De modo que con lo que le estoy contando, ya tenemos la certeza de que le vamos a aportar muchos más recursos al departamento de los que venía aportando la concesión. La gente puede decir, pero cuánto se perdió en estos meses, pues la verdad no fue mucho, porque la temporada arrancó en octubre y nosotros estamos produciendo desde noviembre y desde aquí vamos a arrancar con el incremento que tenemos en las ventas, con lo que queremos recuperar y de hecho, con la utilidad que vamos a tener de esa producción seguro que ya de lejos vamos a cubrir el déficit de los recursos que hubieran podido ingresar en un mes o mes y medio de baja temporada. En una temporada alta, con una utilidad cinco o seis veces mayor a la anterior y pagando los mismos impuestos y pagando las mismas rentas para que se vaya la misma plata a educación a salud y demás. Y en el otro tema digamos que es una tarea que yo tengo, y de hecho, el gobernador me pone aquí porque él sabe que yo no soy politiquero, de hecho no me gusta mucho el tema de la política porque mi trabajo es este, es hacer, es producir. Creo que lo he demostrado en mis 35 años de experiencia en muchas empresas por las que he pasado aquí en la ciudad de Tunja y definitivamente aquí la gente que está es gente que trabaja, más no por compromisos  políticos. Se lo digo, trabajador que no funcione se va. Aquí estamos nombrando gente con las capacidades y el perfil y con las ganas de trabajar. Ahora bien, Dios quiera que necesitemos mucha más gente, pero esa contratación se hará en la medida que la empresa vaya creciendo vaya dándose la necesidad de personal, pero única y exclusivamente en la medida que la empresa crezca, en la medida que la empresa dé para contratar las nuevas personas y dé cumplimiento a los presupuestos y a las metas que se tienen de aquí en adelante. Y repito, la meta que tenemos para el 2020 con el comercializador es lograr la venta de un millón 800 mil botellas y trabajando en esa dirección y con esas metas puedo asegurar que en la junta directiva que está conformada por tres representantes  del gobierno del departamento: el Secretario de Salud, el Secretario de Hacienda y el Gobernador y su delegado, y un representante del sector productivo y un representante del sector de la academia, y estos dos últimos es impresionante cuanto le aportan a la empresa en conocimiento y directrices. Así que el gerente y al junta directiva en cabeza del grupo ya citado, ahí hay un tema donde se va decir eso sí, esto no, por aquí sí, por aquí no; así que creo que la empresa está blindada. Se crearon unos estatutos se creó un estatuto de contratación que para mí amarra muchísimo a la empresa porque todo se va a hacer con aprobación de la junta, que todo salga con licitación, aunque se sabe que en la empresa como están las decisiones deben ser muy rápidas, así que habrá cosas por cambiar pero tenemos la absoluta certeza de que lo que cambiemos no es para que esté Sergio Tolosa en la gerencia sino para que cualquier persona que se siente en esta gerencia tenga atribuciones y al mismo tiempo limitaciones no solo en costo, en gastos, en consumos, sino controles en contratación.      

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