Oración por la salud de Oscar, el amigo, el Rector upetecista

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Foto | Hisrael Garzonroa / EL DIARIO

Texto leído el día 19 de diciembre, en la novena de navidad a cargo de la Vicerrectoría Académica y otras dependencias universitarias.

Por: Manuel Humberto Restrepo Domínguez 

No hay nada más maravilloso que un ser humano y Oscar, es uno de ellos, por eso estamos aquí para llenar de esperanzas las alegrías de la navidad. Todos hemos venido aquí para orar, para ponernos anímica y mentalmente ante la presencia de alguien a quien queremos de verdad. Todos hemos traído algo para dejarle a Oscar Ramírez, al Ingeniero, al Rector. Yo he traído todo mi afecto y lo mejor de mí aprecio, para entregarlo al ser humano, honesto, sincero y humilde que es Oscar, un hombre de pueblo, de barrio, formado en la universidad pública, que lo enseñó a vivir con rectitud, sin arrogancia, sin buscar el oro y la adulación y que ha cumplido el sueño de ser el rector.  También traje mi solidaridad para ofrecerla como compañía a su familia, su esposa, hijos y nietos en estos momentos en los que la incertidumbre ya está superada y los quebrantos de salud que nos llenaron de temor ya pasaron y no dejarán huellas ni secuelas profundas. El Ingeniero está bien, muy bien, superbién. Reconoce, habla, se mueve, se ríe y entiende cuanto lo quiere la gente. Y ustedes, yo, el vecindario, ya somos parte de su familia porque nos tenemos afecto, cariño y respeto. 

Hoy nos une el mismo sentimiento de aprecio hacia Oscar, él nos junta en esta ceremonia sagrada, a la que he querido venir directamente para alentar esta novena universitaria y desde aquí agradecer en el nombre de Oscar y de su Familia el afecto y solidaridad expresados por quienes en dos días, que parecieron interminables, ya sienten su ausencia y han tratado de llenarla con chats, correos y mensajes de esperanza. Lo que han dicho y comentado de Oscar llena de confianza para reunirnos a orar y contarle al mundo que lo queremos de verdad, sin esperar nada, absolutamente nada cambio y que estamos tejiéndole un manto de afecto y amor para arroparlo y protegerlo para siempre de todo mal. Unos traen sus mejores pensamientos, otros las manos llenas de esperanza y, los demás, sinceridad y honestidad; pero todos en común traen amor, para compartirlo en este momento sagrado, creado para celebrar el espíritu navideño, que me permite en condición de compañero de viaje de Oscar,  pedirles juntar las oraciones y dejar oír los cantos y plegarias salidas de la invocación a todos los dioses, con los que dialogan los profesores, estudiantes y funcionarios upetecistas, para pedir por la salud y pronto regreso de Oscar, el ingeniero, el profesor, el amigo, el jefe, el rector.  

       Gracias por sus lágrimas, su dolor, sus bonitas maneras de contar la verdad y explicar para que todos sepan que tuvo un padecimiento, provocado por su incansable manera de pensar, hacer y construir la universidad que queremos, a la que cada minuto le entrega lo mejor de su vida para que sea el lugar más especial para habitar y ser los maravillosos seres humanos que somos, sobre todo cuando ocurren estas adversidades, por fortuna ya superadas. En medio de esta celebración le enviamos dos grandes noticias que muestran el espíritu de su idea de universidad y que serán parte de la terapia curativa. La primera que después de muchas dificultades, se aprobó el acuerdo que permitirá la vinculación de profesores ocasionales por once meses cada año, como justa mejora de sus condiciones laborales; y, la segunda, que la universidad podrá edificar de manera directa, sin contratistas intermediarios ni comisionistas el edificio del centro regional universitario de Duitama.       Gracias a todos por sus oraciones, energías, afectos y buenas intenciones, que dejan en claro que el mejor botiquín para curarlo todo está compuesto de amor, afecto, sinceridad, verdad, solidaridad y aprecio. Eso es lo que ha recibido de ustedes y de muchos más el amigo y compañero Oscar Ramírez y por eso muy pronto estará aquí en su universidad. A ustedes compañeros de trabajo, colegas, upetecistas, feliz navidad, feliz año nuevo y que en 2020, Oscar nuestro rector, como el capitán del barco, sea quien en la puerta de entrada, reciba a cada upetecista con una sonrisa y mucha gratitud, por el amor y el afecto recibido. A su familia nuestra admiración, respeto y gracias por la fuerza y entrega para estar junto a él para que él pueda pronto estar entre nosotros.

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1 COMENTARIO

  1. Como si fuera un super secreto, por ninguna parte encontré la fecha de nacimiento del rector, su hoja de vida por ninguna parte la menciona, cual es la causa? Tampoco el periodista la tiene en cuenta parra informar de manera completa una noticia.

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