No pudieron graduarse de jíbaros

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“La Facultad” y “Los Botijas” son los nombres de las estructuras criminales que fueron desarticuladas por la Policía Metropolitana de Tunja durante el puente festivo que recién termina. Las dos bandas se dedicaban al expendio de estupefacientes bajo la modalidad de contraentrega.

En las últimas horas la Policía Metropolitana de Tunja logró uno de los golpes más fuertes contra el microtráfico en lo que va corrido de este año. Gracias a la diligencia y el trabajo conjunto de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) y de la Seccional de Inteligencia Policial (SIPOL) se logró la desarticulación de dos bandas delincuenciales conocidas como “Los Botijas” y “La Facultad”.

Para conseguir la captura de las personas que integraban estas estructuras criminales se realizaron dos operaciones simultáneas, que constaron de 12 diligencias de registro y allanamiento, dejando como saldo la captura de 14 personas por orden judicial y una en flagrancia; la incautación de tres mil gramos de marihuana, ocho equipos terminales móviles, dos grameras, un revolver calibre 32 y 14 cartuchos 38mm.

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Fueron cerca de siete meses de trabajo e inteligencia realizados por la policía, infiltraciones e interceptaciones telefónicas estuvieron a la orden del día para los uniformados de la policía, que constataron que los delincuentes para evadir controles y decomisos, tanto para ellos como para sus clientes, entregaban la droga en la puerta de la casa.

También evidenciaron que los delincuentes habían creado sus propios códigos para evitar levantar sospechas, tanto de autoridades, como de padres de familia que pudieran estar sospechando del consumo de sus hijos. Fue así que utilizaban palabras como camiseta verde para referirse a marihuana y tarro de pintura para hacer referencia a cocaína.

Las dos estructuras no tenían relación entre sí, pero los integrantes de menor rango, al igual que el buen estudiante comparte los apuntes, compartían las sustancias con los integrantes de la otra banda en épocas de escasez, con el fin de nunca perder un cliente.

Entre “La Facultad” y “Los Botijas” lograban comercializar cerca de 42.000 dosis al mes, lo que les significaba una rentabilidad cercana a los 400 millones de pesos. Y operaban principalmente en el centro, sur y oriente de la ciudad; abasteciendo barrios como El Jordán, Suárez, Patriotas, El Bolívar, La Florida, El Carmen, Ciudad Jardín, Sol de Oriente, Antonia Santos, entre otros.

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