La UPTC entra en modo Acreditación Multicampus

Óscar Ramírez, rector; Manuel Restrepo, vicerrector académico; y Enrique Vera, vicerrector de investigación y extensión.

Por: Manuel Humberto Restrepo Domínguez

A partir del 10 de noviembre y durante toda la semana la UPTC recibe de manera virtual la visita de 10 pares académicos, asignados por el Consejo Nacional de Acreditación para verificar las condiciones de calidad, en la etapa final de un proceso común que, en diciembre de 2017, envió al Ministerio de Educación siete libros que contienen buena parte de la información y análisis de lo que es, lo que hace y lo que proyecta. Entre cifras, cuadros e imágenes estéticamente organizados están los análisis de los impactos y del papel académico, social y cultural que juega como una de las pocas universidades publicas de carácter nacional que tiene el país junto a la Nacional, Pedagógica y UNAD.

Durante el periodo 2014 a 2018 en el que se centran los análisis e informes construidos a través de doce factores a evaluar, es evidente el crecimiento de la universidad en todos los aspectos, materiales, simbólicos, de infraestructuras, de relaciones. Sus procesos académicos, la investigación, el bienestar, la inclusión de sectores vulnerables, el numero de estudiantes, de actividades, congresos, escalafonamiento de profesores, participación en eventos internacionales, normas internas, relaciones con otros sectores entre otros, arrojan resultados insuperables. Pero al tiempo que creció, mejoró sus formas de intervención académica, comunicación y capacidad para influir en la sociedad.

La mayor fortaleza de la universidad es su carácter de pedagógica y tecnológica, seguido de su importancia como principal institución pública del nororiente colombiano con amplio potencial dentro de la Orinoquía que es uno de sus propósitos a seguir. Su misión y visión fueron reformuladas en 2019 y en 2020, y su solidez institucional le permitió comprender y ajustar sus dinámicas ante la adversidad de la crisis sanitaria que estremeció al mundo de una manera no pensada antes. Su mejor reacción fue la de producir la graduación anticipada de 46 nuevos médicos y medicas para atender la crisis, pero a la vez la disposición colectiva, que llevo al profesorado a prepararse mejor en el uso de tecnologías y contextos digitales con fines pedagógicos, a los estudiantes a promover entre solidaridades y esfuerzos la superación de carencias, desigualdades e inequidades que puso al descubierto la pandemia y a los funcionarios a adecuar sus modos de trabajo desde casa. Ese espíritu de solidaridad, colaboración y respeto entre diferencias, en momentos de incertidumbre, es una muestra de la estabilidad institucional y del significado que tiene para sus estamentos la universidad, como escenario de la ciencia, el arte y las humanidades, creadora de culturas y responsable ante la sociedad por sus actuaciones.

Como expresión de la identidad institucional la universidad trata de dar respuestas a sus necesidades formativas a partir de un marco teórico general, que al modo de modelo pedagógico, organiza y articula culturas (de pertenencia, autoevaluación, inclusión), conocimientos (investigación, dialogo critico, desarrollo profesional) y derechos (libertades, autonomía, política), promoviendo la articulación de su misión y compromiso, a través de la política académica y de aseguramiento de la calidad.

Los campus universitarios son también un reflejo de su capacidad y significado. Sus sedes de Tunja con el equivalente a 80 campos de futbol, Sogamoso de 8, Duitama de 4 y Chiquinquirá de 3, mas los escenarios en ejecución en la perspectiva de desarrollo en Casanare con Aguazul y en Bogotá, aparte de una apuesta estética, definen la representación de la institución educativa como un lugar para habitar y vivir de la mejor manera, con derechos, garantías, ética, respeto y sentido del bien publico que debe ser cuidado y preservado por ser patrimonio común.

La universidad hoy tiene 75 programas de pregrado, 107 de posgrado y una media levemente creciente de 32000 estudiantes, el 80% procedente de sectores populares ubicados socioeconómicamente en los estratos 1 y 2.  3 de cada 4 estudiantes es oriundo de Boyacá y el restante de Cundinamarca, Casanare, Santander y demás regiones del país. Su profesorado se organiza en torno a una media de 1500 docentes a tiempo completo del cual el 40% es de planta y el 60% con vinculaciones temporales (ocasionales y catedráticos), que en 2020 obtuvieron por primera vez contratos a 11 meses y se trabaja en torno a la mejora progresiva de condiciones laborales y profesionales. Mas del 85% de dicho profesorado tiene títulos de maestría y el 35% del total tiene títulos de doctor, lo cual constituye múltiples fortalezas para la investigación con mas de 150 grupos escalafonados, revistas indexadas y una posición en el puesto 12 entre las mas de 350 instituciones del país, y una extensión y formas de relación con la sociedad y su sector productivo cada vez mas importantes.

La universidad ha avanzado en sus políticas de inclusión y de mitigación de la deserción y en la formación en una segunda lengua que junto a la comprensión y uso de intensivo de herramientas digitales le ha permitido acceder y participar con mayor incidencia en actividades de intercambios y pasantías al exterior, publicaciones en revistas de mayor incidencia global, mejorar sus resultados en pruebas saber pro. Su sistema de bibliotecas conformado por cuatro sedes multicampus y 7 satélites ha incrementado las capacidades de lectura, de formación humanista a través del cine y la literatura y reconocimiento del dialogo como base de la argumentación como lo reflejan los resultados de las pruebas en estas competencias necesarias en la vida actual.

En síntesis, la universidad es estable económicamente, solida en sus dinámicas académicas, democrática en sus decisiones y responsable con la sociedad de su tiempo y estas son bases de garantía para afirmar que tiene todo para ser re acreditada de alta calidad multcampus. Nada de ello corresponde a quienes la gobiernan y administran, estos son resultados acumulados de origen colectivo, producto de esfuerzos comunes, de compromisos, disposición y sentido de pertenencia de sus estudiantes, docentes, funcionarios, egresados y demás sectores sociales, que reconocen en el bien publico, llamado universidad una de las fuentes esenciales de la riqueza material y simbólica mas importante, que tiene una región y una nación para realizar el derecho a la educación. 

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