La última visita de Santos a Boyacá y lo que nos quedó debiendo

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Foto: Presidencia de la República
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Este 27 de marzo, el presidente Santos hará su última visita como gobernante de Colombia al departamento de Boyacá, la tierra de sus ancestros. Después de ocho años de ejercicio como jefe del Estado, ya no hay tiempo de llorar con respecto a lo que haya quedado pendiente, lo cual no quiere decir que no se reclame o por lo menos se recuerde.

En realidad quedan muchos pendientes de este gobierno con el departamento, en todos los frentes; sin embargo, en este caso de la visita a Socha por parte de Santos, los habitantes de las provincias de Norte, Gutiérrez y Valderrama, zona por demás productora y con gran potencial de aumento de la extracción de carbón para la exportación, recuerdan que uno de los compromisos de Santos en la campaña reeleccionista fue la de recuperar la conectividad de Boyacá con Cundinamarca y el corredor La Dorada – Santa Marte y garantizar la construcción del ferrocarril de Chulavita, que iría desde los patios de Santa Teresa, en Paz de Río, pasando por Puente Pinzón – Capitanejo para llegar a Enciso.

Esta promesa ha sido incumplida en gran medida, dado que apenas se están haciendo obras de adecuación de la línea férrea en el tramo Belencito Bogotá, la conectividad con la Dorada, tampoco está terminada y de la prolongación de la línea rio abajo desde Paz de Río hasta Enciso, no sucedió nada; de todo esto testigo el gobernador de Boyacá Carlos Amaya, quien en el momento de la promesa de campaña de Santos era Representante a la Cámara.

Entre otras cosas Santos reconoció en ese momento que su familia tenía ancestro en los municipios de Tipacoque y Enciso.

El tema de la conectividad del departamento tanto intrarregionalmente, como hacia el resto del país y el exterior, es un asunto pendiente, dado que no9 es solo el tema del ferrocarril, sino que al departamento también lo ha afectado la falta de la terminación de la Transversal de Boyacá por Chiquinquirá, Otanche, Puerto Boyacá y la transversal del Carare por Barbosa, Vélez, Cimitarra, Puerto Araujo, sin olvidar los pendientes de las carreteras al Llano, que son la Alterna por Guateque, la del Cusiana, de Sogamoso por Pajarito, y la de La Libertad, que precisamente pasa pro Socha para ir al Arauca; también quedó faltando completar la Carretera Central del Norte en su pavimentación desde Duitama hasta Pamplona. Así como la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena que es fundamental para los productos de exportación, si es que algún día hay qué llevar desde el departamento hacia los mercados extranjeros o costeros que justifiquen usar este modo de transporte; y, como queda dicho, la recuperación y puesta en funcionamiento del corredor férreo La Dorada, Chiriguaná.

Esto en el frente de infraestructura de conectividad vial, porque en su equivalente digital, que es la fibra óptica, al final, el gobierno Santos termina incumpliendo con el servicio al no haberse terminado el denominado tramo de la última milla en todos o en la mayoría de los municipios del departamento, a pesar de la tanta propaganda que hizo el exministro boyacense Diego Molan, quien con esto hasta ahora, ha dejado al departamento como objeto de un paquete chileno que pareciera no va a tener solución.

Es ya imposible corregir el rumbo, o recuperar el tiempo perdido; lo único que queda es mencionar los pendientes a ver si se pueden incluir en la agenda del próximo gobierno, que dependiendo de quién es el próximo presidente serán o no viables, a juicio de muchos observadores.

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