La cultura tunjana agoniza clavada a la cruz

Foto | Hisrael Garzonroa / EL DIARIO

Los artistas y gestores culturales, se arrastran de rodillas por las empinadas calles hasta el cadalso, golpeados por la desidia burocrática, azotados por la crisis económica; ahora, la Alcaldía insatisfecha con la penitencia, como buenos romanos tiran una cruz sobre los afligidos.

Tradición y religión, los discursos culturales más explotados por los políticos en la capital de Boyacá, una ciudad que pareciera no tener qué mostrar más allá de su mal logrado turismo religioso. La cultura tunjana, apuntillada a la cruz desde la conquista de Gonzalo Jiménez de Quesada, vista siempre por el burócrata de turno, a través de una minúscula mirada para satisfacción de su vulgar entretenimiento. En torno a esta desidia ocurre otro maleficio, proclive al yugo de la iglesia y, es la mirada levítica, arcaica y ponzoñosa, el espíritu noviciado y castrense del que se han querido librar los entes culturales.

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La pandemia por el Covid19 develó las hondas fallas en la cultura, su gestión, apoyo, identidad, creación y, más que nada, el pago justo a los locales por la actividad. La Administración de Alejandro Fúneme no solo goza del padecimiento del sector (porque lo reconoce en los pocos comunicados donde toca el tema “sabemos que es uno de los sectores más golpeados por la crisis económica), sino que, para agonía de los dolientes, le impone una cruz.

Convocatoria de lo sacro y lo extranjero

La Alcaldía a través de la Secretaría de Cultura y Turismo, convoca a “artistas a participar en el Primer Encuentro de las Artes Sacras, en el marco de la Semana Santa de Tunja 2021, en cuyas obras y repertorios aborden (acá resalta con horrorosas mayúsculas) LO SACRO, EL TERRITORIO Y LA TRADICIÓN”.

No les bastó con los insuficientes y tardíos premios de los Estímulos exprés del año 2020, no les satisfizo poner en la ruleta a quien quisieran y sin ningún mérito para el manejo de la Secretaría de Cultura; con sus cogotes hinchados de vino, escupen al sector una convocatoria religiosa, no sectorizada para tunjanos sino que abierta para colombianos y extranjeros, sin que el área de literatura pueda participar, de apenas cuatro días para presentar el proyecto, con azotes bárbaros hasta rayar en lo sádico tales como: “Presentar un show de 1 hora ininterrumpida”, ahí está el alimento del entretenimiento barato que buscan. Pero, la corona de espinas para los tunjanos es el paupérrimo reconocimiento económico para artistas locales que, como dicta el comunicado:

Música
Participantes 4 Artistas Locales: por un valor cada uno de $5.000.000 M/CTE
Participantes 2 Artistas Nacional: por un valor cada uno de $10.000.000 M/CTE
Participantes 1 Artista Internacional: por un valor cada uno de $30.000.000 M/CTE
Nota 1: El valor del reconocimiento económico es el artista puesto en escena.

Danza y Teatro
Participantes 3 Artistas Locales: Por un valor cada uno de $3.500.000 M/CTE
Participantes 1 Artistas Nacional: Por un valor $5.500.000

Esto deja entrever la apatía que tiene la Administración Fúneme por los habitantes de Tunja. Sin embargo, la presión económica es tanta en cada uno de los artistas tunjanos que, sin duda, la Convocatoria llamará la atención y generará un delicioso hormigueo en el orgullo de la Administración Municipal y, quizá si prenden una veladora en cada oficina de la alcaldía, el Gobierno Nacional brinde otro premio por buena gestión al youtuber más famoso de Tunja.

Letanías por la Mesa de Concertación

El pasado mes de noviembre del 2020, distintas áreas que conforman el sector cultura de la ciudad, se reunieron para crear un documento con propuestas claras para la acción inmediata que aliviaran los pésames del sector. Dicha propuesta fue presentada a la Alcaldía Municipal. “Se presentó una propuesta integral de acción inmediata frente a la crisis por la Covid-19, se están concertando los puntos bajo dos líneas urgentes: 1. Del derecho laboral y la reactivación económica y, 2. De la protección social integral”, indicó entonces el Historiador, Jhonathan Sánchez.

Debe leer: Instalan Mesa de concertación entre Sector Cultura y Alcaldía de Tunja

La Mesa quedó en veremos. La Secretaria de Cultura y Turismo, Dalma Consuelo Amézquita Ávila y, el Secretario de Gobierno de Tunja, Vicente Aníbal Ojeda Martínez, a pesar del desinterés que muchos advirtieron por parte de ellos, se comprometieron a echarle un vistazo punto por punto.

De los nueve puntos expuestos por el sector cultura, la Alcaldía solo desarrolló uno y, mal hecho. Fue la propuesta de elaborar una convocatoria denominada Carpeta de Aguinaldo o Navidad, la cual no tuvo un correcto y cristiano manejo, pues no se convocó a los artistas de manera abierta, y, si se hizo abierta, no fue publicada a viva voz y vía streaming por la página del Alcalde, ni las redes de la Alcaldía (cosa que nos deja pensando ¿por qué todo lo concerniente con la ciudad se publica primero en las redes personales del Alcalde y después en las oficiales de la Alcaldía?).

Hoy, después de un año de pandemia, los documentos deben estar incinerados en el alto de San Lázaro, porque los artistas y gestores no han recibido ayudas de peso (a parte de oraciones), no hay un solo viso de permitir la reactivación del sector para poder trabajar con los procesos de biosegurirdad, la Administración echó en saco roto el punto que hablaba de vinculación social integral a los artistas adultos mayores y brindar programas de alimentación.

Trepados en la cruz, los artistas ven cómo la burocracia gana terreno en la cultura, cómo a las Secretarías se les olvida que, como trabajadores públicos, su deber único es gestionar el bienestar de los habitantes. Los penitentes deben al Alcalde dos avemarías y a dormir sin cenar.

4 COMENTARIOS

  1. Excelente columna con crítica constructiva, este mandato de la godarria no será olvidada por mucho tiempo, Tunja cada vez a trás en años luz en la cultura.

  2. El problema con los gobiernos conservadores como el de Alejandro Fúneme en Tunja, es que sus conceptos de arte, cultura y territorio son convenientemente amarrados por la fuerza con la tradición, lo estático y enmohecido, esa idea romántica por no decir facista de oponerse al cambio porque sencillamente, todo tiempo pasado fue mejor y en consecuencia, le corresponde moralmente al buen artista cristiano sujetarse o al menos aparentar seguir los cánones estéticos del arte sacro que versan sobre la veneración y el culto de lo sagrado. En otras palabras, que coarta y limita la libre interpretación, la creatividad y la crítica, principios fundamentales del ser artista.

    Cuánta falta le hacen a nuestro pequeño dictador con ínfulas de gigante, unas cuantas clases de humanidades e historia del arte. Y, por otra parte, a sus asesores creadores de contenidos, saber; que si en el título se señala que la convocatoria es de”artes sacras”, sobra por redundante, incluir el adjetivo calificativo en las categorías de música, teatro y danza.

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