“La Administración Municipal exige tolerancia, nosotros exigimos seguridad”

Foto | Hisrael Garzonroa / EL DIARIO

Así le responde la comunidad tunjana al pronunciamiento oficial de la Alcaldía ante la muerte de Adriana, apaleada por taxistas de la ciudad hasta producirle la muerte, y, como lo denuncian colectivos LGBTIQ, que fue dada bajo la impávida mirada de la policía.

Un caldo putrefacto se cocina a fuego lento en Tunja, ciudad que cuenta con el 60 por ciento de población sumida en la pobreza, donde el desempleo, la percepción de inseguridad y la desconfianza en el actuar de la policía, crecen entre los ciudadanos.

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En el caso de Adriana la controversia asalta desde distintos flancos. En una mano está el hecho de que ella perteneciera a la comunidad trans y fuese de nacionalidad venezolana. En la otra, un supuesto intento de asalto y un llamado de auxilio por parte del conductor del taxi que terminó en la justicia a mano propia tomada por sus compañeros amarillos. Miradas que entorpecen la sensatez de un veredicto ciudadano.

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En Colombia la justicia a mano propia pareciera multiplicarse en distintos escenarios, desde intentos de robos en ciudades y pueblos, como los casos de personas armadas disparando contra protestantes, campesinos e indígenas, por defender una ideología política. Actos de repudiable autodefensa que deja mal parado al trabajo de la policía nacional.

La ira de los taxistas

El pasado martes 22 de junio se prendió la alarma entre el gremio de taxistas, cuando en un intento de hurto los pasajeros le habrían ocasionado lesiones con arma blanca en brazo y pierna al conductor, quien no tuvo más opción que saltar de su auto. A partir de este hecho, empiezan a crearse rumores entre el sector de que los asaltante son venezolanos.

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El gremio percibe que la inseguridad ha incrementado, que la policía no hace correctamente el trabajo de salvaguardarlos, y justifican así su mano implacable.

¿Tunja contra la comunidad LGBTIQ?

La comunidad LGBTIQ vio con tristeza cómo empezó el día del orgullo. A partir de la muerte de Andrea, denunciaron en redes sociales sentirse sumidos en una constante persecución e intolerancia por una parte de la comunidad tunjana, alegando además, ver pisoteados sus derechos en distintos ámbitos sociales en la ciudad.

Arengan que es insoportable ver una vez tras otra la sevicia con la que los asesinos de Andrea la golpean con varillas y palos, mientras la graban en sus celulares y sin remordimiento comparten las imágenes a través de grupos de Whatsapp.

Y el rechazo recae nuevamente en la policía quienes, para algunos miembros de la comunidad, no hicieron nada para impedir que los agresores siguieran pateando en el piso a Andrea.

La Alcaldía pide tolerancia

Al término de la noche del lunes, la Administración de Alejandro Fúneme decide pronunciarse a través de un comunicado donde rechaza a lo que ellos llaman un acto de intolerancia “que derivó en la muerte de una mujer trans”.

El comunicado anuncia que adelantarán la verificación de las acciones desde un enfoque diferencial y de género, y “la articulación con la población diversa de Tunja para la prevención de cualquier forma de violencia contra las personas LGBTIQ”.

A dicho anuncio, la ciudadanía no tardó en responder en las cajas de comentarios de las redes sociales de la Alcaldía, donde le exigen a la Administración tanto como seguridad para los taxistas, como para la comunidad LGBTIQ.

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