Joven, abre tus ojos

Screenshot Encanto

Desentrañando el mensaje de encanto (Ya no aplica como spoiler)

Por | Margarita Velásquez / Comunicador a Social, Mg. en Lingüística

Foto | Hisrael Garzonroa

El mensaje implícito de Encanto dirigido a la juventud es que, comprendiendo el pasado marcado por la violencia [hace cincuenta años, contextualiza la abuela] hay que construir un nuevo y propio futuro para así poder salvar el milagro: una nueva oportunidad que fue concedida, luego de la muerte, para las nuevas generaciones.

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El milagro [la oportunidad] está representado con una vela que brilla cuando todo va bien, pero amenaza con apagarse cuando se intensifica el conflicto generacional apareciendo así las grietas [separaciones]. Mirabel representa a las nuevas generaciones y la abuela a las mayores. La primera voz que se escucha en la película, la de la abuela, pide a Mirabel “abrir los ojos” y posteriormente narra el origen del milagro [cuando aparece la vela] que, como punto de fuga se conecta con otro que es el momento donde la abuela explicita cuál es el milagro: una nueva oportunidad. Los dos hechos ocurren en el río donde fue asesinado el abuelo, pero también donde se dio el milagro [el agua uno de los símbolos que acompaña los nacimientos o renacimientos].

“Casita” representa el territorio de Colombia y, como alegoría al realismo mágico, está llena de magia. Casita es habitada por la familia Madrigal, representación del pueblo colombiano en su conjunto. Madrigal significa “composición para varias voces”, así que es la composición de una familia con las voces de diferentes etnias y culturas evidenciándose en el vestuario, los accesorios, la música, los bailes, la gastronomía y la escenografía en general.

La fuerza antagónica de la historia es el miedo latente de perder la oportunidad [que se apague la vela]: la nieta observa que “la casa está en peligro” porque vio grietas en todas partes, la abuela lo niega, censura y expresa que “todo está bien”. Sin embargo, tanto la generación mayor [abuela] como la generación joven [Mirabel] tienen la misma preocupación por las grietas.  La abuela implora a su difunto esposo “ayúdame a salvar el milagro” y Mirabel se propone “salvar el milagro”: las dos comparten la misma causa, pero las separa el cómo hacerlo, así que se vienen las desavenencias entre Mirabel que toma acción y la abuela que quiere que todo permanezca como está [statu quo].

Aparece Bruno [representación del futuro]. Él ha sido marginado por influencia de la abuela. Bruno logra la visión de que el abrazo entre las hermanas Isabela y Mirabel [la reconciliación] salvará el milagro, pero Isabela no cede sino hasta que primero se le pida perdón. Las nuevas generaciones se abrazan desapareciendo así las pequeñas separaciones [grietas] y la oportunidad brilla con fuerza.

Al verlo la abuela, sus paradigmas chocan con las jóvenes porque todo “debe seguir siendo igual”. Trata de contener a la juventud que como “palma de cera llena el aire”, según la canción Inspiración que acompaña la escena donde Isabela se redescubre y celebra que puede ser huracán, subir, enredar y expandirse.

La abuela acusa a Mirabel de “dañar”, entonces la joven se revela y le reclama por “ver lo peor en Bruno” [ver lo peor en el futuro]. El enfrentamiento generacional causa la gran fractura que derrumba la casa y apaga la oportunidad.

Al perder el milagro, las dos generaciones reflexionan y se reconcilian en el río. La abuela confiesa que su comportamiento fue producto de su miedo a perder la oportunidad concedida olvidando así para quién era y se lo dice a su nieta viéndola como niña [visualmente indica que el milagro fue concedido para las nuevas generaciones].

La canción Dos Oruguitas reafirma el mensaje: …el tiempo sigue cambiando… Ay oruguitas [jóvenes], no se aguanten más, hay que crecer aparte… hacia adelante seguirás. Vienen milagros [oportunidades]…

La abuela, cuyo nombre es Alma, reconoce mirando hacia atrás “estamos lastimados” [el alma del pueblo está lastimada por el pasado], entonces viene la comprensión de la juventud a los mayores: “ya puedo entender… todo lo perdiste… has sufrido tanto tú sola para que no volviera a pasar nunca, nos salvamos gracias a ti, se nos concedió un milagro gracias a ti, somos una familia y todo gracias a ti, y no hay nada que se pueda derrumbar que no arreglemos juntos…”.

El mensaje se refuerza con la canción: “hay que volar, hay que encontrar su propio futuro”; y con los enunciados finales dirigidos a la joven: “escucha tu interior… tú eres nuestro don… cree en ti… abre tus ojos… ¿qué es lo que ves?”

Adenda:

Se presenta el contraste de dos arquetipos femeninos que personifican las presiones que viven las colombianas: el primero, representado con Isabela, sobre el “tener que ser perfecta” según la estética de los antiguos paradigmas; y el segundo arquetipo personificado en Luisa, esa mujer fuerte que carga el peso de “tener que solucionarlo todo” sin derecho a flaquear, pero “en lo profundo siente que se va a desmoronar”, y valga la pena destacarlo, casi siempre lidiando con burros. Al final Isabela se libera y logra su autenticidad, y Luisa recibe el descanso merecido, atendida por los burros que antes debía cargar.

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