Internet gratis, poderosa herramienta de doble filo

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Por: Miguel Àngel Peña / Asesor TIC / @MiguelPTIC

Foto: Archivo personal

Hace un par de años hablé con uno de los hackers más preparados de Colombia y en medio de la conversación me dejaba muy claro que el conocimiento adquirido era tan poderoso que si quisiera podría pensar en un cibercrimen muy lucrativo. Pero, así mismo me decía que el tema pasa por la educación, valores y ejemplo que recibió de sus padres; no lo haría y, por el contrario, trabaja para combatir ese tipo de cosas. 

En un país como el nuestro la resistencia al cambio puede llegar a ser un obstáculo cuando se propone a las personas formarse en competencias tecnológicas para que apropien conocimientos y surjan nuevas formas de progreso para los campos económicos en los cuales se desempeñan; en resumen, no estamos muy acostumbrados a querer aprender nuevas cosas. Esa zona de confort o estado ideal en el que no necesito otra cosa que seguir igual, es una bomba de tiempo que ya he ilustrado en anteriores columnas.

Recientemente se hizo tendencia en Twitter el HT #InternetGratisYa, iniciativa que busca un “mínimo vital” de acceso a internet para los estratos 1,2 y 3, tal como sucede en países como Finlandia, Dinamarca, Italia, Estonia (pionero), Australia, entre otros. Propuesta que me parece maravillosa desde casi todo punto de vista, dado que desafortunadamente no creo que la cuestión sea solamente regalar internet por regalar, en nuestra realidad social el tema pasa por una situación más profunda.

Me surgen cuestionamientos inevitables: ¿Los colombianos usan el internet adecuadamente? ¿Cuál es el tiempo de ocio y diversión que los colombianos de estratos 1,2 y 3 dedican en internet y cuánto tiempo dedican a tareas realmente productivas? Sin ir más allá, ¿Dedica usted tiempo para adquirir conocimientos o formación más allá de la necesaria en su campo de estudio y/o trabajo? Para mí que es un tema de cuidar los recursos públicos, actualmente los puntos vive digital y la mayoría de las bibliotecas municipales tienen acceso a internet al servicio del público, que antes de la pandemia brindaban a los estudiantes o personas que necesitaban consultar información; así mismo, he sido testigo de la oferta para capacitarse en herramientas ofimáticas y uso de las TIC; Pero siendo muy honesto, he visto cómo la mayoría de personas no quieren el conocimiento ni regalado.

En un ejemplo más básico, en el cual los docentes de informática no me dejan mentir, es impresionante la cantidad de educandos que utilizan el tiempo de clase para jugar en internet, divagar en redes sociales o simplemente dedicarse a ver videos poco provechosos en YouTube. Si así es en el aula de clase, imagino cómo será teniendo el internet gratis en la casa, muchas veces sin la supervisión de los adultos quienes también se quejan del tiempo que sus hijos pasan frente a los dispositivos “estudiando”, pero los resultados académicos son bien diferentes. 

Lo gratis no es del todo bueno cuando no entendemos el valor que tienen las cosas; si no cuesta nada, es sencillo recibir con una mano y botar con la otra. Pienso que el tema necesario, imperativo e indiscutible es generar una cultura digital, una formación en el correcto uso de la tecnología y, obviamente, no estoy diciendo que distraerse en internet sea del todo malo. Pero no es adecuado que se vayan a usar los recursos públicos solo para complacer horas y horas de improductividad; al cierre de esta columna el proyecto de ley que facilita la gratuidad mencionada, estaba a punto de archivarse.

De todo corazón invito a todas esas personas que apoyamos esta iniciativa a tomar conciencia de ejercer una formación adecuada en las TIC especialmente en los más jóvenes. No dejemos que esas buenas intenciones se vean rebajadas a ser alcahuetes de la “vagancia digital”.  Si puedes, #QuédateEnCasa. 

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