Inteligente

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Por: Daniel Triviño

¿Aislamiento inteligente? Inteligente era cerrar el aeropuerto antes de la llegada del COVID-19. Inteligente habría sido haberse preparado, con hechos y no con discursos, desde que la epidemia estalló a finales de 2019 en China. Inteligente habría sido contar con maquinaria e insumos necesarios para la detección de casos.

Inteligente era respetar la autonomía de las regiones en las que se le sugirió el cierre de fronteras. Inteligente era fortalecer el sistema de salud con inyección de recursos, garantías para personal sanitario y derogación de leyes perjudiciales como la Ley 100.

Inteligente es escuchar la voz del pueblo que le pide no sacrificarlo para satisfacer los intereses de los grandes conglomerados económicos. Inteligente habría sido dar garantías a los agricultores en vez de ir firmando TLC por el mundo.

Inteligente es recibir las máquinas para detección de la enfermedad que le brindan desde Venezuela, en vez de comportarse como muchachito remilgoso. Inteligente es no hablar de aplanamiento de la curva cuando el país está atrasado por lo menos dos semanas en la realización de pruebas.

Inteligente es no hacer cuarentenas de 15 días, mientras que en otros países empezaron antes y terminarán después con dichas cuarentenas, logrando verdaderos resultados. Inteligente es no pagar “confidenciales” a medios prepago para disfrazar vulgarmente la realidad.

Inteligente es analizar el ejemplo de países que han recurrido al “aislamiento inteligente” en donde se observa un evidente y escandaloso crecimiento de casos del temido coronavirus, tal y como está pasando en los Países Bajos.

Inteligente es hacer una cuarentena lo suficientemente larga para preparar el sistema sanitario con todo el personal, insumos y equipos necesarios para atender esta emergencia.

Inteligente es entender la idiosincrasia de un pueblo que se fue de paseo en Semana Santa y en un puente festivo, aun cuando existía un aislamiento obligatorio.

Inteligente es respetar el pedido de los mandatarios municipales y departamentales, que conocen a fondo a sus comunidades, y no comportarse como un dictador que además necesita satisfacer su ego haciendo valer su autoridad.

Inteligente es escuchar el inconformismo del pueblo en vez de poner a congresistas del partido de gobierno, y otros miembros de las bodeguitas, a respaldar ciegamente una medida que no tiene pies ni cabeza.

Inteligente no es liberar diez mil presos sobre los cuales no se tendrá pleno control, que además podrían reincidir en sus conductas delictivas, teniendo que volver nuevamente a los centros carcelarios, aunque esta vez sin saber si están llevando el COVID-19 consigo.

Inteligente es tomar medidas a la altura de la situación, entendiendo que la salud está por encima de cualquier otro interés. Inteligente es no cargar más muertos en la conciencia. Eso es inteligente.

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