Elecciones de exalumnos en la UPTC, una campaña decisiva para entender futuro mapa político

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Juan B. Pérez Rubiano representante de las viejas prácticas políticas y administrativas en la UPTC; y, Carlos Amaya, cuya responsabilidad es proyectar nuevas formas de administración y transformación de la UPTC.

Los resultados de una jornada como esta de la elección de representante de los exalumnos al Consejo Superior de la UPTC, prefigurarán lo que pueda pasar en el futuro político del departamento, así que lo que está en juego no es de menor cuantía.

Es cierto que tratándose de elecciones en Boyacá cada jornada es clave, así sea para la junta de acción comunal más apartada; sin embargo, en esta oportunidad, la elección del representante de los exalumnos al Consejo Superior de la UPTC, jornada que tendrá lugar el próximo viernes 21 de abril, el asunto tiene alcances tan significativos, como que esta sería la primera gran prueba para saber sobre la alineación de las fuerzas políticas en el departamento de cara al año electoral que se avecina.

Este resultado puede determinar el futuro político de las dos grandes fuerzas que hoy emergen en la realidad del departamento: por un lado, el gobernador Carlos Amaya con el modelo de renovación y cambio que ha venido implementando a partir de un gobierno cuyas figuras en su gran mayoría son jóvenes de los cuales los boyacenses esperan que superen las tradicionales formas de manejo de los asuntos públicos, que han llevado hoy a sumir al país en una de las peores crisis de corrupción de toda la historia. Por el otro lado, están justo estas fuerzas que para esta oportunidad parecen estar unidas con el propósito de alcanzar una primera victoria que sería la cuota inicial de los triunfos electorales que esperan de aquí a un año.


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La contienda por la elección del representante de los exalumnos al Consejo Superior de la UPTC tiene definidas las dos visiones principales de la política departamental: se opta por el apoyo a una nueva etapa de gobierno y manejo de la Universidad, o se consolidan las estructuras que han venido dominando la institución en los últimos años, con todos los cuestionamientos y escándalos que conoce el departamento.

En este momento los principales ejes de poder de la política tradicional están sobre el mismo plano para sumar fuerzas y quedarse con la representación: el Partido Conservador, el Centro Democrático, la U y Cambio Radical están alrededor de un solo candidato, lo cual quiere decir que las tradicionales fuerzas políticas, que saben del valor estratégico de la universidad, no pueden perder: desde los tiempos de la alianza de Ciro Ramírez con Olmedo Vargas, a principios del 2000, y luego la llegada de Juan Córdoba y Jorge Hernando Pedraza, se ha mantenido hasta hoy la influencia y gran parte del manejo de las decisiones importantes de la universidad en manos del partido conservador que ahora tiene su culmen con la presencia de Juan B. Pérez, quien como representante de los ex rectores tiene en la mira el gran coto de caza que es la contratación del edificio de posgrados, cuyo valor supera los 21 mil millones de pesos. Aquí no hay línea divisoria entre conservadores y Centro Democrático.

Y alrededor de la torta así mismo estarían la U y Cambio Radical, partidos que fueron definitivos en la administración de Gustavo Álvarez, cuya reelección terminó siendo anulada y su gestión duramente cuestionada en todos los frentes, pero en especial en el de la contratación, de lo cual está pendiente la claridad sobre múltiples hallazgos que la misma Contraloría General de la República encontró, de acuerdo con las auditorías realizadas al quinquenio 2010-2015.

Así que la múltiple alianza de Conservadores, Cambio Radical, Centro Democrático y la U va a estar inamovible para respaldar su candidato; saben que en este momento no puede haber fisuras; lo que venga después, será la misma historia.

Entre tanto, las fuerzas del gobernador Amaya estarían inicialmente divididas, lo cual no resulta el signo más favorable. Por eso, a juicio de muchos observadores y cercanos al gobierno, como el asesor de paz Pedro Pablo Salas, se espera que en estos días se consolide una sola fuerza alrededor de un único candidato que se supone representará otra perspectiva en el manejo de los destinos futuros de la universidad, desde la perspectiva de Amaya quien, además, tiene sobre sus hombros la responsabilidad ineludible de presentar el mejor resultado de su gestión a partir de lo que pase en la UPTC, la institución más admirada y estimada por él. Y es que este pulso es de Amaya, más allá del mismo partido Verde y de la figura del exgobernador Londoño, quien tampoco es de grata recordación en tiempos de su gobernación, hace más de diez años.

En estas condiciones es claro que los resultados de una jornada como esta de la elección de representante de los exalumnos al Consejo Superior de la UPTC, prefigurará lo que pueda pasar en el futuro político del departamento, así que lo que está en juego no es de menor cuantía.

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