‘El Yamid Amat que conocí en el Colegio Salesiano de Tunja’

Foto | Vía KienynKe

El que es considerado tal vez el mejor periodista de Colombia acaba de cumplir 80 años. Su condiscípulo, el expresidente de la Empresa de Energía de Boyacá, Orlando Flechas Corredor, escribe sobre el estudiante vago que conoció, a quien le gustaba el billar y tuvo que graduarse por ventanilla. “Jamás aprobó la asignatura básica de la amistad”, dice de Yamid Amat.

Por | Orlando Flechas Corredor

Durante tres años fuimos compañeros de tres cursos del bachillerato en el colegio Salesiano Maldonado de Tunja.

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Éramos todos de familias de clase media con altas aspiraciones de superación en la vida; el nivel académico y disciplina eran altos y nuestra formación se basó en la ética y los valores humanos.

Yamid Amat era un compañero común y corriente, recochábamos, hacíamos batallas de tiza, nos prestábamos plata, partíamos un ponqué, tomábamos gaseosa de la misma botella y nos ragalábamos cigarrillos o nos pasábamos la colilla, jugábamos fierrito, póker, vientiuna, damas chinas, naipe español, tomábamos Costeñita, fumábamos Nacional y, cuando había plata, comprábamos cigarrillos Parliament. Lo único que no hicimos fue fumar marihuana porque en ese tiempo no existía el consumo.

Era mal jugador de billar y pésimo estudiante. Sus compañeros le ayudábamos en física, química, Latín que para él eran el coco. Le decíamos Turco y no por su nombre debido a su origen palestino.

Tenía una manía de no soltar el micrófono y era cansón porque trasmitía la misa los domingos, después trasmitía un partido de voleibol y por la tarde unos de fútbol. Era incansable con el micrófono.

Nuestro rector, Padre Martínez, español, le delegó el manejo del equipo de sonido del colegio y en los descansos oíamos a los cantantes internacionales de moda: Los Beatles, Palito Ortega, Olga Guillot, Nat Kincole, Frank Sinatra, Doris Day, Elvis Presley y un número estelar de grandes cantantes.

Nuestro rector, Padre Martínez, español, le delegó el manejo del equipo de sonido del colegio y en los descansos oíamos a los cantantes internacionales de moda: Los Beatles, Palito Ortega, Olga Guillot, Nat Kincole, Frank Sinatra, Doris Day, Elvis Presley y un número estelar de grandes cantantes.

Yamid Amat con su gran amigo Jaime Garzón (q.e.p.d).

Yamid fundó el primer Cine Club de Tunja y aprendimos las técnicas de cine y hacer la crítica de los temas modernos; aprendimos de actores y actrices.

Actuábamos en dramas, comedias del teatro Salesiano de gran importancia en nuestra formación para el dominio de voz, hablar en público y expresión corporal que nos facilitó en nuestra actividad profesional.

El Turco era famoso y en los festivales de los colegios de Tunja, él operaba los equipos de sonido como animador de los bazares o como disk jockey que no existía en ese tiempo, pero él se anticipó.

Todos los días leíamos en la cartelera del colegio, diseñada por El Turco, las mejores columnas de opinión, Caliban, Klim, Abdon Espinosa, Álvaro Gómez, Alberto Lleras Camargo , Carlos Lleras Restrepo y las caricaturas de Pepón.

Definitivamente El Turco había nacido para periodista o comunicador social u orientador político y allá llegó más lejos de lo que el pensó, como columnista en los periódicos nacionales, entrevistador de personajes nacionales e internacionales, escritor de grandes reportajes, dueño de espacios de TV, noticieros…

Era liberal de pensamiento y en el periódico El Espacio por primera vez fue dueño de una página diaria de comentarios de toda índole, más políticos, y esa página la destacaba todos los días con una chica sin ropa. Y se llenó de plata de la noche a la mañana.
Debido a los malos negocios, el padre de Yamid tuvo que regresar a su país de origen y jamás regresó. Su madre y su único hermano quedaron solos y sin apoyo. Los padres Salesianos le dieron una beca para terminar sus estudios, que el afamado periodista hoy desconoce. Y tal vez por esa razón engendró un odio contra Tunja Boyacá y su colegio y amigos.

Pero en el fondo tal vez tiene la razón.

Los salesianos no lo graduaron con la promoción porque perdió latín. Años después, cuando el latín salió del pensum, se pudo graduar por ventanilla sin el ritual del grupo. Este fue un golpe muy duro para él porque creía que sería el alumno del discurso de graduación o el maestro de la ceremonia.

Ofreció sus servicios a la emisoras de gobierno locales Radio Libertadores y Emisora de la Independencia. Le negaron la ayuda.
Sobrevivió él y su familia con un horario nocturno en una emisora pequeña, Radio Boyacá; lo oíamos dar las horas y las dedicatorias de amores frustrados y de despecho.

Así empezó el gran comunicador social al que más tarde lo oiría el país por la cadena de radio más grande e importante, Caracol; ese amigo que hoy escribe una o dos o las que quiere páginas en EL TIEMPO todos los domingos, que es dueño de programadora y cadena de TV pero, además, es la verdad revelada y los gobiernos le pagan altas pautas publicitarias.

Como Presidente de la Empresa de Energía de Boyacá fui anfitrión del Presidente, Julio César Turbay, en 1.980, cuando inauguramos la tercera unidad de Termopaipa con asistencia de sus Ministros y altos funcionarios de gobierno.

Y llegó mi compañero de colegio y de pupitre Yamid Amat para cubrir el evento. Lo encontré y con los brazos abiertos y acercándome lo salude a la distancia. “Hola turco”, pensando que me correspondería también con el mismo afecto
Me miro y me dijo: “Perdón, ¿tu quién eres o en donde te conocí?”. Quedé paralizado, porque me volteó el culo.

Uno puede olvidar a su papá o a su mamá, pero jamás a sus compañeros de pupitre del bachillerato.

“Marica”, le respondí y el escuchó y le volteé la espalda y me fui a hablar con el señor Presidente de Colombia, que era mi jefe. Me felicitó por la inauguración y lo acompañé al acto de inauguración. Todas las cadenas de radio me entrevistaron, menos Caracol en donde mi compañero de pupitre era su director. Simplemente me vetó y no habló nada de Boyacá su tierra.

Se me perdieron los cigarrillos que le regalé, los chicos de billar que pagué porque él no tenía plata y los trabajos académicos que presenté por él. Pero a muchos compañeros les hizo lo mismo y cuando realizamos el encuentro de los 50 años de bachiller asistimos 19 de los 22 que nos graduamos con él. Llegó con sus cámaras y con sus periodistas igual a cuando estudiábamos. No le paramos bolas.

Con ostentación nos invitó a la fiesta de su organización del fin de años en Andrés Carne de Res, en Chía, ninguno de sus compañeros fuimos.

Niega ser de Tunja, niega la ayuda de los salesianos para terminar sus estudios. Jamás le ha servido a su ciudad de Tunja y a su tierra, Boyacá. Varios de sus compañeros de curso fueron a su oficina para que ayudara a solucionar el problema de agua para Tunja. No los quiso recibir.

Sin duda es el compañero de más éxito de la promoción y eso que él recibió su diploma por ventanilla. Jamás aprobó la asignatura básica de la amistad y la decencia y eso que cursamos la Urbanidad de Carreño…

La nobleza de quienes tuvimos escasez en nuestra juventud, como el compañero Yamid Amat, nos hizo más fuertes en la vida y jamás debemos ejercer odios ni venganzas sobre nuestra ciudad, maestros y compañeros. Ahora, sobre los 80 años, todavía podemos recuperar el tiempo perdido y demostrar generosidad en nuestros actos.

Es posible que aún podamos reunirnos nuevamente para celebrar los 100 de bachilleres y ver a Yamid igual a cuándo estudiamos en el Colegio Maldonado de Tunja. Abrazos para mis amigos y compañeros de la vida principalmente para Yamid.

7 COMENTARIOS

  1. Hay gente tiene carencia total de arraigo y este periodista Yamit Amat es la epítome de esa caracterización. Valga decir que ni Tunja y mucho menos Boyacá lo ha necesitado para nada.
    Pero si es bueno saber que quien niega la patria chica es tan mal perdedor como quien niega la madre.

  2. En el año 2020, al inicio del confinamiento por pandemia, el periodista Alberto Casas Santamaría hizo una serie de entrevistas, en horas de la tarde, a personajes de la vida nacional, en uno de los días le correspondió entrevistar a Yamit. Cuando Casas le preguntó sobre su juventud e inicios en Tunja, Yamit fue cortante, irrespetuoso y cercano a la grosería, negándose a hablar del tema; muy canchero, empezó a hablar de otras cosas y evadió por completo el tema de su pasado y orígenes. No parece una buena persona, más bien ingrato y pagado de sí mismo

  3. Muy bueno el recuento qué haces del TURCO pero ese tipo toda la vida fue impotable y no conocia a ningún compañero aún cuando yo estaba en primero de bachillerato el tipo era muy engreído y no se de que se las daba si cuando el padre de él tenía el almacén de telas también en La calle real tubo problemas con la Justicia y al pabnoptico fue a parar

  4. En primer lugar…sorprendido..no tanto por yamid…que sus motivos tendrá….
    Sorprendido…por..esta forma de degradación…Publica….
    Eso de sacarle los trapos al sol..gratuitamente…a un individuo..no tiene nada de constructivo…
    Una situación emocionalmente compleja…para el autor del libro…
    Si bien no le ha hecho bien a tunja o boyaca..no se deduce que tampoco se lo haya causado….
    Campaña bastante..ambivalente…y sospechosa…tratándose de una verdadera amistad..

  5. Es el perfil del Yamid estudiante de Tunja, escrito por alguien que tuvo la fortuna de conocerlo.

    En la vida todos acertamos y nos equivocamos, pero que Yamit desconozca a Tunja pese a haberse educado en nuestra hidalga capital, tampoco lo hace bogotano por estar en la ciudad dónde cosechó exitos. Liberal tenía que ser.

    Finalmente unos salimos de Boyacá y seguimos siendo boyacenses, otros como Orlando Flechas Corredor se quedaron en el terruño, pero algo le aportaron, pero Yamid ni lo uno ni lo otro.

    No hagamos drama con esto, porque la columna en cierta manera, al hablar de Yamit puede ser un homenaje.

    Y como dicen por ahi, que hablen bien o mal pero que hablen, porque de lo contrario pasamos por la vida sin dejar huella.

    Queda para el catalogo de sabiduria popular: UNO PUEDE OLVIDAR A SU PAPÁ O A SU MAMÁ, PERO JAMAS A SUS COMPAÑEROS DE PUPITRE DE BACHILLERATO.

    Un abrazo Orlando.

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