El suspenso de las elecciones en la UPTC: dudas y anomalías 

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Foto | Hisrael Garzonroa
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Observatorio de procesos electorales (OPE) de la UPTC

El fin de semana pasado sucedió lo que muchos anticipaban. La convocatoria a la elección de los representantes de los estudiantes de este centro universitario ante el Consejo Académico y el Consejo Superior estuvo plagada de todo tipo de irregularidades. El voluble Comité Electoral convocó a los estudiantes de los programas presenciales para el día viernes 31 de marzo y a los estudiantes de los programas a  distancia para el sábado 1 de abril. Hasta ahí, no habría mayores reparos, teniendo en cuenta que los estudiantes de estos últimos solo frecuentan las aulas de los más de 20 CREADs  los días sábados. Además, los viernes, los estudiantes que proceden de los municipios cercanos a donde funcionan las sedes principales de la universidad, regresan a sus terruños.

Dentro del panorama descrito, sorprenden los resultados de estas atípicas elecciones. Veamos, hubo tres elecciones simultáneas: la representación de los estudiantes de toda la universidad ante el Consejo Superior, la elección del representante de los estudiantes de la sede central ante el Consejo Académico y la elección del representante de toda la universidad ante este mismo organismo. Todo transcurría normalmente el día viernes en la sede principal y en las sedes seccionales, salvo lo acontecido en Chiquinquirá, donde un extraño bloqueo impidió que se realizaran los comicios. Contra todo tipo de prudencia en la divulgación de la información, el Comité Electoral autorizó la realización de los escrutinios parciales en la noche del viernes, los que fueron conocidos de inmediato.

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El sábado la universidad presenció un frenético proselitismo de profesores y directivos de la Facultad de Estudios a Distancia (FESAD), encabezado por su decano, un aprendiz de manzanillo, a quienes vieron constriñendo a los electores.

Tal fue la acometida de los promotores de las candidaturas prohijadas por la dirección de la universidad y sus adláteres, que el viernes la única candidata mujer, Tatiana Triana, a la representación estudiantil ante el Consejo Superior, aventajaba por más de 1.400 votos, a su segundo competidor, Danilo Valderrama, estudiante de la FESAD; Tatiana obtenía el mayor caudal electoral, en los programas presenciales,  pero, vaya sorpresa, el día sábado los guarismos se invirtieron, la estrategia  de manipulación electoral dio sus frutos, los votos depositados por el segundo  eran de 2.639 y por la primera de 2.417. Una diferencia de 222 sufragios en contra de la candidata que ganaba el viernes.

Hay que llamar la atención sobre que los estudiantes de la FESAD representan cerca del 22% del estudiantado de la UPTC, situación que pone en entredicho los resultados como tales y por consiguiente la legitimidad de una representación así obtenida.

Como si fuera poco lo ocurrido en este anómalo episodio, el Comité Electoral decidió convocar para el 7 de abril, la suspendida votación en Chiquinquirá, seccional que alberga una población estudiantil de alrededor de 1.000 estudiantes. Así las cosas, con los resultados parciales divulgados por la Oficina de Comunicaciones,  todas las estratagemas valen para distorsionar una endeble democracia electoral, contaminada por el clientelismo más zafio de quienes usufructúan pequeñas parcelas de la burocracia universitaria.

La crónica de este carrusel electoral no termina ahí, pues causa perplejidad que en estas elecciones el voto en blanco fue un personaje destacado.

En los tres procesos esta expresión de visible inconformidad estudiantil alcanzó cifras insólitas:

Fueron 715 en la elección del representante estudiantil ante el Consejo Superior, 1.902 en la elección del representante de los estudiantes de toda la universidad ante el Consejo Académico -el puntero obtuvo 2.580 votos-, y 896 en la elección del representante de los estudiantes de la sede central ante el Consejo Académico, con el agravante de que fue la mayor votación, seguida por el candidato con mejor desempeño electoral, quien obtuvo 714 sufragios. Esta última elección se repetirá en breve.

 Estos resultados, sin lugar a dudas, muestran que, además del alto nivel de abstención (aproximadamente el 75%), la pérdida de credibilidad en la dirigencia estudiantil  cooptada por la administración de turno, ha llevado al ascenso del voto en blanco.

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