El sentido de lo comunitario

Foto: @BoyacaEsNoticia

Por: Pedro Pablo Salas Hernández/Asesor de Diálogo Social de Boyacá

En la actualidad cuando se trata de discutir los temas de la democracia sale con más fuerza el sentido de tragedia de lo público frente a la bonanza de lo privado.

El occidente de Boyacá, como podría ser cualquier otra zona del departamento que hoy vive una realidad de pobreza, exclusión en medio de la riqueza, hace parte de los rumbos que toma un modelo de desarrollo donde los capitales privados, con fuentes lícitas y algunos otros con sospecha de su licitud, crean un avasallamiento donde ni los municipios, el departamento y con anuencia del modelo de desarrollo impuesto por el gobierno central, terminan por hacer de las regiones, pequeñas bolsas de valorización y enriquecimiento para unos pocos.

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Boyacá vive esa realidad de oriente a occidente, de norte a sur, y solo por poner un ejemplo de lo que está sucediendo en torno al carbón, las provincias de Márquez, Valderrama, Norte, Gutiérrez, o lo que sucede con las esmeraldas en occidente; la situación que se va a vivir con la entrega de seis campos de explotación de hidrocarburos a ecopetrol en puerto Boyacá donde está empresa está tercerizando la contratación de mano de obra con exclusión de la mano de obra local, o el desplazamiento silencioso de campesinos del Alto Ricaurte por capital de dudosa procedencia, la compra de privados de áreas que pertenecen a la nación para proyectos mega turísticos, los nuevos negocios y aplicación del embalse de Chivor, donde a sus comunidades solo les ha traído alteraciones negativas, afectándose un micro clima sin ninguna compensación; los proyectos de energía fotovoltaica, en Tibasosa, Paipa donde a las comunidades no se les ha socializado ni los impactos, ni las posibles retribuciones que como habitantes del territorio donde se ubican esos proyectos, deberían permitir un ingreso menos antipático de estas energías alternativas del capital llevado en los territorios.

Dejo por fuera, otras divisiones en torno al Cannabis, de cómo en Sutamarchán se está tumbando una montaña, donde están los acueductos de varias veredas y la presión que el inversionista ejerce sobre sus vecinos para que le vendan sus parcelas, este debate no es ajeno a los cambios de vocación que este tipo de inversiones tienen sobre vocación del territorio y quienes tienen anclado su futuro, en otras planes que no son de los negocios de quienes están cambiando la vocación agropecuaria, ecosistemica, agroecologica y de vocación paisajista de Boyacá, por sistemas extractivistas, y modelos de inversión exclusivamente para solo mencionar algunos casos.

En el material de video subo el caso de lo que está sucediendo en occidente de Boyacá, en particular Muzo, Quípama, San Pablo de Borbur, Coscuez entre otros. Son  los encuentros de solidaridad que se están fortaleciendo por la población, raizal, nativa y aún extranjera, para salir al quite de la pobreza, esta región donde el Estado ha estado ausente para la gente del común, sin embargo algunos sectores políticos ven con celo los procesos organizativos autónomos de la comunidad. El Ministerio de minas viene haciendo una aproximación al territorio para tratar de buscar salidas a esta crisis que en esencia ha creado el mismo gobierno central.

Una zona con enormes intereses debería ser atendida con prioridad, sin embargo la ausencia de un debate, que debe ser encarado con altura, considerando diversos aspectos para articular un plan que permita mitigar la tragedia y tensiones sociales que allí se viven, no dejan ver un panorama lo suficientemente claro, por ahora estamos como Diálogo Social y Paz del departamento, buscando que a las comunidades se les respete sus procesos organizativos, que los alcaldes ni empresas multinacionales no intervengan en el saboteo de intentos que hacen las mismas comunidades para desde sus limitaciones, crear unos tejidos de solidaridad que han sido más contundentes que los pobres ofrecimientos que hacen las administraciones, en tanto como lo ha logrado hacer las asociaciones de guaqueros, que como se muestra en el video no solo hacen denuncias, sino que desde los convites arreglan caminos, entregan toneladas de mercado, hacen la olla colectiva comunitaria, crean apoyos para los más necesitados.

Este tipo de dinámicas dan lugar a temores, miedos a las formas tradicionales de control social que históricamente se ha hecho desde la violencia, o el clientelismo, hoy el resurgir comunitario debe ser apoyado, no obstaculizado, por quienes buscan interpretar lo que necesita el occidente de Boyacá.

*Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la postura editorial de EL DIARIO.

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