El puente se quebró y nadie hizo nada

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Hace un poco más de un mes la Alcaldía de Tunja decidió quitar el puente peatonal que permitía pasar sobre el Río La Vega y que comunicaba al barrio Las Quintas con la Avenida Norte. A pesar de que el puente era un inminente riesgo para aquellos que lo usaban, los tunjanos han manifestado que lo extrañan mucho.

El puente artesanal ubicado en la carrera sexta a la altura de la calle 44, que comunicaba a los peatones desde la Avenida Norte hacia el barrio Las Quintas, desapareció el pasado mes de febrero, el 15 de ese mes fue la fecha de su defunción.

El puente era feo, mal hecho y, sobre todas las cosas, muy peligroso; por eso la Alcaldía decidió quitarlo. Por eso, y porque no se c ontaba con los permisos requeridos por Dracol. “No poseemos el permiso de Dracol para hacer el paso peatonal acá sobre esta línea férrea, entonces eso tenía una acción jurídica, la cual nos obligaba a quitar el puente”, señaló el secretario de Infraestructura de Tunja, Rafael Acevedo, recién quitaron el puente.

Pero los habitantes de la zona lo extrañan, EL DIARIO salió a conocer la opinión de los vecinos de estos barrios; Santa Inés y Las Quintas, y no hubo una sola persona que manifestara estar contenta por haber perdido el puente. De hecho, se preguntan si la Alcaldía de Tunja tiene planeado reemplazarlo. EL DIARIO consultó a Rafael Acevedo para saber si el pedido de la comunidad será resuelto. El Secretario de Infraestructura le comentó a este medio que el puente vehicular que está a medio hacer, y del cual se planean retomar obras este año, contará con un paso para los peatones que necesiten movilizarse entre el barrio Las Quintas y la Avenida Norte.

Por lo que se puede entender, y con el paso del tiempo, el puente peatonal se convertirá en un vago recuerdo. La Alcaldía aclaró, luego de quitar este puente, que a tan solo 180 metros está la intersección férrea autorizada del barrio Santa Inés. Pero para los vecinos de esta zona, y para los demás que a pesar de no vivir cerca transitan con frecuencia por el lugar, se hace necesario un paso intermedio entre la intersección del Santa Inés y la del barrio Las Quintas ubicada a la altura de la calle 48b, en cercanías a la sede campestre de la EBSA.

“Creo que una necesidad importante sería un puente, para no estar yendo hasta ese puente de allá (Santa Inés); acá habían construido uno, uno hechizo, lo quitaron porque era muy peligroso. Una necesidad (que tenemos) es ese puente porque el río pasa ahí precisamente”, señaló Leandro Pinzón, transeúnte de la zona.

Es totalmente entendible que el puente se haya quitado porque ponía en riesgo la seguridad de los ciudadanos, pero las autoridades municipales no se han enterado de que aún hay ciudadanos que siguen arriesgando su integridad en esa zona; y ahora de una forma mucho mayor. “Ahorita el riesgo que hay  es el de los estudiantes que se pasan por el tubo”, señaló Alejandra; una ciudadana que trabaja en el edificio María Fernanda y que a diario nota los efectos que ha tenido la acción de la Alcaldía.

El puente duró, según dice la Alcaldía, ocho años; los vecinos del lugar creen que fue mucho más tiempo. De todas formas, sea cual sea el tiempo que haya durado, ninguna administración municipal se preocupó por arreglarlo o por conseguir los permisos de Dracol para conservarlo. Fue mucho más sencillo quitarlo y dejar a su suerte a lo que ellos consideran un puñado de ciudadanos, pero que ciertamente son manotadas de personas que hoy reclaman se les haga uno nuevo.

Eso, parece fantasía pura; la Alcaldía tiene que terminar la construcción del puente vehicular del barrio Las Quintas, muy cercano al lugar  donde estaba ubicado el puente artesanal. Lo tiene que terminar porque una orden judicial así lo dictamina y los vecinos de este sector mantienen una  la esperanza de que este se haga con el mencionado paso para peatones

La Administración Cepeda ha afirmado que la terminación de este puente tiene un costo cercano a los 1.800 millones y que pretende invertir 600 millones por año para que este sea una realidad antes de que Pablo Cepeda termine su mandato.

Pero en lo que va corrido de 2017 no se ha visto ni el más mínimo avance; y eso que el trabajo es bastante ya que luego de la realización de unos estudios de patología  y evaluación estructural del puente se determinó que en el acceso occidental del puente el “muro existente no cuenta con protección ante agentes atmosféricos, hay un deterioro geotextil del muro tierra armada, el muro presenta inestabilidad y derrumbes, su estado obliga a retirar y reconstruir el relleno del acceso y la protección del muro”. Los estudios señalan, respecto a la infraestructura, que los “estribos presentan contaminación biológica”, por lo que se hace necesario “remover unas estructuras de concreto en estribos para descanso de losa de aproximación”, además hay una “falta de acero de refuerzo en los vástagos de estribos”. Respecto a l superestructura los estudios señalan que “aletas y conectores presentan óxido por corrosión; no se cuenta con tablero en concreto, ni bordillos, ni andenes, ni señalización; soldaduras deficientes”.

Las obras para la terminación de este puente empezarían en septiembre o quizás en octubre de este año, según lo que le comentó Rafael Acevedo a EL DIARIO.

Por ahora los habitantes del sector, y todos aquellos tunjanos que visitan la zona, deberán seguir pasando sobre el tubo o haciendo largos recorridos para cruzar el río. Lo cierto es que, si el puente fue retirado para mantener la integridad de los ciudadanos, resulta lógico que la Alcaldía no esté al tanto de que actualmente los ciudadanos estén improvisando tablas como puentes o cruzando sobre un tubo, lo cual incrementa el riesgo que se quiso prevenir con el retiro del puente.

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