El diagnóstico del Alcalde Correa Durán

William Correa Durán, alcalde de Socotá. Foto: Hisrael Garzonroa - EL DIARIO

William Correa Durán llega por tercera vez a regir los destinos del Municipio, así que esto demuestra dos cosas, que es una de las figuras que mejor conoce el territorio y a quienes lo ocupan y que en consecuencia, si ha sido elegido tantas veces es porque goza de la confianza de la mayoría de la población que decidido volver a votar por él.

Ocho años después de su segunda alcaldía, vuelve al despacho de la primera autoridad del municipio y lo que encuentra es desalentador, por lo que su primera acción es la de convocar toda la institucionalidad regional y departamental para abordar en conjunto la problemática de su jurisdicción y de toda la provincia. Así que delante de la delegación del gobierno departamental, de los altos funcionarios en el departamento de la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, el representante del Ejército y de la Policía y del Obispo de la diócesis de Duitama, el burgomaestre hizo la radiografía de lo que pasa en su localidad, lo cual se extiende por toda la provincia, con pocos matices de diferencia.

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Comenzó refiriéndose a las condiciones más complicadas de sus gobernados, que son los habitantes de las veredas lejanas: “aquí la palabra ‘veredas lejanas’ quiere decir que están al otro lado del desarrollo y el bienestar, más allá del Parque Nacional Natural de Pisba, el cual, en su mayor parte queda en territorio del municipio de Socotá, en un 60% o más; también incluye a Tasco y Socha. Por eso, Señor Procurador, Señor defensor del Pueblo, ustedes que han sabido de las circunstancias que nos aquejan hoy estamos aquí para evaluar las dificultades y estas son de movilidad. De aquí se coge un carro hasta la Laguna del Soldado en el corazón del Páramo, a donde se gastan cuatro horas; los que tenemos carro, bien. De ahí a las veredas alejadas, a Guamá, a Chipa viejo y las demás, gastamos 10 y 12 horas a lomo de mula. Hoy cuando digo que esta es una emergencia humanitaria, la primera petición, que es un ruego, que es una súplica, y como buenos súbditos, arrodillarnos ante Parques Nacionales, ante Corporinoquía y ante Corpoboyacá y ante el Sr. Gobernador, por vida suyita, préstenos su atención y apoyo para que por lo menos a esos sectores pueda llegar una ambulancia; eso es lo mínimo que puede hacer el Estado, es lo mínimo que puede hacer un gobierno, permitir la entrada de una ambulancia que no solo le sirve al campesino, le sirve al ejército, porque allá se vive un conflicto y es una zona con grandes dificultades.

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“Les decimos a todas estas entidades y al gobierno departamental que solo nos dejen hacer una carretera de dos metros con cincuenta que no causa ningún estrago ambiental”

Les decimos a todas estas entidades y al gobierno departamental que solo nos dejen hacer una carretera de dos metros con cincuenta que no causa ningún estrago ambiental. Señor procurador, señor defensor, Parques nacionales les paga a personas que ni siquiera viven en el campo, en cambio a los campesinos, que todos los días cuidan el páramo, no les pagan. Y si a alguien ofendo, me disculpa, pero es la situación real. Y pensábamos que en la celebración del Bicentenario de la Ruta Libertadora, la región recibiría el apoyo y la reivindicación que merece. Pero saben qué, nos regalaron como celebración del Bicentenario, una piedra con unos nombres, cuando hace doscientos años en este sector la gesta libertadora aportó a la libertad de Colombia la sangre de nuestros hombres y mujeres.

“Señores autoridades, los salones del colegio están en mal estado”

Así que hoy les decimos a todos que, además de que no tenemos la carretera, todavía hay ciudadanos que no tienen luz eléctrica porque la Electrificadora de Boyacá la vendieron y no tenemos los recursos para hacer los diseños y la topografía, menos para pagarle a esa empresa los lo que cobra ahora por llevar el servicio. Hay un colegio donde el año pasado se graduó un estudiante y este año se graduarán cuatro. Señores autoridades, los salones del colegio están en mal estado, porque hace ocho años no se hace ninguna inversión. Hoy tenemos 56 niños, con dos o tres profesores, no tenemos un computador, no tenemos internet, no tenemos un cancha, no tenemos absolutamente nada; entonces, creo que esto es lo fundamental en el tema de educación y de ahí es el compromiso que hablábamos con el ejército, si nos unimos todos seguramente vamos a salir adelante. Cómo es posible que los profesores no lleguen cuando tienen que llegar y los niños no tengan las mínimas ayudas y tengan que caminar dos o tres horas para llegar a su escuela.

Definamos aquí la carreta, que es fundamental; en la gobernación hay un proyecto ya casi viabilizado, denominado Sendero Ecológico de la Ruta Libertadora, hacia la Laguna del soldado. Y me decía el coronel, ‘oye William, nosotros tenemos una escuela de ingeniería, ¿por qué con el municipio, la gobernación, la nación y el ejército no construimos esa carretera? Esto es lo que debe hacer el ejército, socializar más con su comunidad. Esto es lo que debemos hacer. Coronel muchas gracias, esas son las ideas que nos benefician a nosotros.

“Lo más seguro es que esa criatura nazca como hace doscientos años en el páramo, a 3.700 metros de altura y por la noche”

Otra historia que se la conté a la Directora de Parques Nacionales. Sucede en las veredas el Oso, Pueblo Viejo, Chipa Viejo, La Reforma, y demás veredas del sector: una niña de 13 años que queda embarazada y tiene que esconder el embarazo ante el papá; y, cuando el papá y la mamá se dan cuanta, ya se sabe qué pasa (le dan su muenda); y si el médico del ejército o del municipio detecta ese embarazo, entonces, solo una o dos veces esa niña tiene control médico; y salen de allá en una mula en el momento en que empiece el trabajo de parto. Lo más seguro es que ese niño nazca como hace doscientos años en el páramo a 2.700 metros de altura y por la noche; y la misma paciente, con su papá o su mamá o su esposo, tienen que atender el parto. ¿Y saben con qué cortan el cordón umbilical? Con un machete. Esta es la triste realidad de las gentes de esas veredas.

“quiero referirme también a la ley de páramos. Esa ley va a convertir a esta región, a este departamento, y a muchas otras zonas del país, en una bomba de tiempo”

Esto es lo que debemos tener en cuenta y en esto nos debemos comprometer, el gobierno el ejército, el municipio. No me voy a extender más porque ustedes van a ratificar todas estas cosas, pero quiero referirme también a la ley de páramos. Esa ley va a convertir a esta región, a este departamento, y a muchas otras zonas del país, en una bomba de tiempo; todos los campesinos que están aquí han ocupado estas tierras del páramo, de generación en generación y, hoy, con una ley hecha por unos personajes que no conocen la realidad del país, los van a sacar, los van a expropiar, sin decirles cómo los van a compensar.

Esta gente, en los últimos cuatro años, la han tenido de reunión en reunión; en Tunja, en Bogotá, en el Congreso, aquí en Quebradas, en el pueblo, clamando que no los saquen de su tierra, que no les quiten su tierra. Señor procurador, Señor defensor del Pueblo, creo que esa ley tienen que cambiarla y si quieren sacar a un campesino tienen que pagarle sus tierras, protegerle su familia, darle su plan vida.

Ellos no admiten que tengan que salir de su tierra, sino que se van a convertir en un problema social. Y coronel ahí es cuando los actores armados entran a jugar; porque cuando no hay educación, cuando no hay condiciones ni oportunidades, ni siquiera salud, pues esas gentes y esos jóvenes, son los que más adelante van a fortalecer estos grupos al margen del Estado.

Termino contándoles que recibí hoy al Procurador y a todos los visitantes en el hospital de Socotá. Esa es otra realidad, hoy si ustedes van al hospital, seguramente es mejor ir a una droguería, seguramente es más fácil ir a donde un brujo, seguramente es más fácil ir a otros lugares que a esta institución. Nosotros le decíamos al Secretario de Salud que nos tenía que ayudar con infraestructura, con dotación y sobre todo a pagar unas deudas y unos pasivos que tiene esta empresa social del Estado.

“Pero llegará el momento en que si no hay solución, no serán diez ni doscientos, sino ocho mil campesinos que iremos a la Plaza de Bolívar; no solo a la Plaza de Bolívar de Tunja, sino a la Plaza de Bolívar de Bogotá”

La solución es fácil; solo falta la voluntad política y, por eso sé que si hoy el gobernador no vino aquí, no me cansaré en estos cuatro años de estar en las oficinas de la gobernación, un día solo, otro día con los concejales, otro día con los personeros, otro día con los alcaldes de la provincia de Valderrama. Pero llegará el momento en que si no hay solución no serán diez ni doscientos, sino ocho mil campesinos que iremos a la plaza de Bolívar no solo a la plaza de bolívar de Tunja sino a la plaza de bolívar de Bogotá, porque esa gente humilde que paga sus impuestos y paga sus obligaciones también son ciudadanos como la gente que vive en el norte de Bogotá.

Lo volveremos a hacer, porque ya lo hicimos una vez cuando una multinacional intentó tomarse los recursos de la gente de La Chorrera. Entonces tenemos que solucionar el tema de la salud. Los mineros hoy, el solo municipio de Socotá, aporta 300 mil toneladas de carbón al año por las cuales cada minero paga entre 13 y 14 mil pesos de regalías por tonelada; y, cuando el carbón se exporta, se paga una cuota superior adicional a 3 mil pesos. Hoy le queremos decir al gobierno nacional que cambie esa ley, (la Ley de regalías) porque nosotros somos municipios productores.

“La producción de carbón es de 300 mil toneladas, que pagando un promedio de 15 mil pesos por tonelada, ahí hay mucha plata que a nosotros no nos llega; es decir, que de esto el gobierno central obtiene unos 4 mil 500 millones de pesos, que en su mayoría debería correspondernos a nosotros”.

Y termino diciéndoles, Dr. Pedro Pablo (Asesor de Paz del Departamento), en los OCAD regionales, en el Ocad departamental, el gobernador, debe presentar proyectos de infraestructura, para la parte social y humana, con estos recursos; porque la producción es de 300 mil toneladas, que pagando un promedio de 15 mil pesos por tonelada, ahí hay mucha plata que a nosotros no nos llega; es decir, que de esto el gobierno central obtiene unos 4 mil 500 millones de pesos, que es mucha plata, que en su mayoría debería correspondernos a nosotros. Entonces si queremos solucionar los problemas de la salud y de la educación, ahí está la solución, porque ahí está la plata porque afortunadamente nosotros somos productores de carbón y esa es nuestra mayor riqueza y esa es nuestra economía y no la podemos cambiar. En ese tema creo que al Sr. Gobernador, en el Ocad departamental, le corresponde, ponerse al frente para favorecer la provincia de Valderrama y todos los municipios, con la presentación de proyectos y obtener recursos por derechos propio, igual que en el Ocad Paz. ¡La única cosa que no hemos perdido los socotenses es la esperanza!

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