El día después

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Por | Echando lengua / Luis Heriberto Bohórquez

Ingeniero de Vías y Transportes, egresado de la UPTC oriundo de Garagoa. Catedrático universitario, especialista en calidad de materiales y producción industrial de concretos. Foto: Archivo personal

Previsible que luego de la pandemia seguiremos igual y nuestro desarrollo regional continuará estancado porque para la dirigencia boyacense, sólo existe turismo, industria y oportunidades de progreso, en las encopetadas provincias del sector turístico de Villa de Leyva, Centro y el corredor industrial de Tundama y Sugamuxi.

En 1983 cuando creíamos que el final de la humanidad sería causado por el holocausto nuclear, ABC lanzó la producción de ficción The Day After, recreando lo que podrían ser los efectos de dicha catástrofe. Lejos estábamos de pensar que 37 años más tarde, enfrentaríamos la amenaza invisible del COVID-19, que ya nos ha dejado escenas similares a las de la película, como las de Guayaquil, España, Italia y Nueva York.

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Tranquilizante, si cabe la palabra, que los contagios llegan a un pico donde se produce la mayor letalidad, luego del cual estos efectos disminuyen y todo tiende a regresar a la normalidad. Así pues, sigue de moda el término incertidumbre, porque nadie sabe con certeza cuándo sucederá lo uno o lo otro. Lo único seguro es que una vez ‘cese la horrible noche’ de la pandemia, todo lo bueno que sucedió durante el aislamiento, las reflexiones y los buenos propósitos quedarán atrás, dejando aflorar de nuevo la desidia, inequidad, intolerancia, incoherencia, corrupción y, lo peor de todo: la ingratitud con cualquier persona o estamento de la sociedad o el Estado.

El panorama actual de confrontación política continúa, mientras algunos gobiernos territoriales se esfuerzan para sacar adelante la implementación de los planes de desarrollo y es posible que los problemas del Valle de Tenza continúen sin solución y con el descuido de diputados, parlamentarios y gobierno departamental. Esta es la historia de siempre.

Previsible que luego de la pandemia seguiremos igual y nuestro desarrollo regional continuará estancado porque para la dirigencia boyacense, sólo existe turismo, industria y oportunidades de progreso, en las encopetadas provincias del sector turístico de Villa de Leyva, Centro y el corredor industrial de Tundama y Sugamuxi. En este mapa, los valletenzanos parecemos no tener opción y paradójicamente esta semana se anuncia con bombos y platillos, la asignación de 60 mil millones de pesos para la culminación de la vía Tibaná – Garagoa.

Hace cerca de seis años, el gobierno departamental de entonces, adjudicó una licitación por un monto cercano a 90 mil millones para el corredor Puente Camacho – Las Juntas, cifra que resultó insuficiente para concluir la reconstrucción de la vía. Justificado o no dicho gasto, el hecho es que seguimos igual o peor que a mediados de la década de los setenta del siglo pasado. En fin, amanecerá y veremos qué va a pasar ahora, porque, sin duda, algo no está funcionando bien en la planificación de las inversiones en infraestructura.

Los servicios públicos en nuestros municipios, pese a los avances siguen siendo exiguos y sin adecuarse para recibir visitantes, que lógicamente exigen un buen nivel de atención en salud, seguridad y ante todo hospitalidad, para lo cual es posible que no estemos debidamente preparados. Ahí hay un reto grande para quienes hoy ocupan curules en corporaciones públicas conquistadas bajo la bandera del turismo. Ellos no deben olvidar que nada de esto es posible sin educación.

No se trata sólo de criticar, pero la verdad sea dicha, los ciudadanos debemos tener un papel más activo en el desarrollo de nuestra sociedad, participando con verdadero criterio comunitario. De igual manera los gobernantes de turno deben ejercer su papel sin temor a una sociedad civil organizada, cuya actitud puede ser decisiva en coyunturas históricas. Ojalá en el día después de la pandemia, superemos la brecha entre los pequeños odios y los grandes amores causados por el mesianismo y la embriaguez del poder.Twitter: @luchocalidad 

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