El desempeño de la economía boyacense en 2021: un rebote insuficiente…

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Por | Edilberto Rodríguez Araújo- Profesor investigador, integrante del grupo OIKOS de la UPTC

Edilberto Rodríguez | Contrapunto económico

Recientemente el DANE divulgó las cifras del comportamiento de las economías departamentales el año pasado y tal como lo han sostenido varios analistas, fue un año de rebote, considerando el bajonazo que registró la economía cuando la pandemia alcanzó su máximo pico, arrastrando hacia abajo los agregados macroeconómicos y los indicadores sociales. Actualmente la economía afronta un exceso de demanda que no ha podido ser compensada con la oferta de bienes y servicios, lo que ha presionado los precios, y, por consiguiente, la inflación doméstica.

 De otro lado, la economía boyacense repuntó en 2021, no obstante que su ritmo fue inferior a la media nacional: 8,3 versus 10,7 por ciento. Los sectores que contribuyeron a esa reactivación fueron la industria manufacturera, el comercio mayorista y minorista, y, -quién lo creyera-, las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación. Por el contrario, los de peor desempeño fueron el sector agropecuario y la construcción.

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A pesar de este notorio aumento en la producción de bienes y servicios en Boyacá, -cuyo aporte a se ha mantenido en la última década en 2,7 por ciento-, el empleo generado no fue proporcional, no cumpliéndose la famosa Ley de Okun, puesto que su nivel se mantuvo casi inalterable, estando lejos de restablecer el comportamiento del mercado laboral de prepandemia. Luego de haber perdido el año pasado 76.000 puestos de trabajo, el año pasado sólo se recuperaron 7.000 empleos. Simultáneamente, el desempleo observado se contrajo en menos de dos puntos porcentuales, distante de cifras de un solo dígito de 2019.

En el periodo 2019-2020 la desocupación se trepó en 12.000 personas, lo que contrasta con lo registrado en 2021: 7.000 boyacenses abandonaron el mercado de trabajo, principalmente quienes ejercían actividades relacionadas con el sector agropecuario y el suministro de electricidad, gas y agua.

Si el rebote económico de 2021 no logró atenuar el deterioro del mercado de trabajo en Boyacá, su incidencia en abatir los niveles de pobreza que gravitan sobre la población fue insuficiente, comoquiera que entre 2019 y 2020, el número de boyacenses que malvivían con menos de $10.000 diarios, aumentó en 55.000 personas. El año pasado la población en situación de pobreza solo descendió en 18.000, lejos del nivel encontrado en el peor año de la pandemia (513.000 personas), es decir, aproximadamente, uno de cada tres boyacenses no poseía ingresos suficientes para acceder a una canasta de bienes y servicios, ya que sus ingresos solo representaban una tercera parte de un salario mínimo.

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Twitter: @zaperongo

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