El clima es el principal indicador de errores y omisiones: el caso de Duitama

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Foto | Hisrael Garzonroa
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Resulta increíble e inaceptable que a estas alturas se diga que la tercera ciudad del departamento tenga crisis de abastecimiento de agua con tan solo una intensificación del periodo normal seco de diciembre a marzo por el cual se está atravesando.

Decir a estas alturas que los 112 mil habitantes de la ciudad (censo 2018) pueden sufrir escasez o incluso racionamiento en el servicio de agua es la prueba irrefutable de la desidia, la ineptitud y la incompetencia de las administraciones municipales, por lo menos durante los últimos 30 años, incluido el primer periodo de Constanza Ramírez que en estos mismos años es la única que ha sido reelegida para el cargo.

El corredor central del departamento, desde Ventaquemada hasta Sogamoso, desde hace décadas debió solucionar el problema del abastecimiento de agua y ser hoy una región con aseguramiento total del suministro, cumpliendo el doble papel de satisfacción plena de un servicio esencial, con tarifas justas, en medio de una estructura empresarial eficiente y rentable, y con la solución alcanzada del tratamiento de las aguas servidas para recuperar y restablecer el equilibrio del sistema hídrico a lo largo de la cuenca alta del Río Chicamocha.

El sistema natural de reservas de agua tanto superficiales como subterráneas de la región, más los embalses artificiales construidos en las últimas cinco décadas, permite deducir que con solo un mínimo de planeación y eficiencia, se habría logrado conjurar cualquier crisis de abastecimiento de agua, pero la incompetencia de la administración pública, entendida como Gobernación y alcaldías, ha dado al traste con soluciones de fondo para tener que hoy volver sobre las mismas letanías: que hay riesgo de desabastecimiento de agua, en este caso en Duitama; que Tunja (con operador privado) necesita inversiones urgentes para evitar futuros racionamientos o que la empresa de Servicios Públicos de Sogamoso está en situación financiera difícil. Todos estos diagnósticos no deberían estar sucediendo, pero hoy vuelven a ser una gran amenaza.

Gráfica | EL DIARIO

El agua está

El asunto es simple, del principal depósito superficial de agua dulce del país, el Lago de Tota a 3075 msnm, con una capacidad superior a 1.900 millones de metros cúbicos, de donde se conduce el agua por gravedad, fácilmente se pueden sacar los volúmenes necesarios para abastecer las poblaciones cercanas encabezadas por Sogamoso y Duitama; esta fuente ha estado siempre; y si el equilibrio hídrico del Lago se recupera plenamente, sobraría agua,  siendo además, de la mejor calidad.

Y es que el punto de referencia está muy cerca: en Tunja, una ciudad que según el mismo censo de 2018 cuenta con apenas 172 mil habitantes, se ha mantenido el suministro de agua 24/7, en los últimos 23 años, con menos de 300 litros por segundo disponibles, dependiendo de la represa de Teatinos, cuya capacidad de embalse es menor a ¡seis millones de metros cúbicos!, y el agua de los pozos profundos que no es un gran caudal, lo que sumado sirve para atender la población mencionada y deja un negocio en crecimiento que para 2018 alcanzó más de 52 mil millones de pesos en ventas.

Desde la década de los 50 del siglo pasado al lago le extrajeron, bajo concesión legal, unos 700 litros por segundo, de los cuales la mitad era para Acerías Paz del Río, concesión esta última que fue suspendida por Corpoboyacá en la pasada dirección de la corporación en cabeza de Ricardo López. De aquí se concluye que podría aumentarse el caudal concesionado para los acueductos en alguna proporción y lo que falte se compensaría con la Represa de La Copa, de donde se puede disponer de 16 millones de metros cúbicos, de los cuales ya la industria usa una buena parte, pero que igual queda una importante cantidad para los sistemas de acueducto.

La Represa de La Copa tiene una capacidad total de embalse de 70 millones de metros cúbicos que se podrán almacenar de forma completa una vez se termine el proceso de adquisición de predios que faltan en el área de la represa y que hoy adelanta la Agencia Nacional de Tierras. Esta tarea debe ser prioritaria para el gobierno departamental y los municipios interesados.

Las cuentas del agua

Con base en las cifras oficiales del DA NE, la población deTunja en 2018 era de 172mil habitantes que si los multiplicamos por los 100 litros día de agua (incluso menos) -que estima Veolia que hoy consume cada habitante de la ciudad-, resulta que el total neto de metros cúbicos de agua que son necesarios cada año para atender esta demanda ronda los 6.5 millones, a los que hay que agregar, en la escala de control de pérdidas que la misma Veolia hoy estima que es del 17 por ciento, 1,1 millones de metros cúbicos; es decir que se necesitan captar unos 7,7 millones de metros cúbicos.

Por eso durante todo este tiempo en Tunja realmente no se necesitó la construcción de un nuevo sistema de captación de agua superficial para atender la demanda.

Diez municipios estimados (cuadro 1) con una población de 329.578 habitantes -censo 2018-, consumirían 12 millones 29 mil metros cúbicos al año netos; si agregamos el 17% de perdidas, que son 2 millones 45 mil metros cúbicos, entonces, es necesario captar 14 millones 64 mil 528 metros cúbicos en total para los municipios mencionados.

Al cruzar estas cifras con la actual concesión de agua proveniente del Lago de Tota para el acueducto de Sogamoso, que son 350 litros por segundo, entonces ahí no más tenemos disponibles cada año 11 millones 37 mil 600 metros cúbicos, por lo que harían falta para completar la disponibilidad total de agua, 3 millones 26 mil 928 metros cúbicos, los cuales equivalen a obtener solo 96 litros por segundo adicionales a los 350 de la concesión que hoy, literalmente desperdicia Sogamoso. Así que este faltante podría obtenerse incluso del mismo Lago de Tota como parte de los 350 lts/s que se dejaron de suministrar en la concesión para Acerías.

Pero esto en realidad no sería necesario, dado que la represa de La Copa puede suministrar el volumen faltante para garantizar lo que ya está determinado para Tunja y lo que requieran aguas abajo, Tuta y Paipa, y la actual captación que se hace desde el Río Chicamocha para Duitama.

Esto lo que demuestra es que agua hay suficiente y que disponer de ella no es más que la decisión de hacerlo en una tarea que corresponde a los alcaldes de los municipios interesados, que en este caso son los del corredor, desde Tunja hasta Sogamoso, para solucionar integralmente los problemas de abastecimiento y de saneamiento con la construcción y operación de las respectivas plantas de tratamiento.

Las cifras del negocio

Si se proyectan las cifras del negocio, tal como se maneja en Tunja, entonces los resultados no son nada negativos. Suficiente con hacer la regla de tres simple: si 170 mil habitantes propician un negocio de 52 mil quinientos millones de pesos, de 2018, ¿cuánto deben producir 330 mil habitantes, que son los de las diez poblaciones que dependen del Lago de Tota y de la Represa de La Copa? El resultado no es para nada despreciable: 99 mil 700 millones de pesos, de manera que sumados a 52 mil millones de Tunja, quiere decir que el corredor desde Tunja hasta Aquitania representa un mercado potencial de casi 150 mil millones de pesos al año, suma que, con seguridad, alcanza para hacer las obras que se requieren para conectar el sistema y optimizar el suministro en todos los municipios reseñados, y también para hacer realidad las plantas de tratamiento de aguas residuales; lo mismo que asignar los recursos que se requieran para cuidar las cuencas hídricas, una acción, que siendo la principal, es la única que jamás se ha tenido en cuenta en la formación de la tarifa.

En todo caso, lo que no es posible es que a Tunja en algún momento se le vuelva a someter al racionamiento de agua, que municipios como Tuta y Paipa se quejen de escasez de agua y menos que eso le suceda a Duitama, que contaría con más alternativas que los demás, ya que pueden ser las fuentes tradicionales, que algo han de ofrecer, las aguas de la represa de  La Copa y caudales del Lago de Tota.

Este es el gran reto de Constanza Ramírez en este segundo periodo al frente de los destinos de la ciudad, resolver el problema de abastecimiento de agua junto con la construcción de la planta de tratamiento que ha sido tantas veces aplazada.

Por su parte, la empresa de Servicios de Sogamoso, Coservicios, bajo ninguna circunstancia puede quejarse de dificultades financieras dado que es una de las empresas más privilegiadas del país en términos de la disposición y abundancia del recurso, de los bajos costos de operación y del tamaño del mercado dada su población. Si hay algún asomo de crisis en la empresa no cabe duda de que será producto de la desidia, la ineptitud, la ineficiencia y la corrupción; además porque del otro lado está el manejo de las basuras en el relleno sanitario que atiende a más de la tercera parte de los municipios del departamento, en lo que también es un negocio que por lo menos debe ser sostenible.

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