Economía 2020: “Annus horribilis”

Mientras unos esperan fútbol, otros esperan ayudas alimentarias. Dos caras de una misma ciudad. Foto | Hisrael Garzonroa

Por | Edilberto Rodríguez Araújo- Profesor investigador, integrante del grupo OIKOS de la UPTC

Edilberto Rodríguez | Contrapunto económico

El ciclo económico y la pandemia

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El año que concluye no podrá ser recordado como un año memorable, de grata recordación. El “cisne negro” o el “rinoceronte gris” de la pandemia, dependiendo de si lo consideramos un fenómeno predecible o explicable, puso en evidencia la fragilidad y vulnerabilidad planetaria. El llamado ciclo económico, rasgo de la inestabilidad del sistema económico capitalista, acentuó sus contradicciones estructurales y resultó impactado severamente por los denominados “picos” y “colinas” del ciclo de la pandemia. Las fases de expansión y contracción de la volátil economía de mercado se encadenaron al ciclo de contagio y propagación del letal coronavirus, con sus brotes y rebrotes, a pesar de los confinamientos, cuarentenas, aislamientos y distanciamientos, amén de la avalancha de los autoritarios decretos presidenciales.

No obstante, el desbordado optimismo gubernamental, secundado por los empresarios, la economía colombiana se resiste a recuperarse. Quizá el cierre de este año mostrará la dimensión del colapso de la economía nacional, cuya caída superó la de las economías vecinas. 

La debacle económica

Como se recordará, en el mes de marzo se prendieron las alarmas, y los diferentes sectores que jalonan la economía tenían un comportamiento inercial heredado del modesto crecimiento (3,3 por ciento) del año anterior, que se interrumpió en abril, comienzo de la debacle, es decir, recesión, que se detuvo en el mes de septiembre, según el Índice de Seguimiento de la Economía (ISE), reportado por el DANE, el cual es un indicador aproximado del desempeño del PIB, que en el último trimestre julio-septiembre se redujo en -8,2 por ciento. Las actividades más vapuleadas fueron la industria, el comercio mayorista, hoteles y restaurantes. Simultáneamente, el mercado laboral se resintió, puesto que entre marzo-abril se destruyeron 4 millones de empleos y más de un millón de colombianos, particularmente jóvenes y mujeres, quedaron cesantes.

Evolución de la economía y de algunos indicadores del mercado laboral

La caída libre de los guarismos laborales, se atenuó en junio para recrudecerse en julio, al ritmo de las erráticas medidas de reapertura económica. Es paradójico que, pese a que en el mes de agosto la economía se ralentizó, se crearan 1,9 millones de puestos de trabajo. El mes de septiembre es el punto de quiebre de esta fase del ciclo económico y coincide con los estridentes anuncios de los grandes laboratorios farmacéuticos de   comenzar a aplicar la vacuna contra este patógeno. 

Las estimaciones sobre el desplome del PIB al finalizar 2020 sitúan la caída entre -7 y -8 por ciento, cifra superior a la divulgada por el Gobierno Nacional que lo calcula en -6,8 por ciento. Diversos intermediarios financieros (Banco de Bogotá, Banco Itaú, Bancolombia, BBVA, Citibank, Davivienda, Scotia Bank, entre otros) pronostican que en 2021 la economía crecerá en un rango de 4 a 5,5 por ciento.  El Gobierno le apuesta a un “rebote” del 5 por ciento. Instituciones alineadas con la banca comercial, tales como ANIF y Fedesarrollo, no se apartan de estas proyecciones, pero son más cautelosas, y lo calculan en 4,2 y 4,4 por ciento respectivamente.

Y, ¿la descolgada de la economía boyacense?

Ahora bien, si este es el panorama de la economía colombiana, la economía boyacense muestra indicios (caída en la producción petrolera, menores ventas de vivienda nueva, reducción del comercio minorista y del comercio exterior), los que, al finalizar este año, evidenciarán la drástica contracción, lo que contrastará con el modesto repunte observado en 2019: 2,3 por ciento. 

De otra parte, como un síntoma del funesto impacto de la pandemia en el tejido social tunjano, se encuentra que en el trimestre junio-agosto de 2020 el empleo se redujo en 10 puntos con relación a enero-marzo, significando la pérdida de 11.000 plazas. Paralelamente, en el transcurso de los dos intervalos, el desempleo saltó de 15,9 a 25,8 por ciento lo que equivale a 8.000 personas por fuera del circuito laboral.

Como es de suponerse, la recuperación económica demorará en darse. Los indicadores sociales, como la percepción de los hogares que se consideran pobres en Boyacá, que en 2019 fue de 37,4 por ciento, tenderá a treparse, hasta copar la mitad de las familias del departamento, al incorporar el segmento denominado, eufemísticamente, “vulnerables”.  

POSDATA: a mi inmensa minoría de lectores les deseo una feliz navidad y un año 2021 pletórico de alegrías y satisfacciones. 

E-mail: [email protected]

Twitter: @zaperongo

2 COMENTARIOS

  1. Un análisis Interesante desde la perspectiva del romanticismo ideológico. Respetable salvo por la contundente realidad que supone vivir en un mundo globalizado y que dejó atrás el eufemismo de los autodenominados progres. La crisis sanitaria sólo evidencia más que lo económico, lo frágil de nuestras democracias y lo vulnerables que resultan a figuras demagogas, politiqueras y populistas alimentadas casi siempre por ofertones sociales.

  2. El análisis hecho con cifras oficiales disponibles trata de las consecuencias que sobre el empleo tuvo la pandemia a nivel nacional y local, cifras conservadoras si se comparan con las noticias que llegan de otros paises y excluyen el efecto ocasionado al agro colombiano con desplome a los puestos de trabajo y precio de los alimentos.

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