¿Cumpleaños feliz?

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Foto: Hisrael Garzonroa - EL DIARIO

Nunca el cumpleaños de Tunja será una efeméride de escasa trascendencia. Su rico aporte independentista, la pujanza de su gente, la belleza de sus calles y su arquitectura colonial son apenas los tesoros a la vista de una ciudad con tesoros escondidos. Pero la actual situación socioeconómica como consecuencia de la pandemia, sumada a una celebración que poco y nada deja a la ciudadanía, hacen reflexionar si realmente se trata de un feliz cumpleaños.

Hace 481 años, un 6 de agosto de 1539,  Gonzalo Suárez Rendón, aprovechando las bases del asentamiento indígena del periodo prehispánico, fundo a Tunja, ciudad que siglos después iba a convertirse en epicentro de las más representativas luchas sociales en Colombia.

Tan trascendental como cuna de las primeras constituciones de la naciente república, como para la batalla independentista o 200 años después el paro agrario.

Tunja, cuna de mitos, leyendas  e historias, hoy celebra un año más de su fundación hispánica. Y si bien sus pobladores sienten orgullo de una ciudad que se ha ganado un espacio en el corazón de los colombianos, es de cuestionarse si realmente este es un aniversario para celebrar.

Ya fue bastante pobre y cuestionada la celebración del aniversario 480, un año atrás, en el que más allá de los tradicionales eventos: misa, sesión conjunta del Concejo Municipal y serenata, no se hizo nada que realmente revitalizara la ciudad. Apenas se entregó un monumento en la Glorieta del Gobernador y se bajó el telón de una efeméride que ameritaría algo más.

La historia en el 2020 parece repetirse. De nuevo se hizo la tradicional misa a primera hora del día, luego la sesión conjunta entre Alcaldía y Concejo de Tunja, se publicó el pronunciamiento de felicitación por parte del presidente de la República, Iván Duque, y en horas de la noche se dará paso a la serenata y al anuncio de entrega de regalos, que para el lamento de los tunjanos no pasarán de ser la entrega de unos murales, que no se sabe bien si realmente representan a toda la ciudadanía; el anuncio de la firma de un contrato para capacitar a los docentes de la ciudad en el manejo de herramientas virtuales, que más que un regalo es una obligación en medio de la actual coyuntura, y la plantación de unos árboles en la Glorieta Moseñor Baracaldo.

No es que se desprecie o se le haga el feo a este tipo de manifestaciones, que son bien recibidas, pero la celebración de un cumpleaños debe ir más allá, debe ser una fiesta para recordar, como desea la mayoría de su gente; con regalos que perduren en el imaginario colectivo.

Tunja requiere regalos más allá del pronunciamiento del Presidente, o del lanzamiento de un video institucional para el himno de la ciudad, que valga aclarar, seguramente será renovado cuando llegue una nueva administración y sienta que esa es la mejor forma de dejar huella.

Tunja hoy requiere de una verdadera reforestación, pues si algo caracteriza hoy a la ciudad es su paisaje casi que desértico, escasos o incuso nulos de plantas, de árboles. Tunja requiere recuperar parte de esos siete humedales que han quedado sepultados bajo toneladas de cemento por los intereses de los constructores que hay que favorecer.

La actual crisis socioeconómica que atraviesa la ciudad a causa de la pandemia descarta de lleno la posibilidad de realizar grandes inversiones en causas que no son de primera necesidad, pero si hay una necesidad urgente hoy en la ciudad es la de crear empleo. Los murales, las serenatas y la decoración de glorietas no equiparan el verdadero anhelo de la ciudad que es un proyecto serio y a gran escala para la generación de empleo, que evidentemente tiene que ir más allá de la autorización a un call center, que tiene que generar más de 600 empleos en medio año, pues solo durante el último mes se perdieron algo más de 3.500.

Tunja y sus pobladores requieren de acciones coherentes con la realidad económica, necesita urgentemente que se replanteen las tarifas de transporte público en favor de la ciudadanía y no de unos pocos empresarios, necesita transparencia de parte de las empresas de servicios públicos y tarifas acorde a la calidad del servicio que se presta así a la realidad socioeconómica de su gente.

De todas formas y a pesar de todo, feliz cumpleaños a la noble y leal capital de la tierra de la libertad.

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