Cuarentenas, encierros y largos periodos de aislamiento en la historia

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Foto | https://cnnespanol.cnn.com/
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Hoy, cuando una gran parte de la sociedad se resguarda en su lugar de residencia, surgen preguntas acerca del tiempo que durará y sobre la capacidad que tendrán los colombianos para soportar en el encierro. Preguntas que por ahora no tienen respuesta. Lo que sí es un hecho es que a lo largo del tiempo han sido varias las veces que la humanidad ha recurrido a las cuarentenas como método de combate contra enfermedades, logrando resultados positivos en todas las ocasiones.

Se dice que los virus están en la tierra mucho antes de que los humanos aparecieran, millones de años antes. Es más, se dice que los virus han tenido que ver con la evolución de las especies. Pero desde que la humanidad se organizó, los virus han sido motivo de temor, sufrimiento y desgracia para muchos, y en todas las ocasiones que un virus puso contra la pared a la raza humana, fueron las cuarentenas las que permitieron la supervivencia de la especie.

La primera cuarentena de la que se tiene registro histórico es la declarada en  Ragusa, hoy Dubrovnik en Croacia. Ragusa era una ciudad que basaba su economía en la navegación y el comercio marítimo, por eso tarde o temprano terminó siendo víctima de unas de las más temibles pandemias de la historia: la peste negra.

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La peste negra es considerada por muchos como la pandemia más devastadora de la historia. Su pico más alto estuvo entre los años 1347 y 1353, y entre los aterradores efectos de los que la padecieron están la fiebre alta, tos, sangrado por nariz y otros orificios, sed aguda, manchas en la piel de color azul o negro, aparición de bubones, gangrena, rotura de bubones y por último la muerte.

A pesar de que el pico de contagio se produjo entre 1347 y 1353, solo fue hasta 1377 que el gobierno de Ragusa, que para ese entonces era una colonia veneciana, decretó el aislamiento, por periodo de 30 días, para viajeros y para tripulaciones que desembarcaran en sus puertos. La medida también aplicaba para los productos que entraran por su puerto.

En Ragusa la medida consistió en el aislamiento de 30 días de las personas contagiadas, en tres pequeñas islas no habitadas en la bahía de Cavtat.

Cabe recordar que antes de que se tomara esta determinación en Ragusa, en la localidad de Regio, en el Ducado de Milán, se decidió expulsar de la zona de intramuros a todo contagiado de la peste negra. Esta decisión data de 1974, sin embargo, no puede interpretarse como una cuarentena, pues la directriz era que el contagiado debía asentarse en el campo hasta que curara o hasta que muriera.

La cuarentena de Ragusa se convirtió en ejemplo en una época donde no existían centros médicos ni medidas sanitarias. Años después ciudades como Génova, Venecia y Pisa seguirían su ejemplo decretando disposiciones similares para hacer frente a la atemorizante peste negra.

La cuarentena se conoce como tal porque se inspiró en los cuarenta días que Jesús pasó ayuno en el desierto. Y hay unas cuantas referencias biblícas que podrían interpretarse como la primera cuarentena, según lo establecido en el Pentateuco (cinco primeros libros de la Biblia): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Levítico 13:4 sería una primera referencia: “Y si en la piel, de su cuerpo hubiere mancha blanca, pero que no pareciere más profunda que la piel, ni el pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días”. Sin embargo, la referencia bíblica no permite saber si es una medida que se toma a modo de prevención, o una medida que se toma a modo de rechazo.

También se dice que se estableció el término de cuarentena, basados en el periodo de 40 días que debía pasar un sujeto para curar de la peste negra, pues en ese entonces se decía que se necesitaban de 37 días desde el momento en que alguien la contraía y su muerte.

Otros ejemplos similares al bíblico, que consistieron en un aislamiento, no necesariamente buscando evitar la propagación y la sanación de los contagiados, fueron los de la epidemia de lepra del 583, cuyo punto de partida se supone en Lyon, y que llevó al surgimiento de las “leproeserías”.

Ragusa fue el punto de partida para las cuarentenas. Desde ese momento se fueron implementando por toda Europa, y luego por todo el mundo, con el surgimiento de brotes de fiebre amarilla, tuberculosis, cólera, entre otras.

Pero fue hasta mediados del siglo XIX que se institucionalizaron las cuarentenas dado el avance conseguido en el estudio de los contagios. Fue a partir de allí que se entendieron conceptos como el de periodo de incubación, que permitió entender con mayor eficacia, medidas como la cuarentena.

Claro que hubo cuarentenas poco exitosas, como la de la fiebre amarilla o ‘fiebre de Filadelfia’, que dejó un saldo de más de 4.000 muertos dado que no se entendió, en primera instancia, que el agente transmisor era un mosquito.

También está la historia de la cuarentena colectiva más larga de la historia. Se dio en el poblado de Eyam, en Inglaterra, en el año 1966, lugar en el que de manera voluntaria, todos sus habitantes decidieron hacer aislamiento para evitar la propagación de la peste negra. Como tal, el encierro de los habitantes de esta comunidad duró 14 meses, convirtiéndose quizá en uno de los actos más heróicos de la historia de la humanidad, pues los cerca de 350 pobladores del lugar, se encerraron no para evitar padecer la enfermedad, sino para evitar contagiarla a los demás, pues algunos de ellos ya la padecían para el momento que determinaron el aislamiento. Poblados aledaños como Manchester y Sheffield quedaron eternamente agradecidos por el gesto. La cuarentena de Eyam comenzó el 24 de junio de 1966, desde ese momento delimitaron el pueblo con una línea de piedras de una milla de longitud, colocaron carteles advirtiendo a los visitantes que no se acercaran, pues podía ser peligroso. Como sabían que muchos iban a perecer, idearon un plan para enterrar rápidamente a todas las víctimas. La llegada del verano hizo que las pulgas estuvieran más activas, lo que llevó a que en algunos días se registraran seis muertos en Eyam. Sin embargo, fue tal la efectividad de la medida, que para el 1 de noviembre el brote de la peste había desaparecido. El precio para el pueblo fue muy alto, pues de los 350 pobladores, murieron 260. Pero el agradecimiento de los poblados vecinos fue incalculable.

Otro de los ejemplos exitosos de un aislamiento fue el de la Isla de Cerdeña durante la epidemia de cólera de 1835-1836. En este caso no se habla de cuarentena pues no se aisló a los enfermos por un periodo de tiempo para evitar el contagio y procurar su sanación. Fue solamente la Isla de Cerdeña la que tomó la medida, amparada por sus fuerzas armadas, de mantener distante a todo buque que pretendía desembarcar allí. Tan rígida era la medida que no se permitía el desembarco ni de personas ni de mercancías.

El cólera tuvo por lo menos dos brotes de los que hay registros históricos en Colombia. Uno en 1840, contemporáneo a la Revolución de los Supremos, del cual hay constancia gracias a Joaquín García Benítez en sus Crónicas de Bucaramanga, y otro entre 1849 y 1850, el cual quedó mejor documentado, y del cual se basó Gabriel García Márquez para luego maravillar al mundo con ‘El amor en los tiempos del cólera’. Se calcula que en Colombia hubo cerca de 20 mil muertos a causa del cólera.

Luego el país tuvo que afrontar la ‘Gripe Española’ que fue devastadora para el raquítico sistema sanitario de ese entonces, las pobres condiciones higiénicas y de salubridad, y la incapacidad del gobierno del momento para declarar una cuarentena. Se calcula que a consecuencia de la ‘Gripe Española’ fallecieron en Colombia alrededor de 140 mil personas, cifra que pudo haberse reducido al declarar la cuarentena.

De nuevo, un ejemplo de éxito de una cuarentena se dio en el siglo XXI con la epidemia de SARS de 2002-2003, vivida en China y que llevó al régimen a tomar medidas extremas como la cuarentena para evitar una debacle. El brote, del cual se reportó su surgimiento en noviembre de 2002 fue declarado como controlado a finales de 2003.

Las cuarentenas tanto en tiempos remotos, como en la historia moderna y contemporánea han demostrado alto grado de efectividad, especialmente en contra de aquellas enfermedades de las que aún no se tiene un tratamiento farmacológico. Sin embargo, hacia las cuarentenas han surgido diversas críticas como el impacto económico y la estigmatización que han producido hacia ciertas poblaciones.

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