Covid 19: ¿un casual y necesario respiro?

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Por | Alejo Gutiérrez / Concejal de Sogamoso / Profesor Universitario

Resulta extraordinariamente paradójico y contradictorio que la pandemia mundial del COVID-19, con sus efectos devastadores en la salud, en la vida, en la educación, unida a la pérdida de fuentes de empleo y recesión económica, escasez de alimentos para los más desposeídos, haya casualmente traído el beneficio de una baja importante en la contaminación de CO2 a escala mundial y por consiguiente un efecto directo en el calentamiento global de nuestro planeta, por la paralización forzada de las grandes economías y empresas más contaminantes del mundo, principalmente en potencias como China, EE.UU. y Europa, los que han disminuido en promedio los índices de contaminación en el orden de un 20% a nivel global y, en el caso de Colombia, en un 23% aproximadamente según datos especializados del Gobierno y otras instituciones que siguen y estudian esta materia.

Hemos visto cómo muchos animales han extendido naturalmente su presencia en lugares que estaban bajo el dominio del hombre y, paradójicamente, la pandemia ha provocado una baja considerable e inmediata en los índices de contaminación, que los tratados internacionales y los gobiernos no han podido alcanzar en los últimos años, en muchos casos por el rechazo de las grandes potencias y sus inclinaciones hacia “Economías Salvajes”, y que no renuncian a su estilo de producción y dominación financiera global. 

Los ideales que hoy gobiernan priorizan la consigna de que quien más produce industrialmente, más crece, aumenta el empleo, mejora la calidad de vida, aumenta el PIB, etc. Pero ¿a qué costo?, es también para estas economías evidente que más se contamina y dañan a los recursos naturales, lo que entienden como un mal necesario, cuya cuenta la tiene que pagar toda la humanidad y nuestras generaciones futuras.

Esta baja en las emisiones industriales y el consiguiente beneficio en la salud del planeta y sus especies, no tendrá ningún efecto ni sentido a escala nacional y planetaria de ganancia, si las economías vuelven a los niveles de emisiones de CO2 anteriores al Covid19, lo que sugiere una gran oportunidad para nuestro país para no involucionar una vez que se supere esta pandemia.

Por ello, es razonable que la autoridad pública del medio ambiente a nivel nacional, departamental y las grandes empresas públicas del Estado den ejemplo y sugieran una nueva hoja de ruta , para que las empresas privadas colombianas y multinacionales, revisen seriamente sus procesos productivos industriales, sus protocolos de contaminación y tratamiento de residuos tóxicos a todo nivel, puesto que nuestro país ya no puede seguir suscribiendo tratados internacionales para disminuir estos lamentables índices de contaminación para finalmente no cumplir en nada. 

En efecto, así como se observa ahora al Estado en una política activa de gasto fiscal, para ir al rescate de las personas más carenciadas, empresas y trabajadores a causa de la pandemia, medidas acertadas necesarias y loables, dicho sea de paso, y que es necesario profundizar pensando en la necesidad de una renta básica o mínimo vital para resolver las necesidades inmediatas, también resulta extremadamente imperioso que el mismo Estado, sus entidades y empresas, instalen ahora un “nuevo pacto”, un renovado diseño y una política “verde” realmente certera, efectiva y sustentable, aprovechando esta pausa forzada de paralización productiva económica, y apostar por una economía amigable con nuestro medio ambiente , que permita recuperar el aire, las aguas dulces y mares, los nevados, los páramos, nuestra tierra en general, su biodiversidad y sus recursos, de una implacable y, hasta el momento, progresiva contaminación ambiental.

En este tema, Noruega a finales de mayo marca la ruta para el planeta post Covid 19: prohíbe la deforestación y desincentiva la cadena de productos provenientes de la tala de árboles. Esta discusión es vital en Colombia y en países como Brasil, así mismo darle una mirada al tema en nuestros municipios. En Sogamoso, solo por mencionar el tema de la deforestación, según el proyecto de Plan de Desarrollo 2020 – 2023, a 2016 el Ideam establece 30,25 hectáreas deforestadas; y, al buscar información más reciente, dice textualmente: “las hectáreas deforestadas en el municipio de Sogamoso es información Inexistente.”

Lo que esperamos de nuestras autoridades públicas ambientales a nivel local y nacional es que terminemos con esta política nefasta del “todo vale” a la hora de mantener y no disminuir los funestos índices de contaminación y, por el contrario, entremos en una nueva era de sensatez, donde la protección de nuestro medio ambiente sea una prioridad.

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