Comida para dar y convidar… y los que la producen, ¿se arruinan?

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Plaza de mercado Ramiriquí. Foto|Hisrael Garzonroa

Durante la semana del 21 al 27 de noviembre de 2020 bajaron las cotizaciones de las verduras, las frutas y los tubérculos, de acuerdo con el trabajo de recopilación de información que hace el Dane cada semana.

La noticia es excelente; que haya comida en abundancia siempre será lo que se quiere escuchar, ya que barriga llena, corazón contento. Comida abundante, barata y para todo el mundo, es lo más próximo al mundo feliz y en un país como Colombia, siempre ha habido comida abundante y barata, y se puede decir que para todo el mundo. Sin embargo,  esto tiene la cara triste de los precios, cuya baja exagerada, lleva a la ruina de los productores, que en este momento es lo que se está viendo con los cultivadores de papa, entre los más afectados.

De acuerdo con la información del Dane, en el transcurso de la semana bajaron los precios de la cebolla cabezona blanca, la remolacha, el apio, la lechuga Batavia, el pepino cohombro, la zanahoria, el repollo blanco, la ahuyama y la coliflor. En particular, aumentó la producción de cebolla cabezona blanca en Cundinamarca, Boyacá y Nariño. Esta parte de la información agrega otra preocupación para los agricultores boyacenses, dado que el precio de la cebolla impacta en una amplia franja de productores en nuestras zonas productoras que tendrán que afrontar enormes pérdidas si los precios descienden por debajo de ciertos niveles. Recuérdese la crisis de precios de hace 9 años.

Todo barato

El reporte de los precios da cuenta que hay descenso en los precios del mango Tommy, el
maracuyá, la papaya Maradol; las piñas, gold y perolera, la granadilla, los limones común y Tahití, la patilla, la guayaba pera y la naranja común. En concreto, el precio del mango Tommy bajó por la mayor producción en Cundinamarca, Tolima y Valle del Cauca. También bajaron las cotizaciones de la arracacha amarilla, las papas, criolla limpia, única, capira, superior y suprema y la yuca Ica. En el caso de la arracacha amarilla se destaca el aumento de la oferta desde Tolima, Norte de Santander, Valle del Cauca y Santander.

Precios de Verduras y hortalizas que también nos golpean

El precio de la cebolla cabezona blanca bajó en 31 de los 32 mercados donde se negoció debido a la mayor oferta proveniente de los cultivos provenientes de Boyacá, Antioquia, Nariño, Cundinamarca y Norte de Santander. En Bucaramanga y Pereira el kilo se transó a $1.145 y a $1.057, respectivamente, lo que significó una reducción de 28,06% en promedio.
Igualmente, descendieron los precios de la remolacha en 27 de los 28 mercados donde se ofreció, por el aumento en la producción originaria de Mosquera, Zipaquirá, Madrid, Facatativá, Funza, Cota, Chipaque, Une, Cajicá (Cundinamarca), El Santuario, El Carmen de Viboral, Marinilla (Antioquia), Tunja, Samacá, Siachoque, Sogamoso (Boyacá), Ipiales y Pupiales (Nariño). En Medellín, por ejemplo, el descenso superó el 23,00% y kilo se transó a $646.

Frutas frescas

También bajaron los precios del maracuyá en 27 de los 33 mercados donde se ofreció, por la mayor producción en las zonas de cultivo de Neiva (Huila), Andalucía, Florida, La Unión, Dagua (Valle del Cauca), Socorro, Girón (Santander), El Peñol (Nariño) y los Llanos Orientales. En Bogotá y Cali, por ejemplo, el kilo se vendió a $2.315 y a $1.763, respectivamente, 18,61%,
en promedio, menos.

Del mismo modo, los precios del mango Tommy descendieron en 28 de los 29 mercados donde se ofreció, debido a la amplia oferta que ingresó de Espinal (Tolima), La Mesa (Cundinamarca), Girón, Lebrija (Santander) y Curumaní (Cesar). En Ibagué y Villavicencio, por ejemplo, el descenso superó el 16,00%, ofreciéndose el kilo a $1.400 y a $2.500, respectivamente.

Tubérculos, raíces y plátanos

Para el caso de la arracacha amarilla, sus precios descendieron por el aumento en la oferta proveniente de Mutiscua, Pamplona, Cácota, Chitagá (Norte de Santander), Funza, Fosca, Cáqueza (Cundinamarca), Cajamarca (Tolima), Suratá y El Playón (Santander). En Popayán y Bogotá, por ejemplo, el kilo se ofreció a $1.945 y a $1.280, un 7,92%, en promedio, menos. Esta tendencia se evidenció en 16 de los 21 mercados donde se comercializó.

El panorama debería ser favorable para todos

Como queda dicho, el que haya comida en abundancia es la mejor noticia para cualquier grupo social. Sin embargo, un titular reciente de la Revista Semana afirma que en estos momentos la otra cara de la tragedia de la pandemia es el hambre que ya padecen millones de colombianos.

Los hogares donde solo se consume una comida al día pasaron de 55.915 a 287.453; y 3.2 millones de familias solo consumen dos comidas al día, según el informe de la publicación.

Entonces, con la abundancia descrita de productos agropecuarios que hoy se está dando en el país, no habría excusa para que la gente aguante hambre, porque comida si hay. Pero al otro lado, no podría haber un solo agricultora con dificultades económicas, después de todo lo que le ha costado cultivar y cosechar con tanta abundancia.

Estas sí serian decisiones del gobierno que no resultarían tan costosas y solucionarían el problema fundamental del hambre, mientras evita la quiebra de los que trabajan y producen los alimentos. En la estrategia del gobierno durante la atención de la pandemia, la ecuación debió ser sencilla y aplicada desde el principio. Se sabía que muchos hogares tendrían más dificultades para conseguir la comida dado que sus ingresos se deprimieron dramáticamente, pero a su turno los productores agropecuarios no cesaron en su empeño de producir y hoy los resultados están a la vista, abundancia de todo. Esta abundancia debería convertirse en mercados a la mano para ser distribuidos masivamente en donde sea necesario. Frutas tubérculos y hortalizas, son una dieta más que básica.

Y a quienes los producen haberles garantizado los costos de producción más alguna utilidad razonable. Con seguridad eso costaría una mínima parte de los 100 billones o más que dice el gobierno que proyecta gastar o que se gastaron en la pandemia; y, desde luego, los beneficios serían extraordinarios.Sobre esto, de manera muy tímida y vaga, habló hace más de un mes la senadora Sandra Ortiz en Ventaquemada cuando el Ministro de Agricultura visitó esa localidad, que es la principal productora de papa en el departamento, siendo el tema central la crisis de los precios del tubérculo. La senadora Ortiz habló del instrumento de las compras públicas como mecanismo para adquirir volúmenes importantes del producto. Pues bien, no solo para comprar la papa, para comprar todo tipo de productos alimenticios de origen agropecuario para convertirlos en mercados disponibles inmediatamente para mitigar el hambre de la gente y evitar la ruina de los productores.

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