Colombia: desempleo a granel

Foto: Hisrael Garzonroa

Por | Edilberto Rodríguez Araújo- Profesor investigador, integrante del grupo OIKOS de la UPTC

Edilberto Rodríguez | Contrapunto económico

Los ciclos del mercado laboral acompañan los ciclos económicos, como vasos comunicantes. De allí resulta, que no obstante los esfuerzos y recursos gubernamentales volcados a hacia la esquiva reactivación este experimento ha sido fallido. En efecto, desde el inicio de la crisis sanitaria hace un año la trayectoria de la economía colombiana ha atravesado por diferentes picos, valles y colinas, que se han reflejado en la pérdida o mejoría en los puestos de trabajo generados.

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Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE, en los primeros dos meses de este año se crearon un poco más de 850.000 empleos y el desempleo se redujo en 236.000 personas; sin embargo, la leve mejoría en estos dos indicadores, cuyos correlatos son un ligero aumento en la tasa de ocupación y una leve merma en la tasa de desempleo (dos y un punto porcentual, respectivamente), no ocultan lo ocurrido en el año de pandemia. Simultáneamente, la tasa de ocupación de febrero de 2021 estuvo por debajo del nivel de 2020, revelando que en ese intervalo se destruyeron cerca de 1,2 millones de plazas y la trepada de la desocupación significó alrededor de 900.000 cesantes más. Tal como se observaba con el ralentizado desempeño de la economía, en el segundo semestre de 2020 la lenta recuperación condujo a un moderado repunte en la generación de empleo y de disminución del desempleo, que se interrumpió en enero de este año, y esta tendencia no muestra indicios de reversión.

 Comportamiento de los indicadores laborales

De otra parte, al examinarse los efectos sectoriales de esta coyuntura laboral, se encuentra que las actividades más afectadas entre la finalización de 2020 y comienzos de 2021 fueron, paradójicamente, la agricultura, la minería, la industria manufacturera y la administración pública. En contraste, las actividades que experimentaron una leve caída fueron la construcción y el comercio. Por el contrario, los sectores que aumentaron la contratación de mano de obra fueron alojamiento, transporte, intermediación financiera, finca raíz y, -quien lo creyera-, según el reporte del DANE, las actividades artísticas y de entretenimiento, siendo sectores que mayores restricciones han soportado. Estas cifras, quizás se reflejan en la contracción del número de empleados del gobierno (funcionarios) y los trabajadores por cuenta propia (independientes), a la par que un incremento en los obreros particulares.

La enmarañada información estadística oficial, no permite entrever brechas y matices del mercado laboral colombiano, como la prevalencia de niveles más elevados de desempleo en la población femenina y en los jóvenes, así como el preocupante escalamiento del número de personas que no encontraron empleo y  engrosaron la población inactiva (hogares con jefatura femenina en labores de oficio y cuidado doméstico, pensionados, rentistas y discapacitados, particularmente) o se refugiaron en ocupaciones de corta duración y baja remuneración, registradas en los reportes gubernamentales como subempleados subjetivos.

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