Chiquinquirá permanece quieta

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Foto Archivo: Hisrael Garzonroa-EL DIARIO

La llamada “Capital Religiosa de Colombia” y cabecera de la provincia de Occidente, experimenta  el confinamiento de unos 65.000 habitantes, para hacer frente a esta amenaza global. Sin embargo, el cierre de sus templos y santuarios, es la postal que resume la gravedad de la situación que se afronta, por estos días. 

Chiquinquirá fue, por circunstancias históricas,  una ciudad de enorme movimiento de personas.  Lo propició su condición de ciudad  religiosa al guardar  el lienzo de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, principal  símbolo de la devoción mariana,  desde hace 433 años.

Pero, también lo favorece su condición de ciudad comercial, de ciudad  cultural  y poética, lugar de encuentro  e intercambio de pobladores de tres departamentos y  el  territorio  por donde pasó uno de las principales líneas férreas del centro del país.

Foto: Luis Borja

Hoy el panorama muestra a la ciudad obligada a  parar sus dinámicas comerciales y a suspender las actividades de sus  instituciones  educativas, sus universidades y su comercio, lo mismo que a cancelar sus eventos y cerrar sus principales templos  y santuarios. 

Sus espacios culturales se vieron obligados a cerrar. Entre otros, el Palacio de la Cultura “Romulo Rozo”, la Casa de la Cultura, la Biblioteca Pública  “Julio Florez”, el Museo de Artes y Tradiciones y la Ludoteca Municipal Naves “Maria Ignacia Fajardo”.

Foto: Jhonny Angelico Zapata

Ante las medidas decretadas por el gobierno nacional, el actual mandatario Wilmar Triana González, se  encontró con varios fenómenos  difíciles de negar: sectores de población con alta vulnerabilidad,  un grupo  significativo de vendedores informales  afectados y cientos de adultos  mayores, que sufren el  desamparo y la  soledad. 

Pero quizá,  el mayor reto  es  contar con la herramienta  pedagógica  ideal para hacer entender los propósitos de esta cuarentena, a una ciudadanía angustiada. De ahí que  el gobierno local expidió en las últimas horas un decreto donde se anuncia  la posibilidad de arresto de los ciudadanos que incumplan las medidas  decretadas  para la cuarentena.  Un decreto  que le imprime mayor rigor ante algunos casos de desobediencia  y desacato que  puede poner en riesgo a toda la ciudad, frente a la amenaza de llegada de este virus.  

Foto: Luis Borja

Esa es la ciudad de esta crisis por el contagio del coronavirus.  Llamada a ser la tercera ciudad más importante de Colombia  en la época  Semana Santa, después de Popayán y Tunja,  Chiquinquirá  fue de las primeras  en el país,  que  consideró cerrar sus templos.  Una medida que aun, muchos feligreses no comprenden, -pero aceptan-,  en vísperas de celebrarse la tradicional Semana Santa. 

Por ahora, los chiquinquireños  asumen con orgullo,  haber sido capaces  de superar  otras crisis   registradas en la historia reciente. Como  el envenenamiento  del pan de 1967, que dejó cerca de 70 niños muertos. Una noticia que estremeció al país, y que dibujó la precariedad de sus instituciones de atención en salud; el temblor que la desoló por esos mismos años, pero también, la crisis por el agua potable: una lucha  interminable por contar con un servicio de acueducto digno y permanente,  que aún hoy sigue siendo el gran anhelo  para  ver, por fin,  el sendero de desarrollo de esta ciudad. 

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