ASPU, considera absolutamente necesario mantener la universidad abierta, activa y deliberativa

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Foto | Archivo Hisrael Garzonroa / EL DIARIO

“Es necesario un alto en el camino, una pausa para repensar, corregir y avanzar con una universidad abierta y deliberativa, por lo cual las medidas que se adopten no desconozcan la participación de estudiantes y profesores en las decisiones que se tomen: sin prejuicios, sin posturas radicales, pensando que es más difícil que sus estamentos por separado den respuestas aisladas e inamovibles que son, si se quiere, miradas reduccionistas del problema”.

En comunicado a la comunidad universitaria y a la sociedad boyacense, la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU), seccional UPTC, la organización sindical más importante de docentes universitarios, esboza esta decisión en momentos en que algunos sectores de estudiantes, docentes y empleados de la institución pretenden que se interrumpa el calendario académico de la institución hasta que “vuelva la normalidad”.

El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Educación Nacional ha instado, en el marco de la emergencia sanitaria y de la autonomía universitaria, a las instituciones de educación superior a continuar su programación semestral, hasta el 30 de mayo, recurriendo a “las herramientas que ofrecen las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones TIC, garantizando las condiciones de calidad reconocidas en el registro calificado.” Esta orientación ha sido acogida y promovida por el Sistema Universitario estatal (SUE). 

Así que las directivas de la UPTC han adoptado la directiva ministerial, por medio de la cual la orden es mantener la actividad académica, por lo que ha convocado, desde hace tres semanas, a estudiantes y profesores a desarrollar cursos virtuales, adelantando así el cumplimiento del calendario académico.

Por su parte, un sector de los estudiantes ha lanzado la consigna de “Si no estamos todos no estará ninguno”, dado que están más preocupados por resolver las dificultades económicas, sociales y emocionales que afrontan sus familias por los efectos de la emergencia sanitaria, y por lo que consideran restricciones de conectividad que impide que la conexión de los estudiantes a internet supere una cobertura de más del 50/60%, a lo que se agrega la desigual tenencia de equipos de cómputo o dispositivos electrónicos, resultado de la precarización económica en la que se encuentran una significativa proporción de ellos.

Ante estas disyuntivas, los profesores pertenecientes a ASPU, estiman que “los docentes de planta y ocasionales pueden adelantar innumerables actividades académicas que garantizan que la universidad permanezca abierta y activa respondiendo a los desafíos del momento y a las demandas de la sociedad. Un gran reto institucional, por ejemplo, es la reforma académica, que podrían adelantar los docentes, con mejores posibilidades de conectividad, según lo consignan en el comunicado. 

Llaman la atención los docentes en el sentido de que “pese a esas limitaciones, (la dificultad de los estudiantes para acceder a Internet) cuya superación no se puede alcanzar en el corto plazo, los profesores hemos realizado ingentes esfuerzos por avanzar en los cursos, acompañando e interactuando con los estudiantes, ensayando nuevas prácticas pedagógicas, acordes con las capacidades tecnológicas existentes, sin ignorar que la modalidad predominante de los programas académicos debe ser la presencialidad”.  Simultáneamente, en el texto citado, se exhorta “a la dirección de la universidad a finalizar la contratación de los más de 800 profesores ocasionales, y así cubrir, plenamente, las asignaturas de la malla curricular de los programas, siendo una garantía indispensable, para avanzar en los cursos semestrales”.

Sin embargo, ASPU reconoce “los esfuerzos de las directivas universitarias en la vinculación de los profesores ocasionales y así garantizar la planta docente requerida para el desarrollo del semestre académico, esfuerzo que debe culminar con la vinculación de todos los profesores solicitados por las diferentes Escuelas y Facultades”.

Visto lo anterior es dable concluir que las mayorías de los estamentos universitarios en este momento estarían a favor de la continuación del calendario académico tal como lo proponen el gobierno nacional, no sin desconocer la necesidad de ayudar en lo posible a todos aquellos estudiantes que tiene dificultades para la conectividad y la utilización de las demás herramientas adecuadas y necesarias.   

Tampoco se desconoce una realidad institucional y pedagógica que no se ha considerado: “se exalta el valor de la virtualidad pero no se reconoce la falta de preparación de la comunidad académica en el uso de las TIC, las plataformas y los recursos educativos informacionales. Y, si bien es cierto que las situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales, es un imperativo que esa urgencia no puede llevar a la improvisación”. Entonces, todos tienen que aprender y con más veras, la universidad debe estar abierta, por lo que el argumento de los estudiantes puede perder más piso.

Que no quepa duda alguna, la Universidad debe estar abierta

“ASPU, como organización sindical, considera absolutamente necesario mantener la universidad abierta, activa y deliberativa, pero ello no se circunscribe a la formalidad de las clases por medios virtuales sino cualificar las capacidades docentes, no solamente para la coyuntura, sino para el futuro de la vida universitaria”, precisa la organización sindical en su comunicado

Y agrega: “en ese futuro, cada vez más inmediato, será imprescindible apelar a metodologías múltiples que incluyan, necesaria y obligatoriamente, aprendizajes mediados por la tecnología y, en consecuencia, hagan indispensable la formación (más allá de la capacitación), en pedagogías y didácticas digitales. El fin prioritario en esta urgencia, no es el desarrollo de los contenidos programáticos. Es pensar en las necesidades y oportunidades que la emergencia sanitaria puede generar en la transformación de la universidad pública colombiana, es pensar en la catástrofe social que, con el paso de los días, se profundiza en las familias más pobres y vulnerables del país de la cual seguramente hacen parte muchos de nuestros estudiantes, es proponer soluciones a las situaciones internas a la universidad y externas, frente al drama social provocado por el COVID 19”. 

Aspu refuerza sus argumentos: “es necesario un alto en el camino, una pausa para repensar, corregir y avanzar con una universidad abierta y deliberativa, por lo cual las medidas que se adopten no desconozcan la participación de estudiantes y profesores en las decisiones que se tomen: sin prejuicios, sin posturas radicales, pensando que es más difícil que sus estamentos por separado den respuestas aisladas e inamovibles que son, si se quiere, miradas reduccionistas del problema”.

Finalmente la organización sindical, aunque reconoce la “preocupación por la queja expresada por un gran número de estudiantes con relación a sus capacidades para acceder a la tecnología necesaria para desarrollar estas nuevas metodologías digitales, a los problemas de conectividad existentes, a la crítica situación social y económica que afrontan sus familias, la propuesta es que, entre todos, administración, profesores y estudiantes, efectúen un diagnóstico a fondo de la situación académica para, de esta manera, proponer soluciones reales y efectivas”.

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