Así va la economía de Boyacá en la pandemia

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Foto | Hisrael Garzonroa / EL DIARIO
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Por: Carlos Solano y Santiago Ochoa

El departamento muestra índices de decrecimiento económico. Existen soluciones.

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Infografía | archivo personal

El aislamiento preventivo obligatorio que comenzó a regir en Colombia a partir del 25 de marzo y que se extendió hasta el 31 de agosto, influyó en el renglón económico del país. Algunas empresas, que requerían presencialidad de sus empleados, cerraron y otras implementaron como herramienta el teletrabajo. Durante este periodo en Colombia, la variable del PIB disminuyó y el desempleo aumentó. De ahí que el presidente de la República, Iván Duque, adoptará nuevas medidas graduales para la apertura socioeconómica del país.

El pasado 1 de septiembre, empezó la fase de  aislamiento selectivo inteligente, donde solo se llevan a cabo restricciones puntuales, tales como eventos y concurrencia a establecimientos que impliquen aglomeraciones; por tanto, únicamente los espacios de ocio como discotecas y  bares continúan inhabilitados. En el caso de Boyacá, su economía venía en tropiezo desde el 2019, y en el 2020 la pandemia ha sido un detonante para que la desaceleración se intensifique.

En Boyacá, la economía ya trastabillaba

Para el periodo de 2019, según Jacinto Pineda, director regional de la ESAP, el departamento de Boyacá mostró un declive en su producción. El índice del Producto Interno Bruto alcanzó una tasa del 2,3%, inferior al del año anterior, como se muestra en el gráfico 1. Agrega Pineda en su informe que los sectores más afectados y causantes de esta situación son el de minas y el de construcción, los cuales venían jalonando la economía con índices mayores.

Gráfico 1
Variación PIB departamento de Boyacá

Por su parte, Juan Neira, Doctor en Ciencias Económicas de la UPTC, afirma que cada actividad tiene conductas diferentes. Por tanto, el sector minero energético se vio afectado principalmente por la reducción en su consumo a nivel nacional, con repercusiones en otros procesos productivos. Agrega que antes de comenzar la pandemia, la agricultura y el turismo, habían ocupado renglones importantes en el crecimiento económico de la región.

El desempleo es un fenómeno que ha venido ascendiendo no solo en esta parte del país. De acuerdo con el boletín técnico del 3 de abril de 2020 emitido por el DANE, para el año 2019, el desempleo generalizado en el departamento de Boyacá superó el 8,5%, con un índice de ocupación del 51%. No obstante, según Pedro Pablo Salas, asesor de paz de la gobernación de Boyacá, esta cifra de ocupación podría reducirse si el DANE, descontara la informalidad como cifra participativa en la tasa de ocupación. Es decir, en el caso particular de Tunja, de acuerdo con Salas, donde la cifra de ocupación oscila en el 40%, al restar la informalidad, esta cifra de mercado laboral no alcanzaría al 20 %.

Por otra parte, en línea con el plan de desarrollo departamental (2020- 2023), “la economía boyacense se caracteriza por un limitado acceso a zonas de consumo y mercados nacionales y de exportación; deficiencias en infraestructura productiva y redes de comunicación vial y aérea; falta de estímulos fiscales y administrativos para invertir; inestabilidad en los precios, brechas entre la oferta educativa y las necesidades de formación dirigida a los sectores productivos; débil fomento del emprendimiento, bajo fomento de la asociatividad y alta migración rural hacia centros urbanos, principalmente de población en edad productiva. (Secretaría de Desarrollo Empresarial, 2019)”. Así mismo, se recalca la baja innovación y la permanencia en producción de materias primas y productos de bajo valor agregado.

Gráfico 2. Ranking IDC 2019. Adaptado de: ranking general índice departamental de competitividad

IDC 2019 POSICIONAMIENTODEPARTAMENTO
1Bogotá D.C
2Antioquia
3Santander
4Atlántico
5Valle del Cauca
6Risaralda
7Cundinamarca
8Caldas
9Quindío
10Boyacá

El índice departamental de competitividad evidencia que “Boyacá en 2019 ocupó el puesto diez de 33 evaluados con un puntaje de 5,45 en el índice general; el pilar de eficiencia de los mercados se encuentra en los últimos puestos, en el factor entorno para los negocios está en el puesto 23; seguido por mercado laboral en el puesto 16; así mismo concentra la atención el pilar ecosistema innovador, en el cual, en factor sofisticación y diversificación ocupa el puesto 16 seguido por innovación y dinámica empresarial ocupa el puesto 10”.

En ese sentido, las situaciones mencionadas han hecho que el decrecimiento económico en Boyacá, se intensifique. La producción del departamento y su índice del PIB, aporta alrededor del 2,7% al PIB nacional. Para el economista Juan Neira, este proceso se entiende como característica de una crisis del sistema.

Economía boyacense en pandemia

Durante la pandemia, algunas actividades económicas no estuvieron en marcha. Sin embargo, el presidente de la República, paulatinamente permitió la apertura de particulares sectores. Por ejemplo, la construcción y la manufactura, la ejecución de días sin IVA, luego negocios de comercio, entre otros. De ahí que ante la situación crítica de la economía a nivel nacional, el mandatario delegara a las administraciones de gobierno, alcaldías distritales y alcaldías municipales a elaborar planes de reactivación.

En el caso de Boyacá, tal y como lo registró la unidad de administración, comunicaciones y protocolo de la gobernación de Boyacá, en abril se inició el seguimiento y acompañamiento para la reapertura de los comercios. La secretaria de Desarrollo Empresarial, Jessica Paola Albarracín Montaña, explicó que  a partir del 27 del mismo mes, “con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y el Ministerio del Trabajo, y las alcaldías, apoyamos a los empresarios en el registro de los protocolos de bioseguridad, movilidad segura y salud pública, para la prevención de contagio del COVID -19 dentro de las instalaciones de sus factorías”.

Entonces, las empresas que requirieran abrir sus puertas al comercio, estaban en obligación de mandar una solicitud mediante un registro en las administraciones municipales, y después de ser “evaluados y aprobados”, obteniendo el aval, podían regresar a ejercer actividades siempre y cuando, cumplieran los protocolos de bioseguridad. A partir de las aprobaciones, el comercio fue retomando actividad poco a poco hasta la fecha en vigencia, donde  el aparato productivo en su mayoría ya está en funcionamiento.

De acuerdo con Juan Neira, el sector menos afectado en el departamento ha sido el agrícola. Sin embargo, es una actividad que no tiene la capacidad para impulsar el mercado laboral. “Todo el tiempo el campesino ha tenido que vivir en términos de precariedad económica, porque estamos hablando de una economía campesina, una economía rural. No estamos hablando de una agroindustria que sería la que generara empleo. Es decir, la producción a escala no es lo que caracteriza al sector campesino. Es un componente más social que económico”, concluye Neira.

En relación con las actividades más golpeadas, menciona que el turismo, el transporte municipal, intermunicipal y departamental, también en una proporción el comercio, han tenido un mayor impacto debido a su cierre total o parcial en cuarentena. Pedro Pablo Salas menciona que debido al origen microempresario y famiempresario en un 96% de las empresas, las cuales solo brindan menos de ocho puestos de trabajo y por su ausencia de capital de soporte, tuvieron que cerrar entre uno y dos meses. En consecuencia, el índice de desempleo se incrementó. De acuerdo con el informe departamental del ministerio de comercio, por ejemplo en Tunja, esta variable ascendió alrededor del 25% para Julio de 2020 (ver gráfico 2). Las actividades que más jalonaron el empleo fueron: administración pública, comercio y reparación de vehículos. Mientras que la minería y agricultura fueron los sectores que menos apoyaron. Hasta la fecha, no existe un análisis oficial sobre la variabilidad del PIB departamental en lo corrido de la pandemia.

Gráfico 3
Variación desempleo departamento de Boyacá

Fuente:Perfiles Económicos Departamentales

El comercio informal boyacense

El DANE dio a conocer la medición del empleo informal para el trimestre de noviembre de 2019 y enero de 2020. En este, se detalla el análisis de esta situación en las 23 principales ciudades y áreas metropolitanas del país. Para el caso de Boyacá, la ciudad de Tunja es la única que promedia en el estudio. La capital de los boyacenses presenta un indicador del 43,1% en informalidad.

En lo transcurrido de la pandemia, este sector no realizó su actividad productiva debido al aislamiento obligatorio nacional. En la ciudad de Tunja, por ejemplo, se realizaron algunos plantones con el objeto de reclamar garantías y soluciones. Para Pedro Pablo Salas, Doctor en Ciencias Humanas y Sociales, no haber tenido ingresos constantes en medio de esta situación, tiene repercusiones en distintos sectores de la cotidianidad. “Si no tiene ingresos, no solo está creando problemas alimentarios, sino que está creando otra serie de problemas que tienen que ver con el desarrollo de las personas. El tema educativo, el tema de salud. Es decir, de los ingresos dependen muchos otros derechos”, sintetiza Salas.

El empleo informal, que abarca el desarrollo de actividades por personas independientes, como las ventas ambulantes, servicios domésticos, entre otros, no tienen condiciones laborales eficientes. En ese sentido, esta actividad económica no  garantiza los principios de la Constitución de 1991.

Proyecciones post-pandemia de la economía en Boyacá

Una investigación elaborada por las cámaras de comercio de Tunja, Duitama y Sogamoso; la Comisión Regional de Competitividad e Innovación de Boyacá, La UPTC, la Universidad de Boyacá y la UNAD, intitulada “efectos y expectativas de recuperación económica frente a la pandemia COVID-19 en el departamento de Boyacá” precisa otro elemento importante para la optimización del proceso en el desarrollo empresarial y el mejoramiento de la economía boyacense, una colaboración entre las entes administrativas para llegar a dicho fin: “Boyacá cuenta con presencia de diferentes instituciones, instancias y entidades que son determinantes para la reactivación de la economía y sin embargo hacen su operación de forma individual y aislada, generando poco aprovechamiento de los recursos con los que cuentan. En la recuperación gradual de la economía, es necesario que todos los sectores desarrollen sus acciones basados en aspectos como la solidaridad, el apoyo y el respaldo, fundamentales para el ecosistema empresarial del departamento.“

En la Ordenanza 006 del 3 de junio de 2020, se adoptó el  Plan Departamental de Desarrollo para el cuatrienio 2020-2023, (PDD), en él se indican las estrategias y proyectos que se deben realizar para los sectores de la economía en Boyacá, los ya tradicionales: agrario, metalmecánico, minero, turismo y servicios. El presupuesto del plan supera los  cuatro billones de pesos. Sin embargo, este proyecto  ha tenido modificaciones a causa de la actual situación que se vive.

Como podemos observar, el panorama está difícil para el boyacense. Pedro Pablo Salas expresa que la solución y el cambio a las dinámicas preocupantes de desempleo están más condicionadas bajo las decisiones de una instancia mayor en el gobierno que en la localidad, (como la propuesta de la renta básica); sin embargo,  sí existen posibilidades y alternativas territoriales que ayuden al microempresario; por ejemplo, desde la autogestión en las comunidades se  pueden fomentar micromercados y actividades que ayuden al desarrollo, es necesario también mirar desde otras perspectivas e implementar diferentes modelos para la reorganización del sistema.

Juan Neira, respecto a las alternativas mencionadas como la cooperación empresarial y la renta básica  comenta que estas tienen un efecto social, y podrían reducir los daños y la pobreza. Él dice que el impacto más inmediato se tiene que resolver en el sector de la construcción mediante mecanismos de activación, pues es el sector que más podría generar empleos. Sin embargo también dice, que la proyección para el final de 2020  no es muy optimista, pues a pesar de que algunas personas han emprendido en el entorno virtual para mitigar la ausencia de la presencialidad;  los errores del gobierno y la emergencia del COVID-19 han llevado a que: “la inflación este contraída, el PIB no podrá tener un beneficio favorable pese a que han bajado las tasas de interés, las tasas de intermediación financiera no han sido las mejores para facilitar las reducciones del impacto de la crisis, y el crecimiento será negativo”, declaró el experto económico, quien además anticipa que la crisis continuará en 2021.

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