Artistas tunjanos denuncian atropello contra su labor y buen nombre por parte de asesor de la Secretaría de Cultura

Aristas y cultores al poner en discusión el nombramiento de Ricardo Bautista como asesor de la Secretaría de Cultura de Tunja, este los llama guerrilleros, «llevan a los infantes al monte para adoctrinarlos»; el gremio le responde que entablará acciones jurídicas, penales y civiles pertinentes.

Luego de llevarse a cabo un control político a la Secretaría de Cultura de Tunja, convocado por el Concejo Municipal, el pasado mes de abril, brotó la duda por parte de los artistas, de ¿quién asesoraba a la Secretaria, por qué lo hacía y cuánto le pagaban por ese ejercicio? Al salir a la luz el nombre de Ricardo Bautista y, la defensa a capa y espada por parte de la Dalma Asmézquita del porqué de tenerlo en aquel cargo, el sector de artistas y el mismo Concejo dejó en entredicho lo manifestado.

Como lo anunciamos en un anterior artículo acá en EL DIARIO, Ricardo Bautista resultó ser uno de los asesores contratados por la Secretaría, “como ayuda en los procesos de la agenda cultural, los procesos de formación, asesoría en temas de patrimonio y en temas de turismo […] Su aporte es invaluable”, dijo la secretaria de Cultura, Dalma Amézquita, para justificar de un plumazo el pago mensual de alrededor 10 millones de pesos por una OPS, ya que, según ella, Bautista cuenta con 45 años de experiencia.

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Debe leer: ¡Es una vergüenza lo que hacen con la cultura y sus recursos!

Pasado el mal sabor que le dejó el control hecho por el Concejo, Bautista escribiría una columna para un periódico regional, donde trata nada más que de guerrilleros a los artistas tunjanos que cuestionaron su nombramiento como asesor.

Como respuesta de ese señalamiento irresponsable por parte del asesor, el gremio de artistas y cultores tunjanos, le respondieron con un comunicado donde vuelven a poner la cabeza de Bautista bajo la guillotina pública y le cuestionan nuevamente el por qué gana más que la propia Secretaria Amézquita, y, por supuesto, le reclaman por el señalamiento de ‘guerrilleros’ y además escribir en dicha columna: «allanan el pensamiento de niños y jóvenes en quienes siembran desde pequeños el odio y el irrespeto que llevan a los infantes al monte para adoctrinarlos».

«Es decir que lo mejor es ¿que no se ponga en discusión pública los aciertos y desaciertos de esa sectorial? Está entonces, ¿haciendo un llamado a la censura del sector, a que no se usen los mecanismos de participación consagrados en la constitución?», dicen los artistas.

La siguiente es la denuncia de los artistas:

ARTISTAS TUNJANOS SEÑALADOS DE GUERRILLEROS Y DE ADOCTRINAR A NIÑOS Y JOVENES

El artículo denominado “La silla vacía de los abucheadores” escrito por José Ricardo Bautista Pamplona, en la columna del 18 de abril de 2022 del Boyacá7días, deja entrever, en tímidas transparencias, lo que constituye la política de relación con el sector cultural de este territorio llamado Tunja por parte de la Secretaría de Cultura y Turismo de la ciudad.

En un ejercicio que parte de lo anecdótico e intenta hacer llegar a una épica; describe, el trascurrir de la celebración de la Semana Santa en la ciudad de Tunja. Busca el reconocimiento, el aplauso, las medallas y los pergaminos, de las actividades programadas en este evento. Por lo demás, gran celebración litúrgica, reconocida como patrimonio cultural de la nación.

Es decir, por ese carácter no se debería esperar menos. Pero con esa motivación, pasa de la idea del espejo a la del reflejo distorsionado; lanzándose sagazmente contra el sector cultural de Tunja, minimizando sus padecimientos, sus necesidades, sus abandonos, sus búsquedas, sus procesos y su plato de comida.

¿De qué se trata entonces?: de las sórdidas, pero legitimadas, formas de violencia más naturalizadas en Colombia y sus territorios: las etiquetas, la negación, el desprestigio y el señalamiento; como se dice coloquialmente, ponerle la lápida, a sectores, movimientos, personas, ideas y prácticas humanas.

Entonces vamos por partes:

En su espejo, aparece el amplio reflejo de la labor como artista, gestor, administrador y demás, durante 50 años de trabajo en la cultura.

Claramente así lo es, ha sido Secretario de Cultura y Turismo de Boyacá, director del Instituto de Cultura de Duitama durante varios periodos, asesor del Festival Internacional de la Cultura, contratista, operador, director de tarima, programador del Aguinaldo Boyacense, el Festival de Cultura Bolivariana de Duitama, Boyacá en Corferias… y, un sinfín de cargos públicos y privados que lo hacen merecedor de tal labor.

Pero, haciendo un ejercicio documental, no encontramos un solo proyecto de política pública de cultura, un solo proyecto de acuerdo de protección del hacer cultural, de sostenimiento ni financiación de los grandes eventos en los que ha estado. Lo que sí se encuentra, son contratos, convenios, apoyos públicos y privados a nombre de su o sus organizaciones, a título personal o de freelance; de importantes cuantías.

Pero lo tiene bien merecido, por su cincuentona experiencia.

Señala también que artistas de la región vociferan, son abucheadores, dividen y generan ruido y desconfianza, e incomodan a la institucionalidad y, es obvia su preocupación, pues 15 días antes a esta publicación, se llevó a cabo un control político a la Secretaría de Cultura de Tunja convocado por el Concejo Municipal.

Pero, ¿no es acaso la función de la duma municipal? Es decir que lo mejor es ¿que no se ponga en discusión pública los aciertos y desaciertos de esa sectorial? Está entonces ¿haciendo un llamado a la censura del sector, a que no se usen los mecanismos de participación consagrados en la constitución?

Según sus palabras, si no se procediera así, los artistas sí serian buenos, consagrados, moralmente recibidos, seres humanos respetuosos, cautos, educados, “modelos ejemplarizantes con valores del respeto”.

Es un obvio llamado a que los artistas miren para otro lado, a que carguen las maletas, a que coman callados, a la mordaza. ¿Este maestro no ha escuchado hablar de la gobernanza, de los recursos públicos, de los presupuestos participativos? Y de paso censura y le otorga un carácter negativo a la opinión en redes sociales, en medios de comunicación, a los espacios de participación y las veedurías ciudadanas.

Pero claro, a esto lo denomina “populismo y necesidad de figuración con las que logran algunos réditos para su lucro personal”, ¿dónde hemos escuchado eso y a quienes?

También, con el mango del espejo, el señor Bautista, dice que los funcionarios públicos “al verse intimidados por estos sobornadores prefieren callarles la boca con un contrato”, pero lo cierto es que en la historia reciente de esta Administración Municipal el único que tiene contratos es él: es uno de los dos asesores de la Secretaría de Cultura y Turismo de Tunja, dirige y administra el contrato la Escuela de Música que, entre el 2021 y el 2022, suman más de 1.200 millones de pesos. Además programa, contacta y relaciona los artistas de los grandes eventos de la Administración y, en varias ocasiones los suministros de tarimas, logística…etc.

A propósito, en el debate de control político se supo, que un asesor de la Secretaría de Cultura gana 10 millones de pesos, mientras la Secretaria gana 7.280.000, es decir que gana mas que ella. Entonces son dos asesores que cuestan 20 millones, casi tres veces mas que la jefe de la sectorial, luego, ¿sobra un asesor, sobra una secretaria o como es la cosa?

Y, ya entrados en gastos, sería bueno saber ¿cómo se hace para ser asesor, director de la escuela de música, programador de los eventos y hacer suministros de bienes y servicios al tiempo? En renglón seguido, afirma que los artistas tienen la “necesidad de acudir a palancas y políticos para hacerse meter en las programaciones a los gorrazos y a codazo limpio”.

Pero ya que lo dice, sería bueno saber a cuáles se refiere, pues a los artistas locales se les ha pagado cifras de 500 mil pesos y, en el mejor de los casos hasta un millón de pesos por presentaciones y demás; entonces los artistas están mal de palancas políticas, pues los contratos importantes, de cifras importantes los tiene él, los tienen operadores que no son de la ciudad, algunos de ellos investigados por carteles de la contratación, y que son tan buenos administradores que le descuentan a los artistas cifras hasta del 16% y a entidades que son exentas.

¿Entonces de quién es la palanca política?

El maestro hace un llamado a reconocer que en la administración de la Secretaria de Cultura “hay grupos de contratistas y funcionarios muy entregados y con una mística a toda prueba […] tras bambalinas”, trabajando porque los eventos salgan bien. Claro, tiene toda la razón, son 45 personas entre contratistas y funcionarios de planta; la nomina y el equipo más grande en la historia que cuesta 1.380 millones de pesos, que es la tercera parte del presupuesto de recursos propios de la sectorial.

Realmente creemos que no están tras bambalinas, sino que los tienen en el público, o teniendo el espejo, o los están subutilizando o trabajando en grandes proyectos o gestiones que aun no han salido a escena. Y si así es, con esta nomina tan grande, ¿por qué la secretaria de cultura de Tunja terceriza las agendas culturales de la ciudad para que otros le den el manejo de los recursos, la logística y la técnica de los eventos de la ciudad.

¿Sí tiene la planta para hacerlo porque se terceriza?

Hay otra opinión que expresa el artículo en el que muestra su preocupación porque el sector cultural y artístico ha asumido una “perspectiva… que promueve el asistencialismo».

Muy rara esta opinión, pues en la alcaldía de Tunja, en la gobernación de Boyacá o en Colombia, no existe ningún programa o plan de subsidios a artistas. Debe ser que se refiere a otro país, pero sería bueno conocerlo, pues hemos investigado y no existe el tal asistencialismo y por lo que hemos visto, acá en Tunja, el, o, los mantenidos de la teta del estado, son otros.

Los que han sido funcionarios públicos, son otros, los que han contratado importantes cifras, son otros, a los que les financian y apoyan, es a otros. Lo que sí existe es una, una sola bolsa concursable en la ciudad de Tunja, a manera de estimulo en el que los artistas defienden en una convocatoria pública, una propuesta artística, en la que trabajas, debes devolverla a la comunidad y entregar un producto y que es un parafiscal, es decir que no castiga el presupuesto de inversión anual.

Eso está consagrado en la constitución y la ley general de cultura. Los artistas, los del montón, participamos por una bolsa de 7 millones de pesos, obviamente Ud. maestro Bautista, no participa porque como hemos visto esas son unas chichiguas, es lo de los helados. Surge, la necesidad, hay que hacer una tabla comparativa. Sería bueno conocer las cifras de estos estímulos Vs la tercerización de recursos, la contratación de asesores, y demás gastos en los que incurre esta sectorial. Es más, Ud. y el otro asesor (a) de la Secretaría le cuestan anualmente al municipio el mismo valor que se convocó en estímulos para 45 becas. Acá la balanza está muy mal.

Otros temas se quedan en el tintero:

El señor Bautista habla de su trabajo en la creación de públicos, cosa que no aparece, ni en cifras, ni estudios, ni diagnósticos, ni como borrador y menos como proyecto.

Y es de extrañar que él no entienda la diferencia entre públicos, espectadores, audiencias y feligreses, cuando se refiere al tema.

También aparece un intento de establecer o hacer valer los procesos artísticos, creativos y formativos desde la institucionalidad, como los únicos válidos, buenos y sanos para las comunidades. En donde se formen personas calladas, moralmente aceptables y de buenos modales.

Acá habría que preguntar si esa idea ¿forma parte de las metodologías de las escuelas de formación que dirige la Administración Municipal?

De paso preguntar si existen modelos pedagógicos en dichas escuelas y cuál su didáctica y los contenidos conceptuales.

Por último, señala el autor, que existen artistas de la región, que sirviéndose de sus procesos culturales “allanan el pensamiento de niños y jóvenes en quienes siembran desde pequeños el odio y el irrespeto que llevan a los infantes al monte para adoctrinarlos y convertirlos en guerrilleros de cafetería». Grave y delicado señalamiento.

Es deber del autor, que tiene toda la autoridad moral, la experiencia y el conocimiento del sector; denunciar ante las autoridades este tipo de “adoctrinamientos”. Es demasiado riesgoso para la comunidad en general, que se enfilen niños y jóvenes de tan singular forma. En su defecto, sería, un irresponsable señalamiento, una opinión ligera, que contiene en si mismo el desprestigio, el buen nombre, y el aniquilamiento de procesos formativos desde las artes para la comunidad. Procesos protegidos constitucionalmente, que fomentan y apalancan el ministerio de cultura, y entes territoriales. Bueno algunos, pues no es el caso de la alcaldía de Tunja.

Teniendo el autor, toda la autoridad para señalarlo, es urgente aclararlo pues se trata de uno de los asesores de la secretaria de cultura de Tunja, que además dirige la escuela de música de Tunja, programador y contratista de eventos de esta administración, luego es la voz de la administración municipal la que esta hablando. Por eso la conclusión, del articulo en mención, es que esta es la razón de la política que tiene la alcaldía de Tunja con su sector. No lo apoya, lo señala, lo niega, le incomoda y le pone la lapida en el cuello. Estamos en un país en donde señalar de guerrilleros a activistas, a sectores, movimientos, personas, ideas y prácticas humanas (en este caso la práctica artística) es promover la violencia, el sectarismo, el aniquilamiento, el linchamiento mediático y periodístico a su sociedad. Todos los elementos de la naturalización y el señalamiento que ha hecho carrera para desaparecer lo que nos incomoda. ¿Queda otra pregunta, la prensa local, este medio periodístico, el Boyacá 7 días, está de acuerdo con estos señalamientos?

Por último, queremos decir, que, atendiendo los hechos denunciados anteriormente, en defensa del buen nombre, la honra, la integridad y la seguridad de los artistas y el gremio artístico entablaremos las acciones jurídicas, penales y civiles pertinentes.

-Fundación cultural ojo de Agua. – Emilce González -Tras del Alto Teatro – Bibiana González -consejero cultural área de Música- Hernán Ramírez.-Agremiación de Músicos de Tunja AMUT.- EMERGENTES – Alejandro Quito- Teatro experimental de Boyacá – Jhon William Daza – Corporación Casa de la Cultura Popular – Winston Porras y Olga Gutiérrez.- Aria Teatro- Ferley Neyra- Festival Resistencia – Robin Gutiérrez – Muexac Clan – Fabian Pérez (xue)- Juntanza Cultural – Santiago González – Laboratorio Escénico – Viviana Alba- La villa del Blues – Milton Alvarado- Corporación Amero Mararay – Carlos Sandoval- Gestor y Docente Cultural- Néstor Moreno.- Artista y Gestora Cultural Anyi PACAGÜI – Corporación Cine Vagabundo- Laura Elena Silva Roldan- Ubasuca Teatro Independiente- Diego Andrés Niño- Prisma – Mariam Mateus- colectivo Roja Morena – Nuestro legado Corporación Cultural- Los Pixeles de Warhol- Entre Líneas-Pablo Malpica-Juan Amado- Las Clandestinas-Teatro Tablosky

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