Agua blanca, la laguna que permitió la reinvención de Úmbita

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Foto: UPTC
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La curiosidad de una joven estudiante de la UPTC, el empeño de Corpochivor por salvaguardar los recursos naturales y el espíritu investigativo del grupo Waira-Ambiente, Comunidad y Desarrollo, han llevado a que los pobladores de Úmbita hoy tengan otra percepción sobre sus recursos naturales, concretamente acerca de la laguna Agua Blanca, que a raíz de su conservación puede generar diversas oportunidades para los pobladores de la región.

No han pasado siquiera dos años desde que se firmó un convenio interinstitucional entre Corpochivor, el municipio de Úmbita y la UPTC, para la exploración, investigación y conservación de la laguna Agua Blanca, ubicada en la vereda Palo Caído en ese municipio. Las conclusiones hoy son más que satisfactorias, pero el camino a recorrer en materia investigativa es todavía arduo y extenso.

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Todo empezó por el enorme interés de Lina Díaz Bernal, una joven oriunda de la región e  integrante del grupo de investigación Waira, Ambiente, Comunidad y Desarrollo, que para culminar su pregrado hizo una caracterización de aves y anfibios en dicha laguna.

En épocas de antaño la laguna servía como lugar de encuentro y recreación para los habitantes de Úmbita e incluso de municipios aledaños. Era habitual por ese entonces el tradicional piquete en los alrededores de la laguna, pero aproximadamente 40 años atrás empezó la invasión de una planta macrófita, tipo junco, que de una u otra forma cambió para siempre el destino de la laguna.

Pero el convenio firmado entre Corpochivor, Alcaldía de Úmbita y UPTC dio un vuelco total a la historia, pues fueron varios estudiantes los que se interesaron por este cuerpo de agua y todo el ecosistema que alberga. Desde el momento de la firma de ese convenio al día de hoy son seis trabajos de grado los que se han centrado en algún aspecto de análisis entorno a la laguna

La primera de esas tesis es la ya mencionada caracterización de especies de aves y anfibios realizada por Lina Díaz Bernal y Lina Alejandra Salazar, encontrando para ese entonces un resultado que sorprendió a toda la comunidad académica, pues daban por hecho que en dicha zona no había una gran diversidad de aves, pero lo encontrado por las por entonces estudiantes de pregrado difería rotundamente de lo conocido hasta el momento; por lo menos 23 especies de aves fueron encontradas en el lugar, tres de ellas que utilizan la laguna como parte de su proceso de migración.

El desconocimiento del ecosistema, evidenciado por este primer trabajo de grado, sirvió como motivación para que otros estudiantes adelantaran investigaciones y tesis entorno a la laguna de Agua Blanca del municipio de Úmbita. El convenio interadministrativo facilitó que fueran cada vez más los interesados en investigar, descubrir y potencializar este ecosistema que pasó desapercibido por la comunidad durante décadas.

“Iniciamos a la par tres o cuatro investigaciones más. Una basada en las mariposas y los escarabajos coprófagos como indicadores de conservación del ecosistema, eso quiere decir que tanto las mariposas como los escarabajos  nos dicen qué tan conservado o no está un lugar natural. Inició otro alrededor de las plantas, que no ha terminado aunque no es un trabajo de grado, es una investigación que corresponde a los semilleros del grupo. También trabajamos sobre las condiciones físico-químicas y microbiológicas del agua, y también trabajamos unas metodologías comunitarias para mirar la sostenibilidad con la comunidad”, comentó Néstor Adolfo Pachón, docente de la Licenciatura en Ciencias Naturales y Educación Ambiental de la UPTC.

La investigación sobre las condiciones físico-químicas y microbiológicas permitió saber que el agua de la laguna no es apta para consumo ni para riego. “Tiene cantidades de bacterias y elementos físico-químicos que no le permiten ser consumida por humanos, animales, o ser usada para los cultivos”, agregó Pachón. Pero no por ello la laguna deja de ser un lugar idóneo para el turismo.

De hecho esas es uno de los grandes objetivos que se han planteado con la firma de este convenio: potenciar el turismo alrededor de la laguna; propiamente dicho el ecoturismo, pues la diversidad biológica, la riqueza paisajística y la disposición de la comunidad para disponer de posadas en los alrededores de la laguna, son factores que no pueden dejarse pasar por alto ya que el ecoturismo es la forma ideal de encontrar el anhelado equilibrio entre conservación del ecosistema y generación de riqueza para los habitantes de la vereda, y por qué no del municipio.

De las múltiples investigaciones que se han realizado teniendo a la laguna Agua Blanca como objeto principal de la misma, destaca el trabajo realizado sobre escarabajos coprófagos, que permitió constatar la existencia de siete especies, que son de vital importancia para la subsistencia del ecosistema, siendo uno de estos de alto valor, pues la investigación constató la existencia de más de 130 individuos, siendo que en todo el país hay un poco más de 160. “Son los escarabajos que realmente hacen esa pelotica de estiércol y la transportan, y son importantes porque ellos distribuyen semillas, ayudan  a mejorar la fertilidad del suelo y nos indican que hay un estado de conservación muy bueno del ecosistema”, indicó Pachón.

La mayor problemática que hoy tiene la laguna es la invasión de la planta antes mencionada, pues a pesar de que la laguna cuenta con un cuerpo de agua pequeño, la remoción de esta planta no puede hacerse de golpe pues esto podría afectar la calidad del agua de la laguna. Sin embargo, ante la adversidad surge la oportunidad, por ello se ha incentivado a los pobladores para usar esta planta como alternativa para la elaboración de cestos y de los ramos en la tradicional celebración del domingo de ramos, siendo así una alternativa para la conservación de la Palma de Cera que tanto ha promovido Corpochivor.

Lo descubierto hasta el momento es sumamente valioso, pero sabe Pachón, los integrantes del grupo Waira y la comunidad umbitense que todavía es mucho el trabajo por realizar y las oportunidades por explotar. A nivel académico Pachón espera que a raíz de este convenio, los trabajos de grado y las investigaciones iniciadas se dé la publicación de por lo menos un artículo académico por cada una de las investigaciones iniciadas. Sin embargo, el mayor anhelo de todos aquellos que han empezado este trabajo investigativo y social entorno a la laguna es la conservación de este ecosistema, que de contar con recursos podría acelerar su proceso de recuperación.

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