A la hora de negociar el nuevo salario mínimo hay que moderar expectativas: Anif

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De acuerdo con Anif, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, al analizar en detalle las cifras publicadas recientemente del Pulso Empresarial y El Índice de Confianza Empresarial (ICE),  realizado por el Dane, a corte de octubre de 2020, se puede ya empezar a valorar lo que sucederá y el impacto que ha tenido la emergencia económica causada por el SARS-CoV-2 en las empresas de los sectores de industria, comercio, construcción y servicios.

Aunque en el texto de análisis que se verá a continuación, ANIF no lo dice expresamente, deja suficientes evidencias sobre que a la hora de negociar el salario mínimo para el año entrante, hay que ir con mucho cuidado, queriendo decir que la situación no da para grandes expectativas, dadas las condiciones difíciles del mercado laboral que este año sufrirá, como ninguno antes, el mayor impacto negativo.  

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Anif analiza primero, la confianza empresarial, El Índice de Confianza Empresarial (ICE), construido a partir de las respuestas sobre la percepción de la situación actual con respecto al pasado y con relación a la situación que se espera en el futuro. Se muestra cómo, a partir de la relajación de las medidas de aislamiento sanitario, la confianza de los empresarios ha mostrado una mejoría. Entre la medición de julio a la actual, el indicador ha recuperado 8.7pp, al pasar de 38.2 a 46.9 (Gráfico 1). La mayor recuperación se ha dado en los sectores de industria y comercio, con crecimientos en el mismo período de 9.2pp, mientras que servicios muestra el menor crecimiento con 7.2pp. Eso es consistente con la menor dinámica observada en el crecimiento económico anual de los sectores de recreación y servicios, que para el tercer trimestre del año se ubicó en -29.7%.

A pesar de la recuperación en la confianza empresarial, es evidente que en el último mes la dinámica del indicador se ha ralentizado, un hecho que refleja la dificultad que enfrentan los sectores productivos y, en general, la economía para retornar a su senda de crecimiento. Eso, advierte Anif, ratifica dos de nuestras opiniones, primero, la necesidad de políticas públicas, que den un impulso adicional a la demanda agregada y, segundo, la relevancia vital que tienen las negociaciones alrededor de la fijación del salario mínimo para 2021.

En lo que resta de este Comentario Económico, advierte Anif, se analizan los diferentes módulos de la encuesta Pulso empresarial, que permiten ver en detalle el impacto de las medidas de emergencia económica, social y ambiental para enfrentar el COVID-19 y las medidas que han tomado las empresas para mitigarlo. Situación de las operaciones empresariales y sus consecuencias Desde mayo, el total de los sectores estudiados ha venido recuperando la operación normal de sus actividades productivas, a un ritmo cercano a los 12 p.p. por mes. Así, en el mes de septiembre el 83.6% del total de empresas reportaron tener una operación normal, frente al 31.4% que manifestaron hacerlo en el mes de abril (Gráfico 2). El retorno a las actividades productivas normales se ha dado de manera desigual entre los sectores. El de mayor recuperación fue comercio, para septiembre el 92.1% de las unidades empresariales encuestadas manifestó estar en normal funcionamiento. En contraste, la menor proporción de empresas que reportaron estar en funcionamiento pleno de sus actividades estuvieron en los sectores de construcción y servicios.

Lo anterior, es preocupante dada la importancia de los dos sectores en la generación de empleo. En una mayor desagregación dentro de los sectores se evidencian diferencias en el retorno a la normalidad productiva. En servicios, se encuentran subsectores que no se vieron afectados por las restricciones del confinamiento,  las actividades de servicios de salud a las personas, por ejemplo (Gráfico 3). En contraste, aquellos relacionados con actividades de turismo y de entretenimiento, como agencias de viaje, alojamiento y esparcimiento, continúan en un nivel de actividad productiva por debajo del 38%.

Uno de los efectos directos del cierre o disminución de las actividades empresariales ha sido el ajuste en el nivel de empleo y/o horas laboradas por los trabajadores. Pese a que la proporción de empresas que han manifestado haber tenido que disminuir su planta de personal ha disminuido en cerca de 15 pp, entre mayo y octubre, aún un 19,0% reportan continuar con esa medida (Gráfico 4). El sector construcción presenta la mayor afectación en el campo laboral; para septiembre el 24.2% de las empresas manifestaron una disminución en sus operarios (Gráfico 2.).

El Comercio ha mostrado el mejor desempeño en ese aspecto, y en la última medición (septiembre) fue el sector con la menor proporción de empresas (15.1%) que reportaron reducción en el número de trabajadores. La mayor dificultad que ha tenido que enfrentar el sector productivo es la caída en la demanda de sus productos o servicios. Los resultados muestran que aún el 53.7% de las empresas enfrentan problemas de demanda, indicador que en mayo se ubicó en 75.6%. Visto desde la óptica de los sectores, los servicios son los que muestran la mayor debilidad en la demanda, un 61.6% de los empresarios han afirmado presentar ese tipo de problema. Por el contrario, en construcción se presentó el menor porcentaje de empresas que respondieron tener problemas de demanda (43.1%), dato que llama la atención ya que contrasta con el hecho de que es el sector que mayor afectación mostró en materia laboral, eso da a entender que pareciera que la estrategia de los constructores ha sido aumentar la carga o la productividad laboral.

En el Gráfico 5 se puede observar que los subsectores que han visto disminuida su demanda son los relacionados con entretenimiento, viajes y alojamiento, con pérdida de demandas por encima del 90%. De igual forma, un buen número de subsectores continúan en niveles por encima del 60% en ese indicador. La situación es realmente preocupante y evidencia que el principal desafío en los próximos meses es, sin ninguna duda, recuperar la demanda perdida. Relacionado con lo anterior, otro de los problemas que ha tenido que enfrentar el sector productivo es la falta de liquidez, medido por la disminución en el flujo de efectivo. Del total de encuestados el 49.5% dijo continuar con problemas de flujo de efectivo. Sobre ese aspecto, la construcción es el sector que reportó las proporciones más altas (65.3%) y la industria manufacturera las más bajas (45.8%).

Conclusiones y perspectivas El 2020 ha sido un año difícil para las empresas y los hogares. La irrupción de la pandemia mundial y las medidas para controlar su propagación han tenido un desenlace nunca visto por muchas generaciones, un escenario de crisis económica, con grandes pérdidas de empleo y de ingresos en los hogares. Así que la paradoja está planteada al mirar con detalle el texto precedente: se necesita garantizar el mayor ingreso posible para reactivar la demanda, pero a la vez, la situación de las empresas no da para responder con incrementos muy significativos.    

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