2017: ¿Repuntó la economía boyacense?

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Foto | Hisrael Garzonroa
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Por: Edilberto Rodríguez– integrante del grupo de investigación OIKOS de la UPTC

El año pasado fue un periodo de quiebre de la economía boyacense, -cuyo tamaño bordea los $21 billones y ocupa el noveno lugar en el escalafón de competitividad departamental-,  luego de que en 2016 el desempeño de esta fuera negativo. La estructura económica del departamento es muy estrecha, basada en el heterogéneo sector terciario, representando la administración pública, defensa,  salud y educación, conjuntamente con el comercio, talleres y transporte, el 28%. Los sectores tradicionales (agricultura, minería e industria manufacturera), no superaban el 25% del PIB (Producto Interno Bruto) sectorial.

Es sintomático de la importancia de Boyacá que su contribución a la economía  y a la población nacional sea la misma: 2,6%, nivel que ha mantenido a lo largo de las últimas décadas, periodo en el que su apuesta ha girado alrededor de posicionarse como un territorio ganador.

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Desempeño de los principales indicadores socio-económicos de Boyacá (%)

Año Variación del PIB realParticipación en el PIB ColombiaTasa de ocupaciónTasa de desempleoIncidencia de la pobreza monetariaIncidencia de la pobreza extrema
20052,254,49,258,327,4
20067,32,251,810,5n.d.n.d.
200716,22,452,99,4n.d.n.d.
20086,62,556,06,958,031,4
20092,02,550,49,848,020,0
20104,32,551,010,147,119,2
201110,92,653,88,039,913,4
20123,02,654,57,335,611,0
20134,42,653,28,939,313,7
20146,22,656,37,538,213,3
20153,72,659,16,235,412,6
2016-1,62,555,47,032,010,6
20171,72,554,67,528,78,6

Fuente: Dane

 

La zigzagueante trayectoria del PIB departamental,  en la que el  pico más alto de su ciclo fue  2007, estuvo acompañada de una errática evolución del empleo, el cual, a pesar de que la economía se recuperó en 2017 no registró  mejoría alguna, puesto que se perdieron seis mil puestos de trabajo y tres mil boyacenses quedaron cesantes. Lo ocurrido pone en entredicho la llamada Ley de Okun, que plantea una relación  directa entre la expansión de la economía  y la caída del desempleo. Ello podría atribuirse a que las actividades jalonadoras de la economía –por la relación capital/trabajo existente-no absorben mano de obra, por el contrario,  la expulsan.

De otro lado, pese a que los indicadores del mercado laboral no fueron satisfactorios, las tendencias declinantes de la pobreza monetaria se han acentuado, excepto en 2013, cuando se produjo un rebrote en las privaciones para acceder a una canasta de bienes y servicios. En los últimos dos años 41.647 personas salieron de la pobreza, lo que no desvirtúa que, a pesar de que un poco más del 40% del presupuesto se destina a  la inversión social, cerca de una tercera parte de los boyacenses malviven con menos de 227.875 pesos mensuales, umbral de la pobreza en 2017, que  ni  siquiera representa un tercio del salario mínimo. Cerrar la brecha social requiere de políticas focalizadas en la población más vulnerable.

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